La Habana. Año X.
13 al 19 de AGOSTO de 2011

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Entrevista con Orlando Britto Jinorio, curador de la exposición Horizontes insulares
Cartografiar la emoción
Carina Pino Santos • La Habana
Fotos: Cortesía de la autora

En una de las tardes más abrasadoras de este sofocante agosto de 2011, casi un centenar de personas acudieron a la cita de la muestra colectiva Horizontes insulares en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, institución que se halla a solos unos metros de la línea azul que separa el malecón habanero de las calientes aguas de nuestro Caribe. 

La razón para tal encuentro fue la apertura de una exhibición que incluye a 12 artistas provenientes de islas y archipiélagos, como espacios donde la insularidad es voz de identidad diversa y múltiple. 

Los expertos Orlando Britto Jinorio (artes visuales) y Nilo Palenzuela (literatura) desde Canarias y tras varios años de trabajo han sido los encargados de organizar esta exposición que trae entre otros artistas a la cubana Sandra Ramos. Ellos han laborado a partir del tema del horizonte, no desde un exteriorismo descriptivo o cual referente simple o cotidiano, sino desde su condición misma artística, su propio vocabulario plástico, su relación con lo insular o su identidad al sentirse unido a la vivencia de lo insular.  

La muestra colectiva es modesta y más bien moderada si se piensa en la anterior y precedente denominada Islas, organizada por el Centro Atlántico de Arte Moderno en Canarias (CAM) en 1997, una megaexposición que generó un valiosísimo libro cuyos su lúcidos ensayos se completaban con otro volumen de imágenes de la gran colectiva. Me atrevo a afirmar que nunca antes se había producido en lengua hispana un compendio de textos tal sobre el concepto de  lo insular en las artes visuales contemporáneas y aún creo que no ha sido superado todavía por otra publicación como aquella. 

Ahora el CAM y el Gobierno de Canarias continúan en esta investigación, por partida doble, o sea como proyecto de arte mas también como colección de literatura, centrado en los territorios insulares de las Islas Canarias, Cabo Verde, Madeira, Azores, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, la Reunión, Martinica, Guadalupe y la Guayana Francesa (tan cercana a la cultura francófona caribeña). 

Horizontes insulares ha sido realizada, a diferencia de Islas, de un modo más mesurado y sobrio, dada la crisis que bien sabemos se sufre a nivel global y específicamente en España de donde ha emanado el proyecto artístico-literario.  

Orlando Britto Jinorio en persona nos ha traído esta muestra que, en palabras de Ramón Molina, Consejero Cultural de la Embajada de España en Cuba propone que “el concepto de isla contradice el aislamiento, en primer lugar proyecta a Canarias hacia el mundo, el africano, el europeo y americano”. 

Britto lleva casi tres lustros ahondando en el estudio de lo insular y, aunque no me lo reveló directamente durante la conversación que sostuvimos en el café del Centro Wifredo Lam, puedo asegurar que debe ser un enamorado de los viajes. En verdad no puedo más que imaginármelo como ese viajero incesante que nos gustaría ser a muchos de los que hemos nacido y vivido en una isla. Acabo, además, de descubrirlo en tres líneas que ha escrito Orlando para el catálogo de la exposición Horizontes insulares donde confiesa: “El viaje es, pues, la experiencia imprescindible, necesaria para poder relativizar y confrontar nuestra propia cultura y descubrir al otro. Ese otro que está siempre allí deseando conocerte y prestarte su mirada. Intercambio de miradas solo posible desde los territorios de la dignidad y humildad”. 


Belkis Ramírez

Territorios insulares, artistas e intelectuales, arte y literatura que en la muestra pueden hallarse en su variedad de discursos, manifestaciones, formas de arte, también en la colección de literatura que incluye varios géneros, libros visibles en una vitrina en la planta alta del Lam, donde se ven obras literarias ilustradas por artistas, entre estas se halla el poemario María Mariosh de la cubana Reina María Rodríguez con ilustraciones de Alejandro Pérez Álvarez.  

Quizá se disuelve en la exposición el sino del límite y perspectiva que significa todo horizonte: esa línea que nos separa de la infinidad y del mundo. Y se extrañan esas poéticas intensas que penetran en la densa madeja de significados geopolíticos de nuestra móvil identidad. De cualquier modo pueden hallarse artistas como Belkis Ramírez o Thierry Hoarau, sus obras son paradojas así como metáforas que enlazan lo insular a través del género, la pareja en lo existencial o visto desde el desarrollo de la industria o el puerto, aunado al mapa geográfico de las islas. 

Desde luego que sería imperdonable dejar pasar la oportunidad de que fuese el propio curador, Orlando Britto Jinorio, el que nos narrara la ventura de preparar una exhibición de esta índole, muy distintiva tanto por su travesía, como por su concepto en sí. 

Al ver la muestra recordaba haber visto los catálogos de la exposición Islas preparada por el CAM de Islas Canarias en 1997. ¿Existe una continuidad entre aquella exhibición que también relacionaba el concepto insularidad en las artes visuales con esta otra actual? 

Sí, hay una correlación directa. De hecho, fui curador de aquella otra exposición. 

La concepción insular ha sido fundamental en mi caso desde que comencé a trabajar en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAM). Este surge con una orientación que denominábamos en aquel momento tricontinental. Lo único que intentábamos era ser coherentes con lo que era nuestra situación estratégica, geográfica e histórica. Por una parte, es un espacio situado en el Atlántico, la isla más oriental del continente africano, consideramos que su cultura está fluyendo hacia Europa e históricamente hasta hoy día a Latinoamérica y al Caribe. En ese sentido, el CAM comienza a hacer proyectos orientados hacia estas tres geografías. Pero asumiendo por supuesto el concepto de isla. A partir de ahí, me fui introduciendo en todos estos territorios de reflexión sobre la insularidad, y propuse este proyecto Islas que se inauguró en 1997 y luego itineró durante 1998, pero que constituía un proyecto presentado con cuatro años de antelación y que maduramos durante años antes de su realización.  

Este se constituye como una reflexión en torno a la insularidad, de qué manera uno vive el hecho insular, desde una perspectiva relacionada con la creación contemporánea se introdujeron muchos textos en la exposición de fines de los 90. Se editaron dos volúmenes entonces: uno con textos y otro con la exposición. 

Una de las cosas que eran interesantísimas era insertar fragmentos de textos, poemas, desde poetas de Nueva Zelanda hasta Santa Lucía en el Caribe. Y uno podía sentir la insularidad en todos ellos, a través de estas manifestaciones literarias y poéticas. Y eran caminos comunes, independientemente del nombre.  

Es como algo que los insulares sabemos que es muy complejo de definir, porque otra de las cosas que nos caracterizan es la diversidad. En la manera en que fluye esta, en la forma en que la vamos construyendo, genera también esos territorios comunes. 

El aislamiento está ahí, obvio, geográfico, se relaciona más con concesiones como el microcosmos y con la relación que ha existido con las metrópolis.  

He repetido mucho después de todo aquel proyecto que el insular que ha tenido la posibilidad de viajar —no solo como desplazamiento físico, uno también puede viajar en la literatura, en las emociones— y se ha desplazado, ya está condenado, en el mejor sentido de la palabra, toda su vida a ser un Robinson que llega a la isla y desea salir, y a la vez, un Ulises que desea volver a Itaca, su patria. 

Así somos los insulares: por una parte deseamos volver a la Isla, y luego deseamos salir para regresar a ella. 

Usted decía que había una relación con la literatura en esta muestra. ¿Cómo el público puede observar esa relación sensible del arte con lo literario?  

El proyecto genérico tiene dos apartados: uno es la edición de una colección literaria, cuyos libros se exhiben en la primera planta en una vitrina y una exposición de arte contemporáneo en las salas. Donde se manifiesta mejor esta correlación entre arte y literatura es en los 12 volúmenes de cada país, porque cada uno está ilustrado por un artista visual.  

No necesariamente es el mismo artista quien expone en la exhibición de arte (que está constituida también por 12 artistas). 

No, son diferentes. En la colección de libros  son 12 autores literarios de cada uno de estos territorios insulares o archipiélagos, como Cuba o Azores, además, el artista visual que ilustra cada libro no es el que se halla en la muestra expositiva. 

En la inauguración se dijo que la próxima estadía de esta exposición es en Martinica. ¿Cómo se mueve este proyecto dual de artes visuales y la literatura tanto en su promoción, como en el mercado? 

Hay que tener en cuenta que este proyecto se ha generado desde Islas Canarias, y su objetivo fundamental parte de que los espacios abordados tienen o han tenido una conexión con Canarias, por tres razones fundamentales: 

Una geográfica: las Islas forman parte de un metaarchipiélago llamado la Macaronesia, donde estamos incluidos junto con Azores, Madeira y Cabo Verde, y hay una serie de elementos comunes, también un tránsito, por lo que hay una diferencia cultural y lingüística. Una segunda razón es de carácter histórico y es la relación de las Islas Canarias como puente imprescindible de tránsito hacia las Antillas Mayores y que fueron españolas, en este caso, Cuba, Puerto Rico y la Isla de la Española, República Dominicana. Y una tercera razón más contemporánea tiene que ver con la relación que tienen actualmente las Islas Canarias dentro de Europa, en lo que se denominan las relaciones ultraperiféricas europeas, ahí hay un status especial dentro de Europa, donde se dirimen y abordan cuestiones que tengan que ver con la economía, política, etc., comunes al archipiélago, que pertenecen a Portugal, donde vuelven a estar Azores y Madeira, a España (Islas Canarias) y ahí se incorpora el territorio francófono, o sea, las islas de Martinica, Guadalupe y la isla de La Reunión en el Índico y, para no dejar fuera nosotros el espacio ultraperiférico continental de la Guyana francesa, la hemos incorporado como una excepción insular en este proyecto, pero que a la vez no deja de ser una isla, porque es el único espacio en Sudamérica francesa, digamos en el continente. 

Son esas tres razones mencionadas las fundamentales abordadas en este proyecto. Estamos en tres áreas lingüísticas y culturales diferentes, portuguesa, francófona e hispana. Estas no están intercomunicadas entre sí. La cuestión lingüística es fundamental y se impone como una barrera. De hecho, en el Caribe podemos observar que no hay tránsito, no fluye intercambio cultural entre las Antillas holandesas y las francesas o las de origen sajón o hispano. Entonces, esperamos con este proyecto tender puentes entre esas geografías insulares o  vasos comunicantes que hagan posible este intercambio. Por eso en la colección literaria, el proyecto está en portugués, francés y español. 


Thierry Hoarau

¿Quiénes han auspiciado este proyecto expositivo para que se pueda mover desde las Islas Canarias (España), a Madeira (Portugal), Santo Domingo (República Dominicana), La Habana (Cuba), y luego de salir de acá a la Fondation Clément, de Martinica? 

Este proyecto de exposición surge por una iniciativa del gobierno de  Canarias que hace tres años generó una iniciativa, el Programa Septenio, llamado así porque son siete años, dedicados cada uno a un tema genérico,  a proyectos de música, artes visuales, artes escénicas, etc. Un proyecto muy grande que acontece tanto en Islas Canarias, como también se proyecta en el exterior. Se ha sufragado su producción por el gobierno de Canarias, y se ha hecho posible su itinerario internacional gracias al programa de acción cultural española Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior dependiente de los Ministerios de Asuntos Exteriores y Cooperación y de Cultura del gobierno de España, una muestra por tanto que tiene el patrocinio del gobierno de Canarias y del gobierno español.  

Esperamos en 2012, luego de itinerar, que pueda continuar a otros espacios ya que el objetivo es tender esos puentes entre estas diferentes geografías, fortalecer esos vasos comunicantes de los que hemos hablado.

Queremos que el catálogo y las colecciones literarias vayan a las bibliotecas y aportar un granito de arena en esta intención de establecer una comunicación cultural. 

Muchos pudieran preguntarse al ver la exposición, ¿en qué radica la insularidad en los temas referidos por los artistas? Es evidente que no se trata de una insularidad enfocada como un tema ni es exteriorista. 

La exposición no aborda literalmente el tema de la insularidad, sino el horizonte desde la perspectiva de artistas insulares.  

Son creadores insulares a quienes se les ha pedido abordar el concepto de horizonte que está unido indisolublemente al de la utopía. Su sentido es cambiar, hacer, es el motor que nos da un sentido también a nuestra vida. A partir del concepto abierto de horizonte y desde la perspectiva de artistas insulares se les pidió, pues, a este conjunto de artistas proyectos que abordaran desde una perspectiva personal, múltiple y diversa, lo que para ellos es el horizonte.  

Es un proyecto visualmente ecléctico, hay incluso pintura gestual, neoexpresionismo, fotografía, video, video-instalación, instalación, símil entre el arte contemporáneo donde conviven todos los lenguajes, desde las más tradicionales y más contemporáneas, y la diversidad cultural y social. 

Algunas de las propuestas parecen enlazarse a preocupaciones geopolíticas muy específicas. ¿Qué criterio siguieron para entre tantos artistas, que incluso protagonizan la escena artística más global, seleccionar a 12 de ellos?  

La selección fue fruto de un viaje. Presentamos el proyecto y en 2009 ya concertamos citas y viajamos. Siempre intercambiamos con escritores, intelectuales y artistas. Los espacios son muy diferentes. Por ejemplo, he trabajado con artistas cubanos desde 1989. Había hecho ya un perfil del artista que quería invitar en el proyecto.  

La idea era mostrar la diversidad del arte contemporáneo en los escenarios insulares a través de las diferentes propuestas. Por una parte en la exposición hay desde una perspectiva intimista, de género, de horizonte mitológico, geográfico o político, etcétera. 

Artistas de esta exposición colectiva que tienen promoción internacional los hay, pero también hay otros que no son promovidos en la circulación internacional. Pero eso no me preocupa. Mi forma de trabajar es ver a artistas que tienen propuestas de interés. Hemos contactado con críticos, curadores, pero también está el conocimiento previo con algunos artistas que nos lleva a otros. Nunca ha sido un solo curador o agente, pero siempre es inevitable que haya una relación subjetiva del curador que hace el proyecto.  

¿Quisiera agregar algo más? 

Decir que es una satisfacción enorme el poder presentar este proyecto en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, generador de la Bienal de La Habana, un centro que es un punto de encuentro internacional, con el que he colaborado durante años y de alguna forma estoy cerrando un ciclo de ida y vuelta con esta presentación y encima con un proyecto que trata la insularidad. 

Estoy muy vinculado a la cultura cubana. Tengo una bisabuela en Santiago. Y creo que no hay canario que no tenga alguna relación con Cuba. Ni viceversa. Esto ha continuado históricamente y debo confesar, además de que es un orgullo decirlo, que el Museo de Arte Moderno comenzó su andadura tricontinental también un poco nutriéndose de las estrategias culturales de la propia  Bienal de La Habana. Que ha sido un evento fundamental, de hecho colaboramos con esta desde hace muchas ediciones en diferentes aspectos.  

Estoy feliz, como dice un amigo angolano, uno lo que hace es construir o cartografiar la emoción, y Cuba es muy importante en esa cartografía.
 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.