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Hacer una síntesis de
Síntesis en estos 35
años es algo que para
nada tiene que ver con
la síntesis. Por lo
tanto, permítanme mover
conceptos en torno a lo
que ha hecho Síntesis en
este entorno tan
cambiante de la música
cubana y no precisamente
abordar la honrosa
historia de sus miembros
y de los que han pasado
por el grupo.
Me parece que lo primero
que debiéramos de hacer
es ponernos de pie y
aplaudir
estruendosamente la
defensa de un sólido
concepto estético como
el que ha caracterizado
a Síntesis durante
tantos años de trabajo,
sin ceder ni un ápice a
la mediocridad del
mercado.
Se dice fácil, pero
ellos saben y ustedes
también, las angustias
de Ele Valdés y de
Carlos Alfonso, desde el
mismo comienzo, por
encauzar el desarrollo
del grupo en el entorno
de la calidad artística.
No sé si esto pasa
porque entre sus
principales influencias
estaba el rock sinfónico
inglés al igual que la
obra de los iniciadores
de la Nueva Trova: como
se dice “Lo bueno hala
lo bueno”.
Desde que los descubrí
en aquel concierto de la
Catedral, quedé loco de
que existiera un grupo
cubano con este sonido
donde los instrumentos
electrónicos, por la
forma en que suenan,
reconocen la legitimidad
de sus dueños; un
trabajo vocal
impresionante, que no sé
cómo, pero todavía
conservan ese bloque
arrollador de “cuidado
que voy” y unas melodías
que los identifican como
“ese es Síntesis”. Y
jamás me han obligado a
cambiar de opinión.
Y no porque, como decía
alguien en contra de la
estética de la Nueva
Trova, sus canciones son
para filósofos. Lo que
pasa es que en el amplio
espectro estilístico de
Síntesis no se
vislumbran las fronteras
de esto sí, pero aquello
no. Cualquier cosa que
se propongan hacer en el
terreno de la música,
está marcado por el
sello de la sobriedad y
rango artístico. Incluso
cuando se acercaron a la
música pop, nada tenía
que ver con la banalidad
ni esa superficialidad
que ya nos ahoga con
demasiada frecuencia.
Como muchos de los
amigos aquí reunidos,
tengo el placer de
conocer a Carlos
personalmente y como
toda persona que se
entrega a lo que cree,
siempre tiene algo en
mente que lo considera
como lo más grande del
momento; y cuando apenas
lo supera, ya tiene otro
proyecto musical para
llevar a cabo.
Recuerdo la emoción de
Carlos cuando
organizábamos los
primeros conciertos por
Lennon en el parque del
Beatle.
Lástima que no hayan
pensado en hacer un
disco de verdad con sus
versiones a la obra de
Los Beatles, auténticas
(re)creaciones que dicen
mucho de lo cerca que
estamos (y hay quienes
no la ven) de esta
inagotable fuente de
talento y de buen gusto
conocida por Síntesis.
Cuando Rick Wakeman me
preguntó que cuál grupo
cubano pudiera servirle
como telonero durante
sus conciertos
habaneros, no lo pensé
dos veces y le dije que
Síntesis, con toda la
responsabilidad y riesgo
que esto implicaba si
Wakeman no me hubiera
reconocido la acertada
elección.
En mi opinión, todo el
universo sonoro de esta
agrupación, para donde
quiera que busque en la
trayectoria de estos 35
años, encontrará un
resultado profesional
del primer nivel. Sin
embargo, el meollo de
este desempeño aparece
plasmado en su trabajo
de Ancestros. Y
no se trata de tomar dos
tumbadoras y un batá y
ponerse a cantar en
lengua como hacen por
ahí algunos vividores
del folclor.
Cuando se deciden a
realizar semejante
fusión, ya Síntesis
conocía hacía rato de
los secretos de la
energía del rock y en
cuanto a lo otro, es
sencillamente
reverenciar con profundo
respeto una identidad en
la cual nos reconocemos
todos, síntesis que ha
otorgado un sonido único
al mundo del rock, pues
ni siquiera los grupos
de la ancestral África
que trabajan una línea
similar, se le parecen.
A pesar de la brevedad y
rapidez de este
acercamiento al fenómeno
Síntesis, nos colma la
certeza de que no hay
nada ni nadie que les
pueda hacer cambiar el
rumbo emprendido hace 35
años. Mientras más sean
los confundidos que ven
al arte de la canción no
como un don que la vida
otorga a los músicos,
sino como una vía para
ganar dinero fácil a
cualquier precio, ahí
está una categórica
negación en el ejemplo
de Síntesis. Mientras
más sean los que creen
que cualquiera puede
componer, tocar y hasta
cantar, ahí está el
ejemplo de la inagotable
búsqueda de la belleza
desde el rigor
profesional por parte
del colectivo de
Síntesis. Mientras más
canciones como las que
nos han entregado, les
queden por hacer, más
convencidos estaremos
que ningún frondoso
bosque ha nacido de la
nada, sino de las
poderosas semillas de la
cultura cubana como las
de Síntesis.
Palabras de elogio en el
homenaje por el
aniversario 35 de la
fundación del grupo
Síntesis, que tuvo lugar
en el Museo Nacional de
la Música el 7 de julio
de 2011. |