La Habana. Año X.
9 al 15 de JULIO de 2011

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Entrevista con Luis Paz, Papillo

La décima, propuesta como patrimonio cultural
e inmaterial de la humanidad

Maylin Alonso • Las Tunas

La historia de la décima en Cuba como expresión viva de la cultura campesina y la identidad nacional fundamenta su inclusión en la lista representativa del patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad, una propuesta en curso, que evalúa la Oficina de la UNESCO en París.

Luis Paz, director del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, conocido como Papillo en los guateques y canturías cubanas y uno de los promotores de esta iniciativa, argumenta por qué el repentismo merece este reconocimiento.

“Creemos que la décima como raíz del pueblo y exponente genuino de su identidad debe ser considerada un patrimonio cultural e inmaterial. En Cuba, estamos hablando de la estrofa nacional; pero en realidad es un denominador común para los improvisadores de la región, más allá de los códigos y matices lingüísticos de cada país.

“Existen algunas variantes como en México, que hacen la décima en decasílabo, en Chile utilizan la copla, pero esencialmente usamos la misma estrofa en toda Iberoamérica, la diferencia principal está en cómo se canta y el acompañamiento musical.”

¿Cómo catalogar entonces al repentista, como un poeta que canta o un músico que hace versos?

Es un complejo, todo está vinculado, la décima no es solamente improvisada, es también cantada.  De ahí la necesidad de cantarla bien, lo que significa en nuestro caso, contar con un buen acompañamiento. El músico juega un papel importante, de hecho el laúd que está junto con el improvisador es otro poeta encima del escenario. Siempre lo vemos así, en el momento en el que al versador no le aparece la idea, es el laúd quien lo apoya, quien le da la mano, quien lo invita a seguir adelante, el camino es un poco más largo, pero igual se encuentra la maravilla.

En el caso de la décima improvisada sorprende la agilidad de los repentistas, ¿se trata exclusivamente de un talento natural o es el resultado del ejercicio?

Se ejercita, independientemente de que tiene que existir el toque natural, como decimos nosotros, pero la práctica es quien te da después la habilidad y la fluidez a la hora de improvisar. También es importante perder el miedo al error, ese es un obstáculo que te vas creando y eres tú contra ti mismo luchando, pensando más en el error que en las cosas maravillosas que puedes decir a través de la décima. Cuando aprendes a superar ese miedo, a concebirte como un ser humano que puede fallar y eso no repercute en que posteriormente pueda venir una décima de gran calidad, será mucho más fluida la décima, encontrarás ideas más lindas que decir y podrás lograr un hilo comunicativo incalculable con el público.

¿Cómo evalúa el estado actual del repentismo en Cuba?

En estos momentos en Cuba, la décima vive un buen momento, no diría que de plenitud como en las décadas de los 40 y los 50 del siglo pasado, la llamada época de oro del repentismo cubano. Pero establecer similitudes entre diferentes etapas siempre es difícil, porque las expresiones se ajustan a cada contexto, a las situaciones propias de cada momento, pero sí ha alcanzado un gran auge con la incorporación de nuevos elementos, de recursos literarios en la improvisación a través del genio dejado por el Indio Naborí y muchos otros que lo acompañaron en su generación como Gustavo Tacoronte, Francisco Riverón, Rigoberto Rizo, todos grandiosos exponentes de un vuelo poético gigantesco.

¿Cuáles son las principales acciones que realiza el movimiento repentista cubano para perpetuarse?

En estos momentos estamos trabajando fundamentalmente con el proyecto de talleres especializados de repentismo infantil para garantizar que la tradición llegue a las futuras generaciones. Toda vez que los espacios naturales en que esta transmisión tenía lugar a través del método mimético tradicional “oyendo-viendo, aprendes a hacer”, ahora a través de los talleres y de la metodología creada por Alexis Díaz-Pimienta estamos procurando una vía para la permanencia de esta expresión poético-musical.

Tenemos altos y bajos en el desarrollo, obstáculos que vencer; pero es la principal acción que mantenemos ahora. Contamos con un movimiento infantil y otro movimiento juvenil de repentismo. Muchos de los jóvenes participantes en los eventos competitivos proceden de esos talleres tanto varones, como hembras, que es otro de los logros, conseguir que la presencia femenina en la tradición se realce, sea numerosa y además de muy buena calidad.

Un espacio para la confrontación de esos talentos es la Jornada Cucalambeana, fiesta campesina que por 44 años ha rescatado la décima desde un carácter competitivo, teórico y de celebración popular…

El papel de la Jornada Cucalambeana no solamente es el rescate de la décima, de la improvisación o de la música campesina, sino de todo el complejo de tradiciones rurales, de los juegos de cintas, el palo encebado, carreras en saco para los niños, carreras con obstáculos en caballo. Todos esos juegos campesinos la Jornada de cierta manera los ha rescatado. También debemos hacernos un llamado a retomar ese camino, a buscar la esencia de la fiesta campesina con todos estos elementos que la enriquecen y que son además portadores de elementos de la identidad del campesino y, en definitiva, del pueblo cubano.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.