La Habana. Año X.
30 de JULIO al 5
de AGOSTO de 2011

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A ritmo de guitarra eléctrica

La mejor Laura posible

Antonio López Sánchez • La Habana

Fotos: Jorge Villa

Al momento de escribir esta entrevista, uno de los poemas más hermosos de Nicolás Guillén, me ronda, sobrevolando las ideas sobre cada palabra que brota de las teclas: “Pálida, fina, esbelta (…) Cintura de abierta madera. Es joven, apenas vuela…”. Y no por vano empeño evoco al poeta. Guitarra se titula ese texto, y vendría, “ojos de inagotable mulata”, de seguro trayendo sus cantares, siempre una mujer a hechizarse de su música. Mujer y guitarra, darían entonces nombre sonoro a esta entrevista, aunque con un último y poco común añadido. El apellido, sería eléctrica.

A Leidy Laura Valdés Suárez le hice una pregunta que creo jamás había hecho a ninguna entrevistada, y es cuánto mide. Esta joven artista, oriunda de Melena del Sur, graduada del Instituto Superior de Arte en la especialidad de Laúd, tiene 1 metro y 74 centímetros de altura; sin duda, una talla poco común entre las cubanas. Pero no es su estatura el blanco de nuestras preguntas, sino su aparición en los escenarios, energizando la escena desde los acordes de su guitarra eléctrica. Al momento de esta entrevista, comparte su trabajo en el grupo del trovador Gerardo Alfonso, entre otros proyectos. Por lo poco habitual de la imagen, cabe la interrogante:

¿Cómo llega una mujer a dedicarse a este instrumento?

Me gusta mucho la música popular, me gusta mucho la música anglosajona, y me gusta mucho la guitarra eléctrica. Es un instrumento que me gustó desde siempre, fuera clásica o popular, y nunca la dejé de tocar. En la escuela, siempre estaba detrás de los muchachos para estudiarme las escalas dóricas, las modales, en fin, las que son del jazz y esas cosas. Se usan muchas otras, pero esas son las fundamentales. Ellos se ponían en una esquina a tocar y allá iba yo a tocar con ellos. Claro, que uno empieza siempre haciendo lo que no tiene que hacer, te imaginas. Pero luego se aprende, se va uno superando más.

Curiosamente, los instrumentos que estudió esta muchacha, en talleres y luego a lo largo de los demás niveles de enseñanza, fueron de inicio el tres y fundamentalmente el laúd, del cual concluyó estudios superiores. ¿Influye saber tocar el laúd al encarar la guitarra eléctrica?

La técnica del laúd me ayuda mucho. Pensé que iba a ser un obstáculo porque en realidad se toca de modo muy diferente. El laúd es más fuerte para tocar, más duro, las cuerdas están más tensas… Entonces, la técnica del laúd es completamente fuerte, sea para arriba o para abajo y es hasta más seco el sonido. La guitarra eléctrica tiene las cuerdas más suaves, es más dulce y una frase que hagas bien hecha suena de maravilla. En el laúd también, pero tienes que hacerlo con más fuerza. Incluso toco la guitarra eléctrica mejor, con más comodidad, gracias al laúd, y hasta me pasa en la guitarra acústica. Claro, ese es mi caso, no es que sea una regla para todos; uso muchas técnicas del laúd en la guitarra eléctrica y me funciona. En realidad no lo sabía, me salió porque es mi instrumento: Soy laudista.

Por supuesto, todo conocimiento requiere aprendizajes. Sin embargo, no tengo noticias de escuelas, al menos en nuestro país, para estudiar la guitarra eléctrica. Leidy Laura me comenta al respecto.

Quien me da clases, un señor llamado Yaco, es un gran músico, y me abrió las puertas a la guitarra eléctrica. Un amigo me da las señas de este señor, que imparte clases de este instrumento. Y me fui a verlo, el mismo día que hablé con él por teléfono. Imagínate que no se lo esperaba. Pues, llego, lo veo haciendo cosas, tocando, y me fijo en lo que hace. Entonces me da la guitarra, bueno, vamos, toca algo. Y toqué más o menos lo que le había visto. Entonces me dice, pero tú sabes guitarra eléctrica; pues no, no sé, solo hice lo que te acabo de ver hacer. Así que me insistió en que tenía que dar clases con él todos los días. Y me interesa mucho porque quiere hacer cosas conmigo, grabar discos, en fin.

Otro tema es que no hay muchos ejemplos por seguir cuando se es mujer y se escoge este instrumento. Laura se ríe, “me gusta mucho Jimi Hendrix, aunque, bueno, ese no es un ejemplo, es EL ejemplo. Y en el caso de alguna mujer guitarrista, ¿hay alguna figura que sirva de referencia o de guía?  

Aquí no he visto muchas otras mujeres tocando la guitarra eléctrica. A lo mejor les gusta, pero no se han enfrentado a esa labor de ser guitarrista popular porque las mujeres más bien se asocian a la guitarra clásica. En mí surgió todo lo contrario.

Y en el otro bando, asómate machismo: ¿Cómo reacciona la grey masculina, entre público y músicos, ante esta “invasión” a predios hasta ahora no muy comunes a las mujeres? ¿Habrá algún soplo de discriminación?

Los hombres se impresionan cuando me ven tocar. No te lo puedo explicar. Qué te puedo decir, creo que nunca me imaginé que pudiera tener tanta aceptación tocando la guitarra. Pero nunca me he sentido discriminada por ser mujer, y es algo que tampoco voy a aceptar. Si me pasa, yo voy a ser más grande que eso; yo voy a demostrar más que cualquier límite que puedan intentar ponerme por ser mujer.

En el caso de los guitarristas, en general, no me han visto mucho aún porque yo soy laudista. También compongo algo, pero todavía no me atrevo a mostrar nada. En este país hay muy buenos músicos y yo quiero, cuando vaya a enseñar algo de mi obra, hacerlo para que digan, mira, eso que tienes ahí es un buen material.

Sin duda, son la constancia y la voluntad las que signan los futuros posibles de esta muchacha. Sin embargo, a pesar de ejemplos y caminos, es su propio espejo quien dicta los acordes, vida adelante.

Ojalá y llegue bastante lejos, ojalá que sí. No creo ser pretenciosa, ni autosuficiente. Me di cuenta un día, me gusta la guitarra popular y creo que puedo llegar lejos aunque aquí haya muchos buenos guitarristas. Sé que todavía no me conoce nadie, que estoy casi en pañales. Pero hay que ponerle empeño y disposición. Quiero tocar como yo misma, como la mejor Laura posible.

Así, pues, de regreso a Guillén, que inevitable no ha dejado “de aletear sones y coplas” por toda la página, ponemos la nota final al solo de preguntas y respuestas. Sobre esta muchacha y sus eléctricos empeños sonoros, como buena profecía de sus andares, podría repetirse también aquí el último verso de aquella ya mentada obra del poeta: “Cuidado: Sueña”.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.