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En años recientes, el
panorama discográfico de
nuestro país en relación
con las propuestas de
jóvenes creadores, ha
sido testigo de
numerosas antologías.
Quien vaya a estudiar
entre nosotros lo
sucedido en la canción
de origen trovadoresco
de los 90 hacia acá,
obligatoriamente tendrá
que acudir a esos discos
compilatorios de la obra
de varios artistas. Si
soy sincero, debo decir
que no soy defensor de
tal proceder, porque
toda antología lleva
implícito el germen de
la discordia, dada la
subjetividad que implica
siempre la selección de
los escogidos.
Además, y esto es lo que
me parece el mayor
problema de tal
política, si bien dicha
estrategia promocional
en un primer momento
contribuyó a que se
conociera la obra de los
músicos recogidos en
semejantes
compilaciones, ello
también ha postergado el
lanzamiento del anhelado
y necesario CD en
solitario, que ponga en
circulación el trabajo
individual llevado a
cabo por no pocos
cantautores.
Una vez más sale al
mercado una antología de
trovadores que, si bien
son desconocidos para
los “no trovadictos”, en
la mayoría de los casos
(para no ser absoluto y
decir que en todos)
están sobradamente aptos
para acometer por
separado sus propios
trabajos discográficos.
Incluso, algunos de
ellos han hecho circular
de forma independiente y
por autogestión sus
grabaciones personales o
como parte del proyecto
“Verdadero complot”, de
la Asociación Hermanos
Saíz.
En Raspadura con
ajonjolí, nombre de
este fonograma editado
por la EGREM y que toma
su título a partir de
una canción de Michel
Portela, escrita como
homenaje al pregón de un
vendedor callejero de
Santa Clara, aparecen 15
cantautores de distintas
provincias del país.
Además del ya aludido
Michel Portela, están
Ray Fernández, Rubén
Léster, Ormán Cala,
Pedro Beritán, Mauricio
Figueiral, Raúl Marchena,
Yolo Bonilla, Yaíma
Orozco, Yordán Romero,
Adrián Berazaín, Yordis
Toledo, Yoan Zamora,
Alito Abad y Erick
Méndez.
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En el álbum, que cuenta
con una nota de
presentación a cargo del
querido Bladimir Zamora
Céspedes, predominan los
cortes de aire marchoso
y en los que lo
reflexivo se transmite a
través de una propuesta
de tono lúdico. No
obstante lo anterior y
aunque en minoría, hay
también cabida para uno
que otro tema de
profundo lirismo. En su
totalidad, el disco es
un magnífico ejemplo
para demostrar en qué
consiste eso que algunos
especialistas y
estudiosos de la materia
hemos dado en llamar
Canción Cubana
Contemporánea, es decir,
el híbrido resultante de
la unión entre
determinados postulados
ideoestéticos de lo que
fuese la Nueva Trova y
de lo que
internacionalmente se
conoce como música
popular urbana.
Como principal mérito
del CD, habría que
mencionar que el mismo
da testimonio de la
riqueza musical con la
que la más reciente
generación de
cantautores cubanos se
proyecta, que si bien
asume la herencia de
nuestra música
tradicional, a la par se
abre a las influencias
sonoras de su tiempo,
época signada en lo
fundamental por el rock
y sus derivaciones.
Asimismo, en lo textual,
estos creadores
continúan aferrados al
legado histórico de la
trova en cuanto al
principio de hurgar
—con
igual intensidad—
tanto en los problemas
del individuo, como en
los de la sociedad, con
la particularidad que
aquí, por lo general,
ello se hace desde la
más sabrosa “gozadera”.
Dado que no soy en lo
más mínimo partidario
del paternalismo, al
margen de que defiendo a
ultranzas trabajos como
los compilados en este
fonograma y me regocijo
ante su salida al
mercado, creo que al
mismo hay que señalarle
un problema en su
facturación de conjunto.
Me refiero al hecho del
empleo en el álbum de
una excesiva y
deficiente programación
de máquinas y loops, en
función sustitutiva de
lo que tendría que haber
hecho en tiempo real una
batería y otros
instrumentos de
percusión.
Me parece que alguien
conocedor de los asuntos
de la industria
fonográfica debió
informarle al productor
del CD, Pavel Poveda
(con este trabajo, él se
estrenaba como productor
y no tenía por qué
saberlo) que hoy en el
mundo, las discográficas
ya no aceptan ni
siquiera que los demos o
maquetas que se les
presentan sean
realizados con máquinas.
Ello conspira contra el
resultado final de un
disco que, como todo lo
humano, posee virtudes y
defectos pero que nos
anuncia, de manera
oficial, el arribo de un
grupo de creadores al
panorama de la
cancionística nacional. |