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Hace medio siglo, el 26
de julio de 1961, el
pueblo cubano congregado
para celebrar el 8vo.
aniversario del reinicio
de la gesta
revolucionaria cubana,
con los asaltos a los
cuarteles Moncada en
Santiago de Cuba, y
Carlos Manuel de
Céspedes en Bayamo, votó
en asamblea pública por
el Partido único de
todos los
revolucionarios cubanos.
En la
intervención-diálogo del
Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz, con los
miles de cubanos que
colmaban la Plaza de la
Revolución aquel 26 de
Julio expresó: “El
pueblo ya está
organizado. Cada hombre
o cada mujer pertenece
aquí, ya, a alguna
organización de la
Revolución. Por ejemplo,
que levanten la mano los
que pertenecen a la
Milicia (GRAN PARTE DEL
PÚBLICO LEVANTA LAS
MANOS); que levanten la
mano, ahora, los que
pertenecen a los
sindicatos (GRAN PARTE
DEL PÚBLICO LEVANTA LAS
MANOS); que levanten la
mano las que pertenecen
a la Federación de
Mujeres (GRAN PARTE DE
LAS PRESENTES LEVANTAN
LAS MANOS); que levanten
la mano los que
pertenecen a los Comités
de Defensa de la
Revolución (GRAN PARTE
DEL PÚBLICO LEVANTA LAS
MANOS). Y ahora, que
levanten la mano los que
apoyan la unión de todos
los revolucionarios en
el Partido Unido de la
Revolución Socialista
(TODOS LOS ASISTENTES,
INCLUYENDO AL COMANDANTE
EN JEFE FIDEL CASTRO,
LEVANTAN LAS MANOS Y
EXCLAMAN: ‘¡Unidad!,
¡Unidad!’”).
Este hecho prácticamente
permanece inédito para
las generaciones
actuales y a la
evaluación de su
trascendencia histórica
no hemos dedicado
suficiente atención. Ha
sido tanta y tan
sistemática la
propaganda anticubana,
que con frecuencia me
encuentro compañeras y
compañeros amigos de la
Revolución, que piensan
que un buen día la
Revolución eliminó todos
los partidos en Cuba, e
impuso
“totalitariamente” un
solo partido. Para
quienes nos quieren
resulta esta “una
mancha” que nos perdonan
por cariño, para los que
nos adversan es la
prueba máxima del
estalinismo que dicen
persiste entre nosotros.
Más interesante aún, es
que en mis más recientes
intercambios en Cuba, he
preguntado a públicos
interesados, y el
desconocimiento del
hecho histórico que
marcó ese 26 de Julio
resulta notable.
La historia del actual
Partido Comunista de
Cuba está estrechamente
imbricada a la de la
propia Revolución
Cubana.
Fidel explicó al pueblo
que ese día no se iba a
declarar la integración,
que esta era un proceso
que
se venía produciendo,
por la base, desde hacía
meses: “el
proceso de integración
todavía no se ha
concluido, se está
llevando a vías de
hecho, y en un momento
determinado ya estará
culminado ese proceso de
unión de todos los
revolucionarios en una
organización
revolucionaria (APLAUSOS
PROLONGADOS), y que será
la organización
representativa del
pueblo revolucionario de
Cuba, esa organización
producto de la unión de
todas las organizaciones
revolucionarias1.
Agradezco que me
permitan muy
sucintamente rememorar
mi perspectiva sobre los
momentos más
significativos de esta
historia que nos
pertenece.
El escenario de 1959
Al triunfo de Enero de
1959 en el país se
constituye efectivamente
un multipartidismo
revolucionario, formado
por las tres
organizaciones que
llevaron el peso del
enfrentamiento a la
dictadura: El Movimiento
Revolucionario 26 de
Julio, el Directorio
Revolucionario 13 de
Marzo y el Partido
Socialista Popular2,
donde no estaban
limitados de participar
aquellos otros partidos
burgueses que
tardíamente habían
retirado su apoyo a la
dictadura
proimperialista de
Fulgencio Batista.
Desde el propio enero,
bajo el liderazgo del
Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz, se
intensificó en Cuba el
proceso de unidad de las
fuerzas y de todas y
todos los patriotas que
habían intervenido en la
lucha contra la
dictadura. El
Ejército Rebelde cumplió
un significativo papel
como garante de la
unidad alcanzada para la
victoria, pues era la
institución donde en
igualdad de méritos,
estaban integrados todos
los combatientes
independientemente de su
organización de
procedencia, incluidos
los elementos que desde
las estructuras
políticas burguesas
había participado en la
lucha armada.
Los más populares
líderes junto con Fidel,
Camilo Cienfuegos,
Ernesto Che Guevara,
Raúl Castro y Juan
Almeida, conforman un
núcleo de jefes
guerrilleros que
contaban con la
experiencia, el poder
real y el apoyo de
masas, para ser garantes
de lo hasta ese momento
alcanzado. Sin embargo
la lucidez de Fidel en
el propio triunfo
percibe que el estallido
cultural, político e
ideológico que se ha
producido “es un
Amazonas de pueblo” que
los rebasa.
El propio día 8 de enero
tras su entrada
triunfante en la
capital, Fidel en el
Campamento Columbia,
argumentó la necesidad
de “una sola
organización
revolucionaria” que
apoyara las nuevas
transformaciones
sociales y contribuyera
a enfrentar las acciones
contrarrevolucionarias3.
Los primeros meses de la
Revolución fueron tensos
en todos los sentidos.
Como alerta Fidel en el
ya citado discurso del 8
de enero, los
personalismos y las
aspiraciones de poder,
propias de la cultura
política burguesa dan
sus batallas.
Los EE.UU. en alianza
con la oligarquía,
organizan y llevan a
afecto numerosos planes,
para frenar el ímpetu
revolucionario de las
masas y frustrar la
realización del programa
revolucionario.
Utilizaron para ello a
los agentes sembrados
dentro de las propias
fuerzas de la
Revolución, y a los
elementos de derecha
enquistados en las
organizaciones
revolucionarias, en el
movimiento obrero y en
las organizaciones
cívicas que apoyaron la
insurrección. Esta
ofensiva de fuerte matiz
anticomunista, contó
además con el apoyo del
clero falangista que
mayoritariamente
regentaba la Iglesia
Católica en Cuba, así
como de las jerarquías
de otras iglesias, la
mayoría de matriz
norteamericana.
Fue este un primer
enfrentamiento de
carácter ideológico, que
la dirección
revolucionaria cubana
sorteó con acierto, sin
dejarse colocar frente a
los prejuicios
anticomunistas sembrados
en las masas. Martí era
el ideólogo por
excelencia del programa
nacional revolucionario
de La historia me
absolverá”4,
y con Martí por
estandarte ineludible,
Fidel encabezó el
proyecto cultural
revolucionario, que
educó en su seno,
organizó y desplegó a
las fuerzas que pondrían
fin al capitalismo en
Cuba. No es casual que
el primer gran
movimiento de naturaleza
político ideológica que
desata el líder
revolucionario, haya
sido un movimiento
educacional de masas5,
cuya consigna central
fue la sentencia
martiana que define cómo
ser cultos era la única
manera de ser libres6.
Los conceptos martianos
y marxistas de cultura y
educación, unidos a la
acción práctica
revolucionaria, por
transformar la realidad,
se vinculan
estrechamente al
progreso social, y al
desarrollo y la
formación progresiva de
la libertad que
caracterizan de modo
sustancial ese progreso.
Martí por demás fue el
creador del primer
partido antimperialista
en la historia del
movimiento nacional
liberador, partido de
unidad, democracia y
centralismo, que hace
trizas el paradigma
demoliberal. Martí en su
testamento político, de
fuerte carácter
antimperialista, había
precisado que frente a
tan poderoso enemigo,
había que ser precavidos
y no proclamar
abiertamente aquellos
fines que podían
levantar obstáculos
insalvables a la causa.
Y esta legado no pasó
inadvertido para Fidel
Castro.
El rescate de las
propiedades y bienes
malversados por Batista
y sus secuaces, la
promulgación de la Ley
de Reforma Agraria en
mayo de 1959
—con
la recuperación de
millones de hectáreas de
tierra fértil, que los
monopolios
estadounidenses
prácticamente se habían
robado—,
y los fuertes golpes
económicos que
recibieron la clase
terrateniente y otros
grupo de burgueses
oligárquicos y
explotadores urbanos,
son las primeras
victorias sustantivas
que la Revolución logra
acumular en su primeros
seis meses de vida.
Suficientes para
ratificar la política
contrarrevolucionaria de
los EE.UU. y acuñar las
primeras campañas y
acusaciones de
comunismo.
El triunfo sobre la
derecha política
Los
fracasados forcejeos de
la derecha en las dos
crisis gubernamentales
de febrero y julio7, y la
derrota de la sedición
del Comandante del
Ejército Rebelde Huber
Matos, jefe de la
provincia de Camagüey8, en
octubre de 1959, son los
episodios más visibles
de la lucha que dentro
de la instituciones del
Gobierno Revolucionario
y el Ejército Rebelde,
realiza el nacionalismo
de derecha y el
oportunismo que acompañó
al proceso
revolucionario y logró
insertarse en sus
espacios
gubernamentales. Fue la
derrota de la “tercera
fuerza”, hábilmente
acariciada por los
servicios especiales
estadounidenses desde
antes del triunfo
revolucionario.
Los sectores de derecha
del 26 de julio, junto
con otras fuerzas
anticomunistas al
interior del movimiento
obrero, fueron los que
coparon los principales
cargos de la
Confederación de
Trabajadores de Cuba
(CTC) al triunfo de la
Revolución.
Estos sectores,
particularmente su
principal dirigente,
David Salvador Manso,
eran opuestos a la
participación de los
comunistas.
La situación llega a su
clímax con la
celebración en noviembre
del X Congreso de la CTC
realizado en noviembre
de 1959.
Circularon volantes
anticomunistas. La
prensa conservadora se
involucró a fondo contra
el sentido unitario
propugnado por la
izquierda del 26 de
Julio y el PSP.
Fidel asiste al X
Congreso de la CTC, y va
al rescate
revolucionario de la
histórica organización
sindical, crítica la
desunión y el espíritu
de árida polémica que
prevalecía.
Remarcó además, que si
la clase trabajadora
quería constituirse en
ejército para defender
la Revolución, era
absurdo pensar que tal
ejército estuviera
constituido por
facciones9. La
intervención del líder
de la Revolución fue a
la esencia del problema:
no importaba si el
ejecutivo de la CTC lo
ocupaba un compañero
procedente de una
organización u otra, lo
decisivo es que ese
dirigente fuera
revolucionario. Fidel
promueve una candidatura
unitaria, y aun en
conocimiento de las
posiciones de derecha de
Salvador Manso, solicita
a los delegados un voto
de confianza para que
este fuera electo al
frente de la CTC.
Paralelamente
languidecen hasta auto
extinguirse los partidos
políticos burgueses
existentes al triunfo de
la Revolución, que se
convierten en siglas sin
el más mínimo apoyo de
masas, con directivas
que marchan en masa al
exterior para vincularse
a la contrarrevolución.
Así la Revolución, que
solo ilegalizó al
partido del dictador
Batista, avanza sin la
menor oposición política
de los partidos del
sistema pro
imperialista. Los
tímidos balbuceos de
algunas figuras
“independientes”
terminan en la nómina
pagada por la CIA. Toda
la “oposición” a la
Revolución desde
entonces, será
mercenaria.
Frente al incremento de
la agresión del gobierno
de los EE.UU., de la
burguesía oligárquica y
sus secuaces de la hez
del batistato, la
crueldad de los
atentados y ataques
terroristas, la
peligrosidad de la
primera invasión militar
en agosto con la
pantalla del sátrapa
Rafael Leónidas Trujillo10,
el cerco político y el
inicio del bloqueo
económico; la opción de
la unidad resultó una
necesidad asumida con
plena responsabilidad
histórica, por los
combatientes de la
Guerra de Liberación.
Ello ocurre en medio de
un clima de elevado
entusiasmo, patriotismo
y radicalización de las
masas populares. En
aquellas circunstancias
como ya se ha afirmado,
las ideas libraron sus
batallas junto con los
acontecimientos.
Las
derrotas del
nacionalismo de derecha
y del oportunismo
repercuten al interior
del Movimiento 26 de
Julio y el Directorio
Revolucionario 13 de
Marzo. Las aspiraciones
de minoritarios
elementos de
constituirse en partido
político desde las Casas
del 26, o las ilusiones
del vanguardismo
universitario que había
primado en la Revolución
de 1933, ceden ante la
honestidad
revolucionaria y el
crecimiento ideológico
de los combatientes. La
historia debe reconocer
a compañeros que por
entonces resultaron
clave en la unidad,
entre los más
destacados, Faustino
Pérez, Armando Hart,
Osvaldo Dorticós y Faure
Chomón.
Con el predominio en el
Movimiento 26 de Julio
de la izquierda
fidelista, con una clara
orientación marxista y
leninista, las
relaciones con el PSP se
consolidan rápidamente.
Se regularizan las
reuniones entre los
principales dirigentes
de ambas organizaciones,
a las que se invita e
incorpora la jefatura
del Directorio
Revolucionario 13 de
Marzo, y antes de que
finalizara el primer año
de la Revolución, existe
ya una dirección de
facto entre los líderes
de las tres principales
organizaciones11.
Muy
lejos del pragmatismo,
primó la generosidad
frente a los recelos y
prejuicios que se había
incubado desde la
ideología anticomunista,
la propaganda
antisoviética, los
errores tácticos y las
prácticas sectarias que
habían afectado a todas
las organizaciones
revolucionarias. Así en
aras de la unidad se
postergaron muchos de
los conflictos que
latían entre los
revolucionaros. Las
organizaciones nacidas
en la lucha
antidictatorial y sus
liderazgos, se
fortalecieron y elevaron
su prestigio en este
proceso, acercándose más
a las masas.
La base para tal proceso
de cambios a nivel
ideológico cultural
estaba en el intenso
proceso de
reconfiguración de las
relaciones materiales
objetivas, en que vivían
la inmensa mayoría de
las y los trabajadores y
campesinos cubanos al
triunfo de la
Revolución. La Reforma
Agraria, la promulgación
de la legislación
laboral y social
progresista, incumplida
por los gobiernos
burgueses tras la
promulgación de la
Constitución de 1940, y
el rescate de la
dignificación nacional
frente al opresivo orden
oligárquico neocolonial,
constituyeron los
motores del movimiento
de radicalización y
reafirmación ciudadana,
que en su desarrollo
dialéctico protagonizará
el curso de los
acontecimientos, e
impondrá su propia
dinámica histórica,
educándose y educando a
la propia vanguardia del
proceso.
La unidad se articuló en
lo fundamental por el
eje de la conciencia
política, y de los
consensos nacionalistas,
antimperialistas, de
dignificación humana y
justicia social, que
eran consensuales en el
movimiento
revolucionario cubano. A
nivel cosmovisivo-filosófico,
se trataba de una unidad
en definición de
paradigmas, donde la
desatanización del
socialismo como
“sistema” ideológico y
social, y del marxismo y
el comunismo como sus
más fuertes y nucleares
conceptos, aún estaba
por concretarse, y que
abrían
—en
un escenario
revolucionario
internacional donde
rivalizaban posiciones
polares sobre el
marxismo y el socialismo12—
retos adicionales a la
unidad.
En el proceso masivo de
tránsito político
ideológico, Fidel
desempeñó un papel
fundamental. Sus
discursos y
comparecencias se
convertían en ejercicios
de aprendizaje
colectivo, de
intercambio y
ratificación de saberes
y convicciones, de
ratificación y formación
de nuevos valores. El
líder revolucionario se
convirtió
—como
lo apreciaría Paulo
Freire—
en un pedagogo de la
Revolución13.
Fue de forma firme, pero
paciente y metódica,
convenciendo a las masas
de que el socialismo era
el camino para alcanzar
la verdadera justicia.
1960: Año de
definiciones
El
gobierno de los EE.UU.
arrecia su campaña para
lograr la condena y el
aislamiento de Cuba en
el ámbito
latinoamericano, al
tiempo que aplica
medidas punitivas contra
el país por el “peligro
comunista que
representaba su
gobierno”. El 13 de
febrero de 1960 llega a
Cuba la primera
delegación de alto nivel
del Gobierno de la URSS
encabezado por el
vicepremier Anastas
Mikoyan. Ante el boicot
de los EE.UU., en el mes
de abril de 1960 arriba
el primer barco con
combustible soviético y
las compañías
estadounidenses dueñas
de las refinerías del
país, se niegan a
refinar ese crudo, para
iniciar una cadena de
confrontaciones directas
que trae por
consecuencia las
nacionalizaciones de las
propiedades de esos
monopolios.
La primera mitad de 1960
va a ser de fuerte lucha
por hacer triunfar en la
conciencia de los
sindicalistas, la
necesidad de la unidad
al interior de la clase
trabajadora. Tras
intentar en vano frenar
la dinámica de
radicalización, y ante
el avance de los
sectores de izquierda,
Salvador Manso renuncia
en abril14.
Su salida facilitó la
depuración de los
elementos mujalistas15
que se mantenían en
posiciones directivas y
franqueó la aceleración
de la línea unitaria
sindical16.
Entre
el 16 y el 21 de agosto
de 1960 el Partido
Socialista Popular
desarrolla la VIII
Asamblea, a la que se
invitó a los dirigentes
de las otras
organizaciones
revolucionarias. Los
militantes comunistas
analizaron con especial
atención el papel
divisionista del
dogmatismo y el
sectarismo, y como este
último solo servía para
aplastar la Revolución17. El
Informe Central de esta
Asamblea, concluía en la
centralidad estratégica
de la unidad de todos
los revolucionarios, por
la fusión “de las
fuerzas revolucionarias
conscientes y radicales
en un movimiento general
único, bajo la dirección
de Fidel Castro”18.
Ese mismo mes de agosto,
los EE.UU. logran una
declaración de condena a
Cuba en la reunión de
Cancilleres de la
Organización de Estados
Americanos (OEA)
efectuada en San José,
Costa Rica. La respuesta
de la Revolución llega
de forma multitudinaria,
cuando el 2 de
septiembre el pueblo
aprueba la Primera
Declaración de La
Habana, presentada por
Fidel, y en la que se
hace una clara
definición de que con
Cuba, había comenzado la
segunda independencia de
América Latina y el
Caribe.
El gobierno de EE.UU.
despoja a Cuba de la
cuota, que había
alcanzado en medio siglo
de relaciones con el
mercado azucarero
estadounidense, con lo
que se inicia la
escalada del bloqueo
económico, como medida
coercitiva para rendir
por hambre al pueblo
cubano. Los capitalistas
del Norte pierden todas
sus propiedades en el
país19.
La fuerte oposición del
bloque oligárquico y las
dificultades que crean a
la economía nacional con
sus sabotajes, llevó al
Gobierno Revolucionario
a promulgar la Ley 890
del 13 de octubre de
1960, que nacionaliza
382 empresas de capital
nacional, que incluye
105 centrales
azucareros, fábricas,
ferrocarriles, grandes
almacenes, centrales
eléctricas y otros
importantes objetivos
económicos. La medida da
un golpe mortal a la
base del poder de la
clase burgués
oligárquica.
La Ley 890 y el paso al
estado cubano el 24 de
octubre, de la totalidad
de las propiedades
norteamericanas, ponen
los principales recursos
productivos de la nación
en manos del estado
revolucionario, y crean
con ello la principal
premisa económica para
el desarrollo socialista
del país.
En septiembre de 1960 se
crea la primera plataforma de unidad, del Movimiento 26 de
Julio, el Directorio
Revolucionario 13 de
Marzo y el Partido
Socialista Popular, con
el Buró de Coordinación
de Actividades
Revolucionarias. Estas
primeras praxis de
unidad permitieron
comenzar a limar
asperezas y
personalismos entre
dirigentes de base,
intermedios y
nacionales, y lograr un
trabajo más coherente y
sistemático, entre las
tres organizaciones,
camino de crear las
condiciones para la
integración.
El 23 de agosto de 1960
ocurre la integración de
todas las organizaciones
femeninas
revolucionarias en la
Federación de Mujeres
Cubanas (FMC). En el
Congreso de los Consejos
Municipales de
Educación,
—el
10 de octubre—,
Fidel señala la
necesidad de organizar
civilmente al pueblo en
comités de vigilancia;
idea de la que nacerán
el 28 de septiembre,
ante el crecimiento de
los atentados
terroristas, los Comités
de Defensa de la
Revolución (CDR).
Y
como ensayo feliz de lo
que debería ser el
partido unido de todos
los revolucionarios, el
21 de octubre se produce
con la directa
participación del
Comandante Ernesto Che
Guevara, la integración
del movimiento juvenil
cubano, al fundirse
todas las organizaciones
existentes, en la
Asociación de Jóvenes
Rebeldes (AJR).
La
educación política
se perfiló como una
de las tareas
centrales para hacer
avanzar los
esfuerzos unitarios
en el concierto del
multipartidismo
revolucionario con
que se había
configurado.
Precisamente, desde
el Buró de
Coordinación de
Actividades
Revolucionarias
surge el primer
organismo unificado,
el sistema de
escuelas
partidistas.
El 2 de diciembre,
con la presencia de
Fidel y Blas Roca,
como base
imprescindible para
la constitución de
un partido
revolucionario, son
fundadas las
escuelas de
Instrucción
Revolucionaria (EIR)
y la Escuela
Nacional de
Instrucción
Revolucionaria Ñico
López. Los
secretarios de
Educación del PSP y
de Propaganda del
Movimiento 26 de
Julio, en cada
provincia y a nivel
nacional, tendrían
la responsabilidad
de orientar dichas
escuelas.
Al finalizar el año
1960 la opción
militar contra Cuba
está bien adelantada20,
y el ablandamiento
del teatro de
operaciones se
realiza a través de
una ola de
terrorismo
contrarrevolucionario.
Se extienden por
varias provincias
los actos
terroristas en las
ciudades, y las
bandas
contrarrevolucionarias
armadas por Agencia
Central de
Inteligencia (CIA)
en las zonas
rurales, siembran el
crimen e intentan
llevar el país a la
inseguridad y al
caos. En los meses
finales de 1960, se
produce en
particular un
incremento de las
acciones
contrarrevolucionarias
armadas en el
Escambray.
Blas Roca
En el esfuerzo
unitario, Blas Roca
Calderío el máximo
dirigente del PSP,
dio un aporte
trascendental al
poner todo su
prestigio y
liderazgo a favor
del joven
revolucionario:
“Fidel es ya el más
alto dirigente
socialista y obrero
cubano”, declaró
ante los dirigentes
y militantes de su
partido, y
fundamentó que este
nuevo comunista era
ya, de derecho, el
jefe indiscutido del
PSP.
Las resistencias a
la unidad que
protagonizó Aníbal
Escalante, la otra
figura de
indiscutido consenso
dentro del Partido,
junto a un grupo de
cuadros intermedios,
y la recurrencia de
los fenómenos
divisionistas y
liquidacionistas en
1961-62 con el
sectarismo, y en
1966-68 con la
microfracción,
adelantan la
complejidad y fuerza
de los prejuicios
ideológicos y
políticos que supo
vencer Blas, para
llevar a la mayoría
de la militancia y a
sus directivos del
Partido y la
Juventud Socialista,
a ponerse de manera
decidida bajo el
mando de Fidel, y a
ser en definitiva,
quienes con más
razones de política
y ética hicieron
frente a los
fenómenos
divisionistas
protagonizados por
Escalante.
Las presiones que
recibió Blas Roca no
solo provinieron del
interior del
Partido, en el
movimiento comunista
internacional
recibió no pocas
sugerencias para “no
entregar el Partido”
a los nuevos
dirigentes de
procedencia “pequeñoburguesa”.
Mao Zedong fue de
los que intentó
persuadir a Blas de
abandonar su idea de
disolver el Partido,
y le recomendó que
optara por la vía de
la conformación de
un frente único con
Fidel, conservando
la independencia
política del Partido
21.
Blas fue educado en
las concepciones del
marxismo soviético y
con esas armas peleó
por el socialismo
cubano.
Con los instrumentos
teóricos y políticos
que poseía, y la
valiosa experiencia
que acumuló al
frente de los
comunistas, en
innumerables
batallas22
encontraría un
camino inédito para
fundir la historia
de lucha de su
partido con la
Revolución
triunfante. Fue el
primer dirigente de
un partido comunista
latinoamericano, que
supo reorientarse en
el mundo de la
segunda mitad del
siglo XX, y resolver
el conflicto
antinómico entre las
concepciones
dogmáticas,
sostenidas por el
movimiento comunista
internacional aliado
a la URSS, y las
condiciones
concretas de un país
de nuestra región,
con sus tradiciones
y ritmos23.
Y por
primera —y única
vez— en la historia
del movimiento,
después de haber
surgido la III
Internacional, un
partido comunista
aceptó otra
dirección política
en la lucha por el
socialismo.
En sus polémicas
de los años 60
con varios
compañeros de la
Revolución que
partían de otras
apreciaciones
del marxismo,
aflora esa
pertenencia de
Blas a lo que se
ha denominado
“la ortodoxia”,
pero sobre todo
está plasmada en
esas páginas, y
en los mil
hechos y
anécdotas que lo
acompañaron, su
disposición al
debate
controversial,
al trato
honorable y
directo de las
diferencias.
Blas después de
los 60
realizaría
importantes
aportes a la
Revolución, cuya
atención no
permite este
breve recuento,
pero de lo que
no hay dudas, es
que en la
historia del
movimiento
comunista hasta
hoy, Blas Roca
se inscribe como
ejemplo
fehaciente de
honradez
personal,
modestia,
lucidez y
entrega
revolucionaria
24
La declaratoria
del carácter
socialista
En enero de 1961
el gobierno de
los EE.UU. rompe
sus relaciones
diplomáticas con
Cuba. Frente al
cambio de
presidente en
los EE.UU. todo
el país se
moviliza
militarmente.
El 5 de enero el
maestro
voluntario
Conrado Benítez
García,
a días de
cumplir 18 años,
es asesinado
junto al
campesino que le
acompañaba, por
una banda
contrarrevolucionaria25.
Como denuncia
Fidel, la
posesión del
carnet de la AJR
fue prueba
suficiente, y el
joven es
torturado y
ahorcado por
maestro, negro y
comunista26.
Conrado Benítez
puede ser
considerado el
primer joven
mártir del
proceso de
unidad
revolucionaria
que avanzaba en
Cuba.
Contra las
bandas
terroristas
se desplegó
entonces una
amplia
ofensiva en
los primeros
meses de
1961, por
fuerzas
conjuntas de
las milicias
y las
Fuerzas
Armadas
Revolucionarias
(FAR), que
logró
derrotar y
dispersar al
grueso de
esos grupos
de asesinos27.
En las
movilizaciones
por el
cambio de
presidente
en los
EE.UU. y en
las campañas
contra los
bandidos se
prepararon y
movilizaron
como
milicianos,
más de 800
mil cubanos
y cubanas28.
Frente al
crimen
contra
Conrado
Benítez, el
magisterio
revolucionario
del país, y
más de cien
mil jóvenes
se
inscribieron
para partir
el 15 de
abril, hacia
los más
intrincados
lugares del
país como
maestros,
activistas y
alfabetizadores.
Precisamente
ese día, son
atacados los
aeropuertos
cubanos como
acción de
guerra en la
inminencia
de la
invasión al
país: Los
jóvenes
alfabetizadores
lejos de
amedrentarse
parten a
cumplir su
misión, con
ellos
marchan
también el
amor y la
vergüenza de
miles de
familias
cubanas, que
con el apoyo
a sus hijos
ratifican de
manera
rotunda la
confianza en
la
Revolución.
El 16 de abril en el
entierro
de las
víctimas
de los
ataques
aéreos
Fidel
declara
el
carácter
socialista
de la
Revolución
y el
pueblo
en armas
vota por
el
socialismo29. Los soldados rebeldes
y
milicianos
en
estado
de
alerta a
lo largo
de la
geografía
del
archipiélago,
los que
fueron a
combatir
a Girón,
la
multitudinaria
retaguardia
popular
que les
apoyó,
lo hacen
conscientes
de la
opción
socialista.
La
trascendencia
estratégica,
cultural
e
ideológica
de la
batalla
militar,
fue
percibida
por
Fidel
con su
extraordinaria
sagacidad
política,
por
tanto,
la
orientación
precisa
que
impartió
fue la
de
lograr
una
rápida y
contundente
victoria
de las
ramas
revolucionarias,
sin que
se
dejaran
de
realizar
en el
país, al
unísono,
las
tareas
de la
educación
y la
producción30. Así todas y todos
compartieron
la
heroicidad
de la
resistencia
y se
constituyeron
en masa
y en
individualidades
decisivas
para la
victoria.
Después
de Girón
el tema
de la
unidad
en tanto
principio
y
praxis,
quedó
fuera de
toda
duda o
discusión.
Era ya
un hecho
político
de
masas.
En esos
días de
resistencia
y
victoria
frente a
la
invasión
mercenaria,
los más
difíciles
hasta
entonces
de la
Revolución,
quedó
forjada
la
vanguardia
política
que se
venía
estructurando
desde el
multipartidismo
revolucionario
con que
se
arribó a
la
derrota
de la
dictadura.
Girón
sentó
las
premisas
políticas
para el
tránsito
socialista
en Cuba.
La
creación
en
mayo
de
1961
de
la
Asociación
Nacional
de
Agricultores
Pequeños
(ANAP),
fue
un
paso
decisivo
para
el
avance
de
la
política
y la
ideología
revolucionaria
en
el
seno
del
campesinado.
A
pesar
de
los
radicales
beneficios
que
otorgó
la
Reforma
Agraria,
la
asociatividad
como
frente
revolucionario,
no
había
avanzado
en
el
agro
cubano
con
la
rapidez
que
se
precisaba.
No
solo
se
trataba
del
la
población
de
más
baja
instrucción
y
cultura
política,
sino
que
el
escenario
rural
fue
objeto
de
maniobras
y
tergiversaciones
contrarrevolucionarias
y de
una
persistente
campaña
anticomunista.
Primero
por
un
ministro
de
Agricultura,
el
Comandante
Humberto
Sorí
Marín,
opuesto
al
desarrollo
democratizador
de
las
organizaciones
campesinas;
luego
con
el
empeño
obstruccionista
y
conspirativo
en
Camagüey
del
Comandante
Huber
Matos
Benítez,
y
entre
otras
por
la
confusión
sembrada
por
Manuel
Artime
Buesa,
en
algunas
zonas
de
la
Sierra
Maestra.
A
las
acciones
de
estos
enemigos
desde
posiciones
en
la
Revolución,
se
unían
el
caciquismo
y en
consecuencia
el
control
político
que
ejercían
algunas
familias
de
terratenientes,
ricos
finqueros,
sacerdotes
y
pastores
anticomunistas.
En
junio
de
1961,
las
respectivas
direcciones
de
las
tres
organizaciones
revolucionarias,
acordaron
autodisolverse
y
crear
las
Organizaciones
Revolucionarias
Integradas
(ORI).
Es
este
recorrido
histórico
el
que
nos
acerca
al
ya
citado
momento
del
voto
popular
por
el
Partido
único
de
la
Revolución.
Medio
siglo
después,
el
turbulento
y
hermoso
pasado-presente,
el
inicio
del
proceso
de
formación
del
Partido
Comunista
de
Cuba,
se
nos
revela
en
sus
complejidades
y
certezas.
El
curso
de
Cuba,
sin
duda,
fue
muy
singular
e
inmediatamente
después,
y
hasta
hoy,
resulta
irrepetible
en
sus
especificidades
y
peculiaridades.
Sin
embargo,
invito
a
percibir
la
universalidad
que
encierra.
De
aquel
discurso
fundacional
del
26
de
julio
de
1961,
no
nos
separa
medio
siglo,
sus
principios
fueron
formulados
para
el
hoy
y el
mañana.
Para
las
y
los
cubanos,
patriotas
y
comunistas
del
mundo
y de
siempre:
“Es
claro
que
el
enemigo
mayor
de
toda
revolución
—sentenció
Fidel—
es
la
división,
que
el
aliado
mejor
de
los
enemigos
de
los
pueblos
es
el
divisionismo.
Un
pueblo
debe
marchar
unido,
un
pueblo
que
quiera
establecer
un
verdadero
régimen
de
justicia
debe
marchar
unido,
como
un
solo
pueblo.
En
la
unión
de
ese
pueblo
está
la
fuerza,
en
la
unión
de
ese
pueblo
está
su
invencibilidad,
y la
historia
de
esta
Revolución
prueba
que
un
pueblo
unido
es
invencible,
¡la
historia
de
esta
Revolución
prueba
que
en
la
unión
está
la
fuerza!
(APLAUSOS),
la
historia
de
esta
Revolución
demuestra
que
el
peor
enemigo
del
éxito
de
una
revolución
y de
un
pueblo
es
el
divisionismo
(…)”.
Notas:
1-
Fidel Castro Ruz:
Discurso pronunciado
por el Comandante
Fidel Castro Ruz, en
la conmemoración del
8vo. aniversario del
ataque al Cuartel
Moncada, en la Plaza
de la Revolución
José Martí, en La
Habana, el 26 de
julio de 1961;
http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f260761e.html
2- El primer
Partido
Comunista de
Cuba se fundó en
agosto de 1925.
En 1944 adoptó
el nombre de
Partido
Socialista
Popular. Ver:
Angelina Rojas
Blaquier:
Primer Partido
Comunista de
Cuba,
Editorial
Oriente, Tomo 2,
Santiago de
Cuba, 2009. P.
116 y ss.
3-
Fidel Castro Ruz:
Discurso
pronunciado por
el Comandante
Fidel Castro Ruz
a su llegada a
La Habana, en
Ciudad Libertad,
el 8 de enero de
1959,
http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f080159e.html
4-
La Historia me
absolverá,
recoge el
alegato de Fidel
Castro Ruz ante
el tribunal que
lo juzgaba por
los
acontecimientos
del 26 de julio.
Publicada
clandestinamente
por primera vez
en octubre de
1954, en este
documento se
hará público el
Programa
nacional
liberador. Ver:
Fidel Castro.
La historia me
absolverá.
Edición anotada,
Oficina de
Publicaciones
del Consejo de
Estado, La
Habana, 2008.
5- Ver: Felipe
de J. Pérez
Cruz: La
alfabetización
en Cuba. Lectura
histórica para
pensar el
presente,
Editorial de
Ciencias
Sociales, La
Habana, 2001, p.
87 y ss.
7- Ver: Luis M.
Busch Rodríguez:
Gobierno
Revolucionario
Cubano: génesis
y primeros pasos,
Editorial de
Ciencias
Sociales, La
Habana, 1999.
8- Ver:
Jorge Luis
Betancourt:
Victoria sobre
una traición,
Casa Editora
Abril, La
Habana, 2009
9- Evelio
Tellería: Los
Congresos
Obreros en Cuba,
Instituto Cubano
del Libro, La
Habana, 1984, p.
459.
10- Ver:
Andrés Zaldívar
Diéguez y Pedro
Etcheverry
Vázquez: Una
fascinante
historia. La
conspiración
trujillista.
La Habana,
Editora Política,
2009.
11- Felipe de J.
Pérez Cruz:
Las coordenadas
de la
alfabetización,
Editorial de
Ciencias
Sociales, La
Habana, 1988, p.
86.
13- Paulo
Freire, Esther
Pérez y Fernando
Martínez:
Diálogos con
Paulo Freire,
Colección de
Educación
Popular,
Editorial
Caminos, La
Habana, 1997, p
20
14-
Ver: Este
y otros
directivos de
derecha, se
vincularán a
actividades
contrarrevolucionarias.
Detenido David
Salvador cuando
huía hacia
Miami, en
Noticias de Hoy,
La Habana, 6 de
noviembre de
1960, p. 9.
15- Eusebio
Mujal Barniol,
fue el dirigente
corrupto y pro
patronal
impuesto a
partir de 1949
en la CTC.
16- Salvador
Morales Pérez:
Unidad: para un
gran frente
antimperialista,
La Jornada.
Michoacán,
11 de octubre de
2009,
http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2009/10/
17- Angelina
Rojas: Primer
Partido
Comunista de
Cuba, Tomo
3, Editora
Oriente,
Santiago de
Cuba, 2010, p.
284.
18- Partido
Socialista
Popular: VII
Asamblea
Nacional,
informes,
resoluciones,
programa,
estatutos,
Ediciones
Populares, La
Habana, 1960, p.
67-68.
19- Se
establecía la
indemnización
del 2 por ciento
anual de bonos
que vencerían a
los 50 años.
20- Manuel Hevia
Frasquieri y
Andrés Zaldívar
Diéguez:
Girón preludio
de la invasión.
El rostro oculto
de la CIA,
Editorial
Capitán San
Luis, La Habana,
2006; Juan
Carlos Rodriguez:
Girón. La
batalla
inevitable. La
más colosal
operación de la
CIA contra Fidel
Castro,
Editorial
Capitán San
Luis, La Habana,
2010.
21- Jorge
Enrique Mendoza:
Conversando con
Blas Roca, en
Granma, La
Habana, 22 de
julio de 1978,
p. 3.
22- En 1959,
Blas acumulaba
26 años al
frente del
primer partido
comunista
cubano.
23- Ver: Lucilo
Batlle Reyes:
Blas Roca:
continuador de
la obra de
Baliño y Mella,
Editorial de
Ciencias
Sociales, La
Habana, 2005, p.
120.
24- Conrado
Benítez García
fue asesinado
junto con el
campesino
Heleodoro
Rodríguez
Linares. Ver:
Revolución,
La Habana, 24 de
enero de 1961,
pp. 1,2
25- Ver: Carlos
Rafael
Rodríguez: Blas
Roca, en
Letra con Filo,
Tomo III,
Ediciones Unión,
La Habana, 1987.
26- Fidel Castro
Ruz, Saluda el
Dr. Fidel Castro
a los maestros
voluntarios y
rinde tributo a
un mártir, Obra
Revolucionaria,
No. 5, Imprenta
Nacional de
Cuba, La Habana,
1961, p. 34.
27- Ver: Pedro
Etcheverry
Vázquez y
Santiago
Gutiérrez
Oceguera:
Bandidismo.
Derrota de la
CIA en Cuba,
Editorial
Capitán San
Luis, La Habana,
2008
28- Ver: Tomás
Diez Acosta:
“Frente a las
amenazas
agresivas Cuba
preparó su
defensa”, XX
Congreso
Nacional de
Historia, Unión
Nacional de
Historiadores,
La Habana,
febrero de 2011
29- Ver: Fidel
Castro Ruz:
Discurso de
Fidel Castro
tras el sepelio
de las víctimas
del bombardeo a
La Habana. Obra
Revolucionaria,
No. 15, La
Habana. 16 de
abril de 1961,
p. 28.
30- Fidel Castro
Ruz:
“Declaración de
Estado de
Alerta”,
Revolución, La
Habana, 17 de
abril de 1961,
p. 1.
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