La Habana. Año X.
9 al 15 de JULIO de 2011

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Varios intérpretes
Raspadura con ajonjolí
Joaquín Borges-Triana • La Habana

En años recientes, el panorama discográfico de nuestro país en relación con las propuestas de jóvenes creadores, ha sido testigo de numerosas antologías. Quien vaya a estudiar entre nosotros lo sucedido en la canción de origen trovadoresco de los 90 hacia acá, obligatoriamente tendrá que acudir a esos discos compilatorios de la obra de varios artistas. Si soy sincero, debo decir que no soy defensor de tal proceder, porque toda antología lleva implícito el germen de la discordia, dada la subjetividad que implica siempre la selección de los escogidos.

Además, y esto es lo que me parece el mayor problema de tal política, si bien dicha estrategia promocional en un primer momento contribuyó a que se conociera la obra de los músicos recogidos en semejantes compilaciones, ello también ha postergado el lanzamiento del anhelado y necesario CD en solitario, que ponga en circulación el trabajo individual llevado a cabo por no pocos cantautores.

Una vez más sale al mercado una antología de trovadores que, si bien son desconocidos para los “no trovadictos”, en la mayoría de los casos (para no ser absoluto y decir que en todos) están sobradamente aptos para acometer por separado sus propios trabajos discográficos. Incluso, algunos de ellos han hecho circular de forma independiente y por autogestión sus grabaciones personales o como parte del proyecto “Verdadero complot”, de la Asociación Hermanos Saíz.

En Raspadura con ajonjolí, nombre de este fonograma editado por la EGREM y que toma su título a partir de una canción de Michel Portela, escrita como homenaje al pregón de un vendedor callejero de Santa Clara, aparecen 15 cantautores de distintas provincias del país. Además del ya aludido Michel Portela, están Ray Fernández, Rubén Léster, Ormán Cala, Pedro Beritán, Mauricio Figueiral, Raúl Marchena, Yolo Bonilla, Yaíma Orozco, Yordán Romero, Adrián Berazaín, Yordis Toledo, Yoan Zamora, Alito Abad y Erick Méndez.

En el álbum, que cuenta con una nota de presentación a cargo del querido Bladimir Zamora Céspedes, predominan los cortes de aire marchoso y en los que lo reflexivo se transmite a través de una propuesta de tono lúdico. No obstante lo anterior y aunque en minoría, hay también cabida para uno que otro tema de profundo lirismo. En su totalidad, el disco es un magnífico ejemplo para demostrar en qué consiste eso que algunos especialistas y estudiosos de la materia hemos dado en llamar Canción Cubana Contemporánea, es decir, el híbrido resultante de la unión entre determinados postulados ideoestéticos de lo que fuese la Nueva Trova y de lo que internacionalmente se conoce como música popular urbana.

Como principal mérito del CD, habría que mencionar que el mismo da testimonio de la riqueza musical con la que la más reciente generación de cantautores cubanos se proyecta, que si bien asume la herencia de nuestra música tradicional, a la par se abre a las influencias sonoras de su tiempo, época signada en lo fundamental por el rock y sus derivaciones. Asimismo, en lo textual, estos creadores continúan aferrados al legado histórico de la trova en cuanto al principio de hurgar con igual intensidad tanto en los problemas del individuo, como en los de la sociedad, con la particularidad que aquí, por lo general, ello se hace desde la más sabrosa “gozadera”.

Dado que no soy en lo más mínimo partidario del paternalismo, al margen de que defiendo a ultranzas trabajos como los compilados en este fonograma y me regocijo ante su salida al mercado, creo que al mismo hay que señalarle un problema en su facturación de conjunto. Me refiero al hecho del empleo en el álbum de una excesiva y deficiente programación de máquinas y loops, en función sustitutiva de lo que tendría que haber hecho en tiempo real una batería y otros instrumentos de percusión.

Me parece que alguien conocedor de los asuntos de la industria fonográfica debió informarle al productor del CD, Pavel Poveda (con este trabajo, él se estrenaba como productor y no tenía por qué saberlo) que hoy en el mundo, las discográficas ya no aceptan ni siquiera que los demos o maquetas que se les presentan sean realizados con máquinas. Ello conspira contra el resultado final de un disco que, como todo lo humano, posee virtudes y defectos pero que nos anuncia, de manera oficial, el arribo de un grupo de creadores al panorama de la cancionística nacional.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.