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A estas alturas nadie
discute que Omara
Portuondo y Chucho
Valdés son dos de los
músicos cubanos vivos de
mayor trascendencia en
la actualidad. Una
prueba más de lo
anterior han vuelto a
darla con la puesta en
circulación del álbum
titulado Omara &
Chucho, una
auténtica maravilla que
ya se inscribe entre lo
mejor de la fonografía
facturada por nuestros
compatriotas en lo que
va del presente siglo
XXI.
Catorce años después de
haber publicado el CD
Desafíos, Omara
Portuondo y Chucho
Valdés unen por segunda
vez sus caminos en lo
discográfico. Aquí
estamos ante un material
en el que se ejemplifica
a la perfección el
sentido íntegro de lo
que debe ser una versión
en música.
En el conjunto de piezas
compiladas en esta
producción fonográfica,
las interpretaciones de
Omara y Chucho registran
altísimas cotas de
originalidad. Lo
significativo es que
ello se alcanza por
medio de un permanente
juego musical, en el que
se intuye que mucho de
lo grabado fue resultado
de la espontaneidad con
la que ambos artistas
asumieron esta nueva
entrega fonográfica, que
se abre y cierra con la
canción “Noche cubana”,
interpretada primero
a capella por la
Portuondo y finalmente
por Valdés, en un
soberbio solo de piano.
El sentido lúdicro al
que me referí con
anterioridad, se pone de
manifiesto con esos
pasajes pianísticos en
los que Chucho apela a
citas pertenecientes a
obras clásicas del
repertorio universal.
Así pasa en “Y decídete
mi amor”, en la que
Rachmaninoff es quien
brinda la inspiración
para la intro del piano.
Otros cortes que
recomiendo escuchar con
particular atención son
“Nuestra cobardía”,
“Recordaré tu boca”,
“Mis sentimientos” y,
sobre todo, “Esta tarde
vi llover”, con un muy
atractivo trabajo a la
trompeta por parte de
Wynton Marsalis.
Disco sencillamente
catalogable como de
excelencia y que de
seguro devendrá
referente de consulta
por las nuevas
generaciones, tenerlo en
casa resulta un
auténtico regalo para
los oídos de aquellos
que sepan disfrutar y
valorar lo mejor de la
música cubana de todos
los tiempos. |