Romance a Fidel
Castro
David Moya Posas
La sombra dice
palabras
de futuro y de
pelea.
Hombres de caza y
martirio
sobre la Sierra
Maestra
dibujan nombres
obscuros
sobre el mapa de la
arena.
Los fusiles se
levantan
desesperados de
presa,
aguardando la
llamada
ondulante de la
hoguera.
-¿Dónde están los
calendarios
que televisen la
fecha
en que los hombres
de abajo
rompan al fin sus
cadenas?
El día de la
explosión
definitiva rodea
con un abrazo de
cóleras
los vestigios de la
espera.
Martí dibuja en la
lucha
los hurras de su
bandera
señalando con su
espíritu
la alborada de la
meta.
-¿Dónde estás tú,
Fidel Castro,
con tus sílabas de
hierba,
con tus ojos de
rocío
pulverizando la
niebla?
-En un hueco de la
luz
obstinada de la
tierra
voy modulando el
guarismo
hidrógeno de la
guerra.
El sátrapa quedará
-viudo de alba y
sementera_
con el pulso
destrozado
desposando las
luciérnagas.
Habrá lágrimas y
cruces
y erigirá la
violencia
un presídium de
sollozos
en la saliva
materna.
Se abrirán ramos de
pólvora
sobre la faz de la
piedra.
El vendido y el
eunuco
hincarán rodilla en
tierra.
Habrá un coro de
aleluyas
la madrugada suprema
en que el “26 de
julio”
clave en el triunfo
sus tiendas.
Y Fidel Castro
vendrá
aureolado de pelea
a eternizarse en la
lucha
libertaria del
planeta.
Tegucigalpa, D.C.,
Honduras, 12 de
julio de 1957.
A Fidel Castro
Pablo Neruda
Fidel, Fidel,
los pueblos te
agradecen
palabras en
acción y hechos
que cantan,
por eso desde
lejos te he
traído
una copa del
vino de mi
patria:
es la sangre de
un pueblo
subterráneo
que llega de la
sombra a tu
garganta,
son mineros que
viven hace
siglos
sacando fuego de
la tierra
helada.
Van debajo del
mar por los
carbones
y cuando vuelven
son como
fantasmas:
se acostumbraron
a la noche
eterna,
les robaron la
luz de la
jornada
y sin embargo
aquí tienes la
copa
de tantos
sufrimientos y
distancias:
la alegría del
hombre
encarcelado,
poblado por
tinieblas y
esperanzas
que adentro de
la mina sabe
cuando
llegó la
primavera y su
fragancia,
porque sabe que
el hombre está
luchando
hasta alcanzar
la claridad más
ancha.
Y a Cuba ven los
mineros
australes,
los hijos
solitarios de la
pampa,
los pastores del
frío en
Patagonia,
los padres del
estaño y de la
plata,
los que
casándose con la
cordillera
sacan el cobre de
Chuquicamata,
los hombres de
autobuses escondidos
en poblaciones puras
de nostalgias,
las mujeres de
campos y talleres,
los niños que
lloraron sus
infancias:
esta es la copa,
tómala, Fidel.
Está llena de tantas
esperanzas
que al beberla
sabrás que tu
victoria
es como el viejo
vino de mi patria:
no lo hace un hombre
sino muchos hombres
Y no una uva sino
muchas plantas:
no es gota sino
muchos ríos:
no un capitán sino
muchas batallas.
Y están contigo
porque representas
todo el honor de
nuestra lucha larga
y si cayera Cuba
caeríamos,
y vendríamos para
levantarla,
y si florece con
todas sus flores
florecerá con
nuestra propia
savia.
Y si se atreven a
tocar la frente
de Cuba por tus
manos libertada
encontrarán los
puños de los
pueblos,
sacaremos las armas
enterradas:
la sangre y el
orgullo acudirán
a defender a Cuba
bien amada.
Fidel
Juan Gelman
dirán exactamente de
fidel
gran conductor el
que incendió la
historia etcétera
pero el pueblo lo
llama el caballo y
es cierto
fidel montó sobre
fidel un día
se lanzó de cabeza
contra el dolor
contra la muerte
pero más todavía
contra el polvo del
alma
la Historia parlará
de sus hechos
gloriosos
prefiero recordarlo
en el rincón del día
en que miró su
tierra y dijo soy la
tierra
en que miró su
pueblo y dijo soy el
pueblo
y abolió sus dolores
sus sombras sus
olvidos
y solo contra el
mundo levantó en una
estaca
su propio corazón el
único que tuvo
lo desplegó en el
aire como una gran
bandera
como un fuego
encendido contra la
noche oscura
como un golpe de
amor en la cara del
miedo
como un hombre que
entra temblando en
el amor
alzó su corazón lo
agitaba en el aire
lo daba de comer de
beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes
de rostros en su
rostro
la Historia
arreglará sus
cuentas allá ella
pero lo vi cuando
subía gente por sus
hubiéramos
buenas noches
Historia agranda tus
portones
entramos con fidel
con el caballo
De Gotán, La
Rosa Blindada,
Buenos Aires, 1962.
Fidel
Nicolás Guillén
Fidel,
el nombre de Cuba
lleva
por siempre en el
pecho fiel.
Fidel,
fue quien levantó la
gleba
hasta el mirto y el
laurel.
Fidel,
el que alzó una
patria nueva
sin odio, crimen ni
hiel.
Fidel.
De bien y gloria
lleno
Pablo Armando
Fernández
para Fidel
Mi empeño solicita
tu asistencia.
No me creo capaz de
devolver
indemne a la palabra
su inocencia
que se hace
imprescindible
conocer;
si he de cantar al
don, límpida
esencia,
que en ti es
conocimiento del
saber
dar a la vida
lustre, arte y
ciencia
que en todo humano
multiplique el ser.
Ya sé que a la
palabra le has
devuelto
la integridad que
aporta la confianza
de saberla custodia
de lo cierto.
He intentado
cantarte y
persevero,
oírte forja y nutre
la esperanza
de que cantarte es
celebrar enero.
Es celebrar tu noble
nacimiento
que en otros
multiplica patrio
aliento.
Cantar de Alejandro
Hildebrando Pérez
Grande
Marchamos hacia el
amanecer de la
armonía. Nadie podrá
decir
que es una flecha
oscura nuestro
nombre. Con las
luces
apagadas, y teniendo
como lumbre los ojos
acerados
de la aurora,
salimos una
madrugada de
noviembre hacia
la Isla.
La historia dice
ahora que había mal
tiempo
bajo el cielo de los
navegantes. Que la
lluvia
caía pertinaz sobre
los hombres. Y los
vientos del Caribe
no solo presagiaban
el constante peligro
del naufragio
sino que los
vómitos, las fatigas
y los imborrables
ataques
de asma
arañaban nuestro
corazón mientras
oteábamos la sal
del horizonte.
Nadie podrá decir
que es una flecha
oscura nuestro
nombre.
En aquel yate de
color blanco,
remontando
un mar de azafrán y
vieja cristalería,
sentíamos
cómo las olas de la
incertidumbre nos
herían
de igual manera que
nuestro deseo de
acabar con el
pasado.
Y al momento de
registrar nuestro
desembarco en las
aguas
fangosas de Las
Coloradas, con la
misma alegría
de los niños que
miran el porvenir
con los ojos
de Abel, de Frank y
de aquel peruanito
cuyo nombre
nunca más supimos y
cuya imagen siempre
atamos
a la de Juan
Pablo, a su sonrisa
insepulta,
descubrimos
que detrás de cada
acto nuestro
resplandecería la
palabra
del Apóstol.
Después vino la
escritura de fuego,
el temple
del cuchillo
relampagueando en
las noches de la
Sierra,
la apertura hacia la
luz del trabajo
voluntario
y, como una mano
tibia que se tiende
para estrechar otra,
el internacionalismo
proletario.
Nadie podrá decir
que es una flecha
oscura nuestro
nombre.
Nuestro pequeñísimo
nombre que hoy
atraviesa otras
latitudes
en el atavío y el
máuser de los
compañeros que entre
cánticos
y espasmos
marchan hacia el
amanecer de la
armonía.
Nadie podrá decir
que es una flecha
oscura nuestro
nombre.
El perfil de Fidel
Arturo Corcuera
Para hablar de Fidel
hay que cederle la
palabra al mar,
pedir su testimonio
a las montañas.
El Turquino canta y
cuenta su biografía,
los pájaros la
propagan,
saben su edad y
repiten su nombre.
La edad de Fidel
es la edad de los
framboyanes en flor,
la enhiesta edad de
su barba verde
olivo.
Todos lo sabemos,
los héroes no tienen
edad,
tienen historia,
hacen la historia,
son la historia.
No lo arredra la
cuadratura del
Pentágono
ni las bravatas al
rojo de cara pálida
en la hora oscura de
la Casa Blanca.
Quien lo dude puede
ver en alerta al
héroe
y un millón de
cubanos cara al
Norte
en el malecón de La
Habana.
Él es América Negra,
América Hispana,
América Andina:
el perfil de Fidel
es el perfil
de América Latina.
Fidel
Miguel Barnet
Es cierto que los
poetas
atrapan instantes de
la vida
y los fijan en la
historia
Generalmente el
pasado
vago y nostálgico
O el presente
inmediato con sus
fuegos sutiles
y sus
reverberaciones
Pero qué difícil
atrapar el futuro
y colocarlo para
siempre
en la vida de todos
los poetas,
de todos los hombres
Ronda de la fortuna
Nancy
Morejón
Fidel tiene fortuna,
una sola fortuna:
estar,
entre nosotros,
por un mundo mejor.
Qué fortuna mayor.
Fidel,
sin odio y sin hiel,
abre muros
y ventanas.
Fidel
Fidel tiene fortuna,
una sola fortuna,
la fortuna de ser,
Fidel
La Habana, junio de
2006
Fidel
Juan Cristóbal
rodeas como el sol
las colinas de la
aldea
jamás ocultas el
viento o las
semillas temblorosas
de la noche
los hombres se
reúnen para oírte
tu voz es tan dulce
como el primer
aguardiente soñado
de la tierra
y a pesar que
soportas como el
trigo los silencios
y las calumnias
de los días
sonríes cuando las
sombras se esconden
en la lluvia
o cuando los sueños
no desatan
tempestades o uvas
en el fuego
por eso hablas con
el pueblo
cantas con los niños
discutes con la
hoguera
te enfrentas al
mundo como un
caballo salvaje por
el cielo
el viento las flores
las raíces te
ofrecen sus moradas
en el
huerto
pero prefieres mirar
al sol crecer como
una naranja
en los patios
alegres del colegio
Fiel
Juana García Abás
a Fidel Alejandro
y aquella paloma
¿de mi palomar?
Hacia las fuentes,
al pan de la memoria
palma real (índice,
amparo y fruto;
luego aceite y
lacinia destramada:
lumbre de esta miga
blanquísima)
ante la sombra de
las centurias,
las palomas acuden
al eco de tu luz.
13 de agosto en 2006
Crónica de Quito
Alex Pausides
a Winston Orrillo
en quito una
ancianita
de coca y cóndor y
casi centenaria
después de ver a
fidel
estrecharle la barba
la sonrisa
el corazón lleno de
pueblo
—toda un temblor
una brasa increíble
a su ceniza—
le dijo a su nieto
que ya podía morirse
que ya era feliz
porque había visto
al hombre
Manzanillo, 1972
Selección de poemas
dedicados a Fidel,
publicados en el
libro Cantar de
Alejandro.
Colección Sur
Poesía. Edición
auspiciada por
el Festival
Internacional de
Poesía de La Habana.