|
En una de las tardes más
abrasadoras de este
sofocante agosto de
2011, casi un centenar
de personas acudieron a
la cita de la muestra
colectiva Horizontes
insulares en el
Centro de Arte
Contemporáneo Wifredo
Lam, institución que se
halla a solos unos
metros de la línea azul
que separa el malecón
habanero de las
calientes aguas de
nuestro Caribe.
La razón para tal
encuentro fue la
apertura de una
exhibición que incluye a
12 artistas provenientes
de islas y
archipiélagos, como
espacios donde la
insularidad es voz de
identidad diversa y
múltiple.
Los expertos Orlando
Britto Jinorio (artes
visuales) y Nilo
Palenzuela (literatura)
desde Canarias y tras
varios años de trabajo
han sido los encargados
de organizar esta
exposición que trae
entre otros artistas a
la cubana Sandra Ramos.
Ellos han laborado a
partir del tema del
horizonte, no desde un
exteriorismo descriptivo
o cual referente simple
o cotidiano, sino desde
su condición misma
artística, su propio
vocabulario plástico, su
relación con lo insular
o su identidad al
sentirse unido a la
vivencia de lo insular.
|
 |
La muestra colectiva es
modesta y más bien
moderada si se piensa en
la anterior y precedente
denominada Islas,
organizada por el Centro
Atlántico de Arte
Moderno en Canarias (CAM)
en 1997, una
megaexposición que
generó un valiosísimo
libro cuyos su lúcidos
ensayos se completaban
con otro volumen de
imágenes de la gran
colectiva. Me atrevo a
afirmar que nunca antes
se había producido en
lengua hispana un
compendio de textos tal
sobre el concepto de lo
insular en las artes
visuales contemporáneas
y aún creo que no ha
sido superado todavía
por otra publicación
como aquella.
Ahora el CAM y el
Gobierno de Canarias
continúan en esta
investigación, por
partida doble, o sea
como proyecto de arte
mas también como
colección de literatura,
centrado en los
territorios insulares de
las Islas Canarias, Cabo
Verde, Madeira, Azores,
Cuba, Puerto Rico,
República Dominicana, la
Reunión, Martinica,
Guadalupe y la Guayana
Francesa (tan cercana a
la cultura francófona
caribeña).
Horizontes insulares
ha sido realizada, a
diferencia de Islas,
de un modo más mesurado
y sobrio, dada la crisis
que bien sabemos se
sufre a nivel global y
específicamente en
España de donde ha
emanado el proyecto
artístico-literario.
Orlando Britto Jinorio
en persona nos ha traído
esta muestra que, en
palabras de Ramón
Molina, Consejero
Cultural de la Embajada
de España en Cuba
propone que “el concepto
de isla contradice el
aislamiento, en primer
lugar proyecta a
Canarias hacia el mundo,
el africano, el europeo
y americano”.
Britto lleva casi tres
lustros ahondando en el
estudio de lo insular y,
aunque no me lo reveló
directamente durante la
conversación que
sostuvimos en el café
del Centro Wifredo
Lam, puedo asegurar
que debe ser un
enamorado de los viajes.
En verdad no puedo más
que imaginármelo como
ese viajero incesante
que nos gustaría ser a
muchos de los que hemos
nacido y vivido en una
isla. Acabo, además, de
descubrirlo en tres
líneas que ha escrito
Orlando para el catálogo
de la exposición
Horizontes insulares
donde confiesa: “El
viaje es, pues, la
experiencia
imprescindible,
necesaria para poder
relativizar y confrontar
nuestra propia cultura y
descubrir al otro. Ese
otro que está siempre
allí deseando conocerte
y prestarte su mirada.
Intercambio de miradas
solo posible desde los
territorios de la
dignidad y humildad”.
|

Belkis Ramírez |
Territorios insulares,
artistas e
intelectuales, arte y
literatura que en la
muestra pueden hallarse
en su variedad de
discursos,
manifestaciones, formas
de arte, también en la
colección de literatura
que incluye varios
géneros, libros visibles
en una vitrina en la
planta alta del Lam,
donde se ven obras
literarias ilustradas
por artistas, entre
estas se halla el
poemario María
Mariosh de la cubana
Reina María Rodríguez
con ilustraciones de
Alejandro Pérez Álvarez.
Quizá se disuelve en la
exposición el sino del
límite y perspectiva que
significa todo
horizonte: esa línea que
nos separa de la
infinidad y del mundo. Y
se extrañan esas
poéticas intensas que
penetran en la densa
madeja de significados
geopolíticos de nuestra
móvil identidad. De
cualquier modo pueden
hallarse artistas como
Belkis Ramírez o Thierry
Hoarau, sus obras son
paradojas así como
metáforas que enlazan lo
insular a través del
género, la pareja en lo
existencial o visto
desde el desarrollo de
la industria o el
puerto, aunado al mapa
geográfico de las
islas.
Desde luego que sería
imperdonable dejar pasar
la oportunidad de que
fuese el propio curador,
Orlando Britto Jinorio,
el que nos narrara la
ventura de preparar una
exhibición de esta
índole, muy distintiva
tanto por su travesía,
como por su concepto en
sí.
Al ver la muestra
recordaba haber visto
los catálogos de la
exposición Islas
preparada por el CAM de
Islas Canarias en 1997.
¿Existe una continuidad
entre aquella exhibición
que también relacionaba
el concepto insularidad
en las artes visuales
con esta otra actual?
Sí, hay una correlación
directa. De hecho, fui
curador de aquella otra
exposición.
La concepción insular ha
sido fundamental en mi
caso desde que comencé a
trabajar en el Centro
Atlántico de Arte
Moderno (CAM). Este
surge con una
orientación que
denominábamos en aquel
momento tricontinental.
Lo único que
intentábamos era ser
coherentes con lo que
era nuestra situación
estratégica, geográfica
e histórica. Por una
parte, es un espacio
situado en el Atlántico,
la isla más oriental del
continente africano,
consideramos que su
cultura está fluyendo
hacia Europa e
históricamente hasta hoy
día a Latinoamérica y al
Caribe. En ese sentido,
el CAM comienza a hacer
proyectos orientados
hacia estas tres
geografías. Pero
asumiendo por supuesto
el concepto de isla. A
partir de ahí, me fui
introduciendo en todos
estos territorios de
reflexión sobre la
insularidad, y propuse
este proyecto Islas
que se inauguró en 1997
y luego itineró durante
1998, pero que
constituía un proyecto
presentado con cuatro
años de antelación y que
maduramos durante años
antes de su realización.
Este se constituye como
una reflexión en torno a
la insularidad, de qué
manera uno vive el hecho
insular, desde una
perspectiva relacionada
con la creación
contemporánea se
introdujeron muchos
textos en la exposición
de fines de los 90. Se
editaron dos volúmenes
entonces: uno con textos
y otro con la
exposición.
Una de las cosas que
eran interesantísimas
era insertar fragmentos
de textos, poemas, desde
poetas de Nueva Zelanda
hasta Santa Lucía en el
Caribe. Y uno podía
sentir la insularidad en
todos ellos, a través de
estas manifestaciones
literarias y poéticas. Y
eran caminos comunes,
independientemente del
nombre.
Es como algo que los
insulares sabemos que es
muy complejo de definir,
porque otra de las cosas
que nos caracterizan es
la diversidad. En la
manera en que fluye
esta, en la forma en que
la vamos construyendo,
genera también esos
territorios comunes.
El aislamiento está ahí,
obvio, geográfico, se
relaciona más con
concesiones como el
microcosmos y con la
relación que ha existido
con las metrópolis.
He repetido mucho
después de todo aquel
proyecto que el insular
que ha tenido la
posibilidad de viajar
—no solo como
desplazamiento físico,
uno también puede viajar
en la literatura, en las
emociones— y se ha
desplazado, ya está
condenado, en el mejor
sentido de la palabra,
toda su vida a ser un
Robinson que llega a la
isla y desea salir, y a
la vez, un Ulises que
desea volver a Itaca, su
patria.
Así somos los insulares:
por una parte deseamos
volver a la Isla, y
luego deseamos salir
para regresar a ella.
Usted decía que había
una relación con la
literatura en esta
muestra. ¿Cómo el
público puede observar
esa relación sensible
del arte con lo
literario?
El proyecto genérico
tiene dos apartados: uno
es la edición de una
colección literaria,
cuyos libros se exhiben
en la primera planta en
una vitrina y una
exposición de arte
contemporáneo en las
salas. Donde se
manifiesta mejor esta
correlación entre arte y
literatura es en los 12
volúmenes de cada país,
porque cada uno está
ilustrado por un artista
visual.
No necesariamente es el
mismo artista quien
expone en la exhibición
de arte (que está
constituida también por
12 artistas).
No, son diferentes. En
la colección de libros
son 12 autores
literarios de cada uno
de estos territorios
insulares o
archipiélagos, como Cuba
o Azores, además, el
artista visual que
ilustra cada libro no es
el que se halla en la
muestra expositiva.
En la inauguración se
dijo que la próxima
estadía de esta
exposición es en
Martinica. ¿Cómo se
mueve este proyecto dual
de artes visuales y la
literatura tanto en su
promoción, como en el
mercado?
Hay que tener en cuenta
que este proyecto se ha
generado desde Islas
Canarias, y su objetivo
fundamental parte de que
los espacios abordados
tienen o han tenido una
conexión con Canarias,
por tres razones
fundamentales:
Una geográfica: las
Islas forman parte de un
metaarchipiélago llamado
la Macaronesia, donde
estamos incluidos junto
con Azores, Madeira y
Cabo Verde, y hay una
serie de elementos
comunes, también un
tránsito, por lo que hay
una diferencia cultural
y lingüística. Una
segunda razón es de
carácter histórico y es
la relación de las Islas
Canarias como puente
imprescindible de
tránsito hacia las
Antillas Mayores y que
fueron españolas, en
este caso, Cuba, Puerto
Rico y la Isla de la
Española, República
Dominicana. Y una
tercera razón más
contemporánea tiene que
ver con la relación que
tienen actualmente las
Islas Canarias dentro de
Europa, en lo que se
denominan las relaciones
ultraperiféricas
europeas, ahí hay un
status especial
dentro de Europa, donde
se dirimen y abordan
cuestiones que tengan
que ver con la economía,
política, etc., comunes
al archipiélago, que
pertenecen a Portugal,
donde vuelven a estar
Azores y Madeira, a
España (Islas Canarias)
y ahí se incorpora el
territorio francófono, o
sea, las islas de
Martinica, Guadalupe y
la isla de La Reunión en
el Índico y, para no
dejar fuera nosotros el
espacio ultraperiférico
continental de la Guyana
francesa, la hemos
incorporado como una
excepción insular en
este proyecto, pero que
a la vez no deja de ser
una isla, porque es el
único espacio en
Sudamérica francesa,
digamos en el
continente.
Son esas tres razones
mencionadas las
fundamentales abordadas
en este proyecto.
Estamos en tres áreas
lingüísticas y
culturales diferentes,
portuguesa, francófona e
hispana. Estas no están
intercomunicadas entre
sí. La cuestión
lingüística es
fundamental y se impone
como una barrera. De
hecho, en el Caribe
podemos observar que no
hay tránsito, no fluye
intercambio cultural
entre las Antillas
holandesas y las
francesas o las de
origen sajón o hispano.
Entonces, esperamos con
este proyecto tender
puentes entre esas
geografías insulares o
vasos comunicantes que
hagan posible este
intercambio. Por eso en
la colección literaria,
el proyecto está en
portugués, francés y
español.
|

Thierry Hoarau |
¿Quiénes han auspiciado
este proyecto expositivo
para que se pueda mover
desde las Islas Canarias
(España), a Madeira
(Portugal), Santo
Domingo (República
Dominicana), La Habana
(Cuba), y luego de salir
de acá a la Fondation
Clément, de Martinica?
Este proyecto de
exposición surge por una
iniciativa del gobierno
de Canarias que hace
tres años generó una
iniciativa, el Programa
Septenio, llamado así
porque son siete años,
dedicados cada uno a un
tema genérico, a
proyectos de música,
artes visuales, artes
escénicas, etc. Un
proyecto muy grande que
acontece tanto en Islas
Canarias, como también
se proyecta en el
exterior. Se ha
sufragado su producción
por el gobierno de
Canarias, y se ha hecho
posible su itinerario
internacional gracias al
programa de acción
cultural española
Sociedad Estatal para la
Acción Cultural Exterior
dependiente de los
Ministerios de Asuntos
Exteriores y Cooperación
y de Cultura del
gobierno de España, una
muestra por tanto que
tiene el patrocinio del
gobierno de Canarias y
del gobierno español.
Esperamos en 2012, luego
de itinerar, que pueda
continuar a otros
espacios ya que el
objetivo es tender esos
puentes entre estas
diferentes geografías,
fortalecer esos vasos
comunicantes de los que
hemos hablado.
Queremos que el catálogo
y las colecciones
literarias vayan a las
bibliotecas y aportar un
granito de arena en esta
intención de establecer
una comunicación
cultural.
Muchos pudieran
preguntarse al ver la
exposición, ¿en qué
radica la insularidad en
los temas referidos por
los artistas? Es
evidente que no se trata
de una insularidad
enfocada como un tema ni
es exteriorista.
La exposición no aborda
literalmente el tema de
la insularidad, sino el
horizonte desde la
perspectiva de artistas
insulares.
Son creadores insulares
a quienes se les ha
pedido abordar el
concepto de horizonte
que está unido
indisolublemente al de
la utopía. Su sentido es
cambiar, hacer, es el
motor que nos da un
sentido también a
nuestra vida. A partir
del concepto abierto de
horizonte y desde la
perspectiva de artistas
insulares se les pidió,
pues, a este conjunto de
artistas proyectos que
abordaran desde una
perspectiva personal,
múltiple y diversa, lo
que para ellos es el
horizonte.
Es un proyecto
visualmente ecléctico,
hay incluso pintura
gestual,
neoexpresionismo,
fotografía, video,
video-instalación,
instalación, símil entre
el arte contemporáneo
donde conviven todos los
lenguajes, desde las más
tradicionales y más
contemporáneas, y la
diversidad cultural y
social.
Algunas de las
propuestas parecen
enlazarse a
preocupaciones
geopolíticas muy
específicas. ¿Qué
criterio siguieron para
entre tantos artistas,
que incluso protagonizan
la escena artística más
global, seleccionar a 12
de ellos?
La selección fue fruto
de un viaje. Presentamos
el proyecto y en 2009 ya
concertamos citas y
viajamos. Siempre
intercambiamos con
escritores,
intelectuales y
artistas. Los espacios
son muy diferentes. Por
ejemplo, he trabajado
con artistas cubanos
desde 1989. Había hecho
ya un perfil del artista
que quería invitar en el
proyecto.
La idea era mostrar la
diversidad del arte
contemporáneo en los
escenarios insulares a
través de las diferentes
propuestas. Por una
parte en la exposición
hay desde una
perspectiva intimista,
de género, de horizonte
mitológico, geográfico o
político, etcétera.
Artistas de esta
exposición colectiva que
tienen promoción
internacional los hay,
pero también hay otros
que no son promovidos en
la circulación
internacional. Pero eso
no me preocupa. Mi forma
de trabajar es ver a
artistas que tienen
propuestas de interés.
Hemos contactado con
críticos, curadores,
pero también está el
conocimiento previo con
algunos artistas que nos
lleva a otros. Nunca ha
sido un solo curador o
agente, pero siempre es
inevitable que haya una
relación subjetiva del
curador que hace el
proyecto.
¿Quisiera agregar algo
más?
Decir que es
una satisfacción enorme
el poder presentar este
proyecto en el Centro de
Arte Contemporáneo Wifredo Lam, generador
de la Bienal de La
Habana, un centro que es
un punto de encuentro
internacional, con el
que he colaborado
durante años y de alguna
forma estoy cerrando un
ciclo de ida y vuelta
con esta presentación y
encima con un proyecto
que trata la
insularidad.
Estoy muy vinculado a la
cultura cubana. Tengo
una bisabuela en
Santiago. Y creo que no
hay canario que no tenga
alguna relación con
Cuba. Ni viceversa. Esto
ha continuado
históricamente y debo
confesar, además de que
es un orgullo decirlo,
que el Museo de Arte
Moderno comenzó su
andadura tricontinental
también un poco
nutriéndose de las
estrategias culturales
de la propia Bienal de
La Habana. Que ha sido
un evento fundamental,
de hecho colaboramos con
esta desde hace muchas
ediciones en diferentes
aspectos.
Estoy feliz, como dice
un amigo angolano, uno
lo que hace es construir
o cartografiar la
emoción, y Cuba es muy
importante en esa
cartografía. |