|
El cineasta
español Benito Zambrano,
autor de la
estremecedora y
multipremiada Solas
y de la muy
aplaudida Habana
Blues, está de nuevo
en Cuba con vistas a
restablecer nuevamente
el vínculo laboral que
siempre ha sostenido con
los músicos y otros
creadores de la Isla. El
próximo 21 de octubre se
estrenará su tercera
película, La voz
dormida, adaptación
cinematográfica de la
novela homónima de Dulce
Chacón que supone
el regreso de Benito
Zambrano (Solas,
Habana Blues) a
la dirección después de
seis años, y para la
ocasión ha pensado en
los músicos cubanos
Magda Rosa Galván y Juan
Antonio Leyva, quienes
suelen componer en
equipo, con el propósito
de que se encarguen de
la banda sonora musical.
El guion de La
voz dormida lo
escribió Benito Zambrano
(quien se graduó en esa
especialidad en la
Escuela Internacional de
Cine y Televisión de San
Antonio de los Baños)
con Ignacio del Moral
(Los lunes al sol,
Planta 4ª) y
según nos contó el
director, a su paso por
la Escuela, donde
exhibió algún fragmento
de su nueva película y
sostuvo un encuentro con
los estudiantes a
propósito de la
realización de La voz
dormida, en Cuba
Leyva y Magda se
ocuparon de componer la
música original que
lleva la película y
además lideran el grupo
de músicos cubanos que
va a ejecutarla y
grabarla. Es sabido el
fuerte vínculo que
estableció Zambrano con
algunos de los mejores
músicos del patio luego
de Habana Blues,
y las participaciones de
X Alfonso, Descemer
Bueno, Kelvis Ochoa y
Juan Antonio Leyva,
quien ahora repite en un
equipo artístico
conformado por Zambrano.
Aunque participen
protagónicamente algunos
músicos nuestros, el
argumento de La voz
dormida apenas tiene
alguna relación con
Cuba, como no sea la de
sus creadores. El filme
se ambienta después de
la Guerra Civil
Española, cuando Pepita
(María León), una joven
cordobesa de origen
rural, va a Madrid para
estar cerca de su
hermana Hortensia (Inma
Cuesta) que está
embarazada y en prisión.
En la capital conoce a
Paulino (Marc Clotet),
un valenciano de familia
burguesa, que lucha
junto a su cuñado Felipe
(Daniel Holguín) en la
sierra de Madrid. A
pesar de la dificultad
de su relación, se
enamoran
apasionadamente. Pepita
tratará por todos los
medios que pospongan la
ejecución de su hermana
Hortensia, y tendrá que
luchar además por
defender su amor hacia
Paulino, de quien la
separan barreras de
clase.
|
 |
A pesar de la
parte política del tema,
saltan a la vista los
puntos de contacto, por
lo menos en cuanto al
tema femenino, con
Solas, la ópera
prima de Zambrano,
ganadora de
cuatro Premios Goya,
Mejor director novel,
Mejor guion original,
Mejor actriz revelación
(Ana Fernández) y Mejor
actriz de reparto (María
Galiana). La nueva
película se inspira en
la novela homónima,
escrita por Dulce Chacón
y relativa a un grupo de
mujeres encarceladas en
la madrileña cárcel de
Ventas durante la época
franquista. Este grupo
de mujeres enarbola la
bandera de la dignidad y
el coraje como única
arma posible para
enfrentarse a la
humillación, la tortura
y la muerte.
El filme se rodó
a lo largo de ocho
semanas en
localizaciones de Madrid
y en la cárcel de
Huelva, y en tanto se
acerca a los terribles
momentos de la historia
española concerniente a
finales de los años 30 y
principios de los 40, se
añade a una lista muy
notable de filmes
españoles, realizados en
torno a la Guerra Civil,
como Amantes y
Libertarias, de
Vicente Aranda; Ay
Carmela, de Carlos
Saura; Santos
inocentes, de Mario
Camus; El espíritu de
la colmena, de
Víctor Erice; y las
sorprendentes El
espinazo del diablo
y El laberinto del
fauno, de Guillermo
del Toro. En la antigua
cárcel de Huelva, Benito
Zambrano ambientó el
presidio franquista en
el que toma cuerpo esta
guerra por “la dignidad
de las mujeres”, por
decirlo con las palabras
del realizador.
Según ha
declarado en múltiples
ocasiones, el filme
pretende reflejar “mucho
más que el drama
que vivieron las mujeres
protagonistas de la
historia, pero la
dignidad y el dolor son
mucho más importantes
porque nos activan para
querer cambiar las
cosas”. Zambrano ha
dicho que tiene esta
película en la cabeza
desde el año 2004 cuando
leyó la novela de
Chacón, un libro que le
causó una fuerte
impresión, porque habla
de lo esencial que, para
el realizador, son las
emociones, como queda
claro luego de ver
Solas y Habana
Blues.
En el rodaje han
participado 300 mujeres
como figurantes, y la
idea de adaptar la obra
de Chacón surgió de “la
recomendación de un
amigo y del
desconocimiento” sobre
la posguerra, una
historia que el cineasta
intenta recontar desde
el punto de vista de las
mujeres. La voz
dormida está
ambientada entre
“finales del año 40 y
mediados del año 41, un
momento histórico en el
que el franquismo no
tuvo ninguna piedad y
quiso exterminar todo lo
que significaba
oposición”. El
catastrófico triunfo
franquista y el apoyo de
la Iglesia Católica a la
dictadura quedan
reflejados en este
tercer largometraje de
Zambrano. Pero a pesar
de que el filme tiene un
costado crudo y duro,
también lo tiene
“tierno, poético y
positivo”, según ha
comentado Zambrano,
quien suele resaltar que
en La voz dormida
prevalece el amor: entre
dos hermanas, entre
compañeras de prisión y
entre personas con una
misma ideología.
De acuerdo con
sus propias palabras,
Zambrano no cuenta
historias para hacer
llorar, sino que
disfruta hablar sobre la
vida, con la mayor
verdad y autenticidad
posibles, tal es la
causa de que sus
películas ostenten un
costado trágico. Sobre
los muchos años que
transcurren entre uno y
otro título dirigido por
este celebrado cineasta,
él ha dicho que “el
problema consiste en
encontrar una buena
historia, un buen guion,
algo en lo que crea”.
|