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Por primera vez en sus
más de 50 años de vida,
Danza Contemporánea de
Cuba estuvo de gira por
EE.UU. Ni durante
aquellos días
fundacionales de 1959,
en que fuera concebida
como Conjunto de Danza
Moderna del Departamento
de Danza del Teatro
Nacional, bajo la vista
atenta de Ramiro Guerra;
ni en los días de su
madurez, cuando el
linaje comenzó la larga
carrera hasta llegar a
unas 280 obras en
fichero, la compañía
había subido a los
escenarios de ese país.
En febrero pasado,
cuando la posibilidad
apenas se estaba
gestando,
Miguel Iglesias, su
director, explicaba a
La Jiribilla que las
razones de tal ausencia
eran “casi metafísicas”.
No habían escaseado las
solicitudes e incluso la
compañía había figurado
en varios catálogos,
“pero por un presidente
que cambiaba, una línea
que se endurecía o
condiciones que no nos
favorecían, terminaban
por frustrarse, (…)
terminábamos por no ir”.
Sin embargo, esta vez se
conjugaron todas las
voluntades necesarias
para que la compañía se
presentara al fin en ese
país, a partir de las
gestiones del Joyce
Theater, el escenario
por excelencia para la
danza en Nueva York. El
colectivo de Iglesias
sentía que debía
“conquistar o, al menos,
enamorar” a una de las
capitales culturales más
importantes del mundo.
Fue así cómo los pasos
de este colectivo
danzario recorrieron
varios teatros de
Filadelfia, Boston,
Virginia y la propia
Nueva York, en funciones
vendidas con varios días
de anterioridad, que
fueron ovacionadas en
cada caso por el
público. Significativos
espacios de la prensa
cultural norteamericana
dieron cobertura a las
presentaciones de los
bailarines cubanos y
reconocieron sus aportes
a la danza. Incluso,
días antes de que la
compañía arribara a
EE.UU., el Canal 13, en
la voz de Mijaíl
Baryshnikov, reconoció
que la institución
caribeña es uno de los
lugares del mundo donde
mejor se enseña la
técnica de la danza
moderna.
En EE.UU., Danza se
estrenó con “Mambo 3XXI”
en una función que los
directivos de Joyce
Theatre calificaron como
uno de los sucesos
culturales más
importantes acontecidos
en sus predios. La
coreografía de George
Céspedes fue a su vez la
más reseñada en los
espacios noticiosos y
recibió una propuesta de
presentación como parte
del espectáculo de
entrega de los Grammy
Latino en su próxima
edición. Céspedes
impartió un taller en el
Ballet Hispánico y quedó
comprometido con la
agrupación para
encargarse del montaje
de una de sus nuevas
coreografías.
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"Mambo 3XXI".
Foto:
Gerardo Iglesias |
Otras de las obras más
logradas de Danza
Contemporánea, como
“Sulkary” y “Casi Casa”,
tuvieron también
oportunidad de
estrenarse en la escena
estadounidense. El
montaje de Eduardo
Rivero, que este mayo
cumplió 13 años de su
prèmier, fue
enjuiciado por artistas,
maestros y crítica
especializada, como una
pieza de completa
vigencia en la
actualidad. La obra
concebida por Mats Ek,
por su parte, dio a los
bailarines la
posibilidad de explayar
sus potencialidades
interpretativas con
notable lucimiento.
Para completar los
programas que se
llevaron a las cuatro
urbes norteamericanas,
fueron seleccionados
“Demo-N/Crazy”, del
catalán Rafael Bonachela,
y “Horizonte”, del
cubanoamericano Pedro
Ruiz.
Además de las
actuaciones en teatros,
Danza Contemporánea fue
acogida por prestigiosas
figuras de la danza y la
crítica de arte de
EE.UU., así como por
norteamericanos y
residentes en ese país
que promueven acciones
de solidaridad con Cuba.
El programa artístico
fue completado también
con acciones de carácter
educativo, que abren una
nueva perspectiva de
intercambio entre las
culturas cubana y
norteamericana, con el
apoyo de prestigiosas
instituciones de ese
país como el Sandler
Center, de Virginia; el
Kimmer Center, de
Filadelfia, y el Ballet
de José Mateo, de
Boston.
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