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Acompañando a la joven
generación de
realizadores que se ha
iniciado sin perder
tiempo en el audiovisual
cubano gracias a las
tecnologías digitales,
los nombres de Alejandro
Pérez y Luis Najmías
aparecen recurrentemente
detrás de las cámaras. A
su cargo, el trabajo de
fotografía en los
primeros largos o clips
de Esteban Insausti, Ian
Padrón y Pavel Giroud,
ha ganado los elogios de
la crítica por
distinguirse
sustancialmente de las
producciones precedentes
en la pantalla local.
En el caso de Pérez, la
mutabilidad y la
presteza con que
enfrenta cada uno de los
encargos y realizaciones
propias, son dos de las
características que lo
sitúan a la vanguardia
en el campo de la
fotografía actual para
cine y televisión. Por
ello, cuando
telefónicamente le
anunciamos nuestra
intención de que
compartiera con los
lectores de La
Jiribilla algunas
anécdotas sobre el filme
Habanastation,
pidió un tiempo para
“ubicarse” en un
proyecto que, aunque se
estrenó esta semana en
los cines de la capital,
fue filmado hace ya dos
años.
De la fecha a acá, el
fotógrafo no se ha
detenido ni un instante.
Lo corrobora,
fundamentalmente, su
cosecha en las últimas
ediciones de los Premios
Lucas en los roles de
director y director de
fotografía; aunque
también ha dictado
conferencias y ha estado
inmerso en la filmación
de otras obras para
cine. Esta semana,
mientras usted espera
pacientemente en la fila
del Yara o del Payret
para ver
Habanastation,
Alejandro Pérez termina
el primer videoclip de
la cantante Mailú y
enfrenta el proceso de
prefilmación de una
nueva película.
Sin embargo, conversar
sobre la ópera prima de
Ian Padrón le provoca a
Pérez, en primer lugar,
el grato recuerdo de
haber trabajado en un
proyecto que, como el
filme Viva Cuba,
de Juan Carlos Cremata,
lo introdujo a fondo en
el universo infantil,
con el que todavía,
dice, tiene enormes
afinidades.
Los actores niños
“Fue uno de los factores
que me hizo sentirme
cómodo en este trabajo.
Yo, que me considero
niño también, entablé
una relación muy bonita
con ellos, intentaba que
el proceso de trabajo se
pareciera más a un
juego, que nos vieran
como otros muchachos
sensibles con la
historia que ahora ellos
estaban viviendo. Ellos
lo sintieron unidos al
equipo de filmación,
tuvieron mucha química
con nosotros, logramos
una complicidad y una
cercanía que ayudó mucho
a la espontaneidad y a
sortear los miedos.
“Todo trabajo con los
niños es un riesgo,
aunque la experiencia
que he tenido en ese
sentido ha sido siempre
maravillosa. No se me
hacía difícil, todo lo
contrario porque al
sentirme yo como un niño
también, podía estar en
un juego de bolas o
bañarme con ellos bajo
la lluvia. Al ver el
guion supe que podía
conocer a fondo el mundo
de los personajes y
convertirme en un amigo
de los actores.
“Como fotógrafo, esta
relación me permitió
estar más tranquilo,
pues, como los actores
se sintieron en
confianza, las cámaras
pudieron aprovecharlos
mucho más y descubrieron
detalles que apoyaron en
gran medida la
historia.”
Rodar en Zamora
Zamora es uno de los
llamados barrios
marginales de La Habana,
un asentamiento
poblacional que se ha
ido construyendo poco a
poco, sin mucha atención
a las regulaciones
urbanas o sanitarias, un
producto de la urgencia,
una sucesión de techos y
calles improvisadas.
Padrón decidió que la
película debía mostrar,
sin disimulos, un
escenario ausente de las
postales y los carteles
turísticos de Cuba. Si
bien no han sido tampoco
de los más presentes en
el cine cubano, entornos
como este se ha asomado
mucho más en las
producciones fílmicas
estrenadas en la última
década. No obstante,
Habanastation logra
salir de la estrechez de
las casas a la plenitud
del barrio, lo cual
—según Alejandro Pérez—
constituyó a la vez uno
de los principales retos
para el trabajo de
fotografía.
“Durante el proceso de
prefilmación de la
película tuvimos que
recorrer muchos barrios
en los alrededores de La
Habana. Finalmente
Habanastation se
filmó entre Nuevo Vedado
y Zamora, un barrio
humilde, del obrero
común, donde se rodó la
mayor parte de la
película, aunque a veces
recurrimos a otras
locaciones, sobre todo
para los interiores.
“En Zamora, además de
que tuvimos una muy
buena acogida por la
gente, y de que el
barrio fue cooperativo
con nosotros,
encontramos el lugar que
reunía los requisitos
visuales necesarios para
dar el contraste con el
otro barrio, de mayor
estatus social. Al
conocer ese entorno, nos
planteamos todas las
secuencias de la
película que tendrían
ese escenario como
protagonista.
“Para la puesta en
escena y la recreación
del ambiente del filme,
me hice muchas preguntas
desde la fotografía, y
las compartí con Ian
porque habíamos
concebido una óptica
especial, intentando
buscar una imagen más
cinematográfica. Pero
justo un día antes de
empezar el rodaje, nos
percatamos de que no era
conveniente utilizar
estos recursos porque
limitarían a los
actores, que como niños,
debían moverse con más
libertad en la escena.
No valía la pena buscar
una mejor visualidad si
había que sacrificar la
magia del trabajo con
los niños, sus
ocurrencias, sus
reacciones inesperadas.”
Los exteriores
“Cuando se filma una
película no siempre el
clima está a su favor.
En Zamora una vez se nos
nubló el día, empezó a
llover, y tuvimos que
buscar soluciones
rápidas a ese
contratiempo.
“Había que filmar rápido
para aprovechar la luz.
Habanastation
tiene un gran porcentaje
de exteriores. Rodamos
en una época donde los
exteriores están muy
comprometidos por las
variaciones en el clima.
Era necesario aprovechar
al máximo cada momento
para concebir las
secuencias completas.”
La luz de
Habanastation
“Ha buscado estar en
sintonía con cada
situación que plantea la
película; una luz sin
pretensiones de lucir
por encima de los otros
elementos que conforman
el todo del filme, que
no pretende presumir,
sino integrarse a la
historia.”
Habanastation
en el entorno
audiovisual cubano
La experiencia de Pérez
en el audiovisual cubano
y su trabajo con los
jóvenes en particular
proponen un punto de
vista plausible sobre
los principales aciertos
del filme y su relación
con el quehacer
cinematográfico cubano
más reciente:
“El planteamiento de una
problemática social
evidente en esta
película la ha hecho muy
popular en el poco
tiempo que lleva
exhibiéndose. La
película se hace
interesante porque logra
mostrar a un niño que
desea abrirse al mundo,
encontrarse con sus
amigos, estar en
contacto con la
naturaleza; un niño que
no quiere permanecer
encerrado en una jaula
donde todo es perfecto.
Me parece que la gente
aprecia de la película
la capacidad de ese niño
para relacionarse con
los otros, para
adaptarse a un ambiente
diferente al de su
hogar, su capacidad de
maravillarse con las
cosas simples, propias
de la infancia. El
espectador agradece
además cómo se expone la
solidaridad entre los
amigos y la manera en
que Ian lo expone en el
cierre del filme.
“No quiere decir que
otros realizadores no lo
logran al llevar al cine
otros temas. Larga
distancia, de
Esteban Insausti —por
hablar de otro filme en
el que trabajé— expone
brillantemente el tema
de la soledad, a través
de una estructura
diferente y de recursos
de forma distintos. He
tenido el placer de
trabajar con varios
directores, pero a la
vez, como fotógrafo, se
me ha impuesto el reto
de adaptarme a cada
historia, profundizar en
ella y luego irme hacia
otro proyecto donde es
distinto el mundo, la
luz, la dinámica.”
Binomio Pérez-Padrón
“Somos amigos hace
muchos años, hemos
compartido en varios
videoclips en los roles
de director y fotógrafo.
Teníamos esa parte
ganada, conocíamos
nuestros puntos de vista
y nos conocíamos también
estéticamente. Nunca
habíamos trabajado en la
ficción, y cuando Ian me
mostró el guion me
pareció que la historia
podía funcionar muy bien
en todos los niveles.”
La ficción: ¿diferente
del clip?
El director y el
director de fotografía
de Habanastation,
realizadores entrenados
en el videoclip y el
audiovisual promocional,
no pueden separar ese
trabajo de su
intervención en el
largometraje de ficción.
A juicio de Pérez, esa
“escuela” ha filtrado,
incluso, algunos de los
conceptos más
convencionales sobre la
creación para cine.
“El videoclip me ha
enseñado a jugar con
cierta libertad en el
momento de filmar, y a
estar atento como una
esponja a todo lo que
pueda pasar durante el
rodaje. El clip me ha
cambiado la idea del
guion, que funciona como
guía, pero no puede ser
un límite para que el
realizador esté abierto
a todo lo filmable,
aprovechable.
“En la ficción, también
el guion puede
interpretarse de esta
manera. Existe la guía,
el guion técnico, que a
veces es más rígido
porque está obligado a
contar una historia de
principio a fin; pero
también el fotógrafo y
el realizador deben
estar atentos a lo que
suceda en el tiempo
previsto para la
filmación.
“La mayor diferencia
está en el tiempo de
filmación —mucho más
breve para el clip— y,
por consiguiente, en la
continuidad del trabajo
en el caso de la
ficción. En los
largometrajes, una
escena que se filma hoy
puede tener su
continuidad 15 días
después, y el fotógrafo
no debe olvidar esos
detalles bajo ningún
pretexto.
“De modo general, tanto
el clip como la ficción
son procesos creativos
que requieren que
funcione todo el tiempo
la inventiva, la
capacidad de respuesta
inmediata ante lo no
planificado.”
Pérez: el desafío de ser
prolífico
Piense usted solamente
en los últimos
videoclips musicales que
la televisión cubana ha
presentado al aire
recientemente. Intente
contar los que están
firmados por Alejandro
Pérez. Habrá algunos que
se le escaparán, pues ya
van más de 300, entre
los que se cuentan
también los filmados por
él para otros
directores. Algunos,
sencillamente, no podrán
ser asociados entre sí
como obras del mismo
lente. Sucede de manera
similar en la ficción.
Alejandro Pérez tiene la
habilidad de lograr en
cada trabajo un sello
particular.
“Considero que cada
historia a la que uno se
enfrenta puede ser el
polo opuesto de la otra,
incluso, desde el punto
de vista fotográfico.
Habanastation y
Larga distancia lo
son, cualquiera se puede
preguntar si detrás de
ellas está el mismo
fotógrafo. Los trabajos
se apartan desde el
momento en que plantean
temas diferentes y,
luego, solo luego,
vienen la luz, los
movimientos, los
encuadres, la óptica,
los valores de planos.
“Al estar en tantos
proyectos, esa
diferenciación se
convierte en una lucha
conmigo mismo por lograr
traducir el guion en
imágenes y por hacer que
esas imágenes no se
separen nunca de la
historia.” |