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Este 7 de julio falleció
en La Habana el
destacado músico Manuel
Galbán. Las noticias
refieren un ataque
cardíaco como causa de
la muerte del artista, a
los 80 años de edad. Tal
vez su sepelio no
alcance las magnitudes
de otros artistas
populares. Su deceso
ocurre cuando hace
muchos años que los
bailadores cubanos
superaron la fiebre de
Los Zafiros.
Sin embargo, no serán
pocos los que sientan
que esta pérdida destapa
el cajón de las
nostalgias. Entre 1963 y
1972, la guitarra de
Galbán acompañó a
aquellas cuatro voces
que se colaron en la
radio, la televisión y
los salones nocturnos
más afamados de Cuba con
temas como “Ofelia” y
“La caminadora”.
El filme cubano
Zafiros: locura azul
(1997) removió la
leyenda que se creó en
torno al grupo, al cual
Galbán se incorporó por
mediación del trovador
Reynaldo Hierrezuelo y
el compositor Rolando
Vergara. Oriental
residente en Centro
Habana,
multinstrumentista
autodidacta, afinador y
carpintero, no fueron
desventajas, sino puntos
a favor para que el
gibareño encajara a la
medida del cuarteto.
De Ignacio, El Chino,
Kike y Miguel, Galbán
admiraba el talento
natural para la música y
la capacidad para hacer
bailar a la gente desde
una sabrosura mestiza
que pocos habían
conseguido hasta el
momento. Los Zafiros,
además, le dieron la
posibilidad de ponerse
en contacto con algunos
de los mejores músicos
de la época, como
Orlando López, Tata
Güines y Guillermo
Barreto.
Pero la inclusión de
Galbán en un team
de todos estrellas no se
dio solo mientras su
Fender Telecaster
acompañaba las cuatro
voces azules. En el
estudio de San Miguel y
Campanario donde se
grabaron los LP del
grupo, alrededor de 30
años más tarde el
guitarrista se unió en
un fonograma al
reconocido proyecto
Buena Vista Social Club.
Además de convertirse en
uno de los personajes de
la película del Buena
Vista, Galbán grabó con
Ry Cooder el CD La
manigua y luego el
exitoso Mambo
sinuendo, con el que
ganaron el Premio Grammy
Latino en 2003 en la
categoría de Mejor Álbum
de Pop Instrumental. De
él este guitarrista
norteamericano
admiraba, sobre todo, la
belleza, agilidad y
sencillez con que era
capaz de recrear la
atmósfera de los años
50. Sin embargo, aunque
sí lo consideró uno de
los momentos cumbre de
su carrera, tras el
álbum para el que Galbán
seleccionó temas como
“Patricia”,
“Caballo
viejo” y
“Drume
negrita”
no puede quedar
guardada toda la
historia de su creación.
Sin los 23 años
dedicados al conjunto
Batey y su actuación con
Vieja Trova Santiaguera
a finales de los años
90, no podría
completarse el retrato
del multifacético Galbán,
que un día, y casi por
azar, se hizo popular
con Los Zafiros.
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