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El español Héctor
Garrido es un artista
del lente que ha
desarrollado proyectos
fotográficos en los seis
continentes y publicado
sus imágenes y artículos
en conocidas revistas
como National
Geographic y XL
Semanal; ha diseñado
y puesto en
funcionamiento el banco
de imágenes de
Doñana/CSIC —que
actualmente cuenta con
medio millón de
fotografías a
disposición del público,
las instituciones y los
medios de comunicación—
y ha liderado proyectos
de divulgación
científica y
medioambiental como la
creación de la Casa de
la Ciencia y el Foro de
la Biodiversidad,
centros que dirige
actualmente.
Ha visitado
a
Cuba en tres
ocasiones —en diciembre
pasado expuso una
muestra personal
titulada Agua en
la sede de la ONG
Patrimonio, Sociedad y
Medio Ambiente, con sede
en La Habana Vieja— y en
este mes de agosto
mostró su trabajo en
Baracoa —la villa
primada de Cuba que
recientemente arribó a
sus 500 años— y en la
Galería Luz y Oficios,
del Centro Provincial de
Artes Plásticas y
Diseño, también
enclavado en la zona
colonial de La Habana.
Sobre la muestra
Mujer y agua —que
incluye 18 fotografías
impresas en lienzos de
1:20 x 90 y que
“intervino” el artista
cubano de la plástica
Jesús Lara— conversó,
en exclusiva, para
La Jiribilla.
“Es una obra de fusión
entre mis fotografías
aéreas que han sido
intervenidas por el
pintor cubano Jesús Lara
y ha sacado de mis
imágenes mensajes
maravillosos. Estas
obras viajarán a España
para ser exhibidas allá.
La estética de Jesús
Lara les
ha dado a mis
imágenes una nueva
visión y creo que será
muy impactante para el
público español.”
¿Cuáles son los puntos
de contacto entre su
obra y el imaginario de
Lara?
Personalmente ando
inmerso en una
exploración por el mundo
del arte; siento que a
nivel artístico estoy en
un momento de
efervescencia. Un grupo
de artistas españoles y
cubanos andamos por
estos días teorizando
alrededor de una nueva
forma de ver el arte.
Estamos armando una
nueva-pequeña teoría
que, si finalmente toma
suficiente peso, podría
dar lugar a una novedosa
forma de arte basada en
un leguaje distinto
llamado fractal, que no
es más que el lenguaje
de la naturaleza.
Creemos, firmemente, que
ese lenguaje ha sido
poco utilizado: recientemente
comenzamos a conocer
bien su gramática y
tenemos bastante
basamento como para
poder producir una
teoría relacionada con
el lenguaje fractal.
¿Qué artistas cubanos
están imbuidos de esta
teoría?
El primer artista cubano
que se ha mezclado es
Jesús Lara y en España
José María Meyado, un
fotógrafo muy
prestigioso —que también
ha visitado
a
Cuba con
frecuencia y ha hecho
aquí varios trabajos—.
Creo que está pendiente
en el mundo del arte
hablar en ese lenguaje y
estamos en algo que
removerá las entrañas
del arte que por
momentos se paraliza.
¿Qué ha significado para
usted el Parque Nacional
Doñana?
Doñana
es un
área natural protegida
situada en las
provincias de Huelva y
Sevilla al suroeste de
España, en la comunidad
autónoma de Andalucía y
fue declarada Parque
Nacional en 1969. Allí
se encuentra la estación
biológica del CSIC y es
el sitio donde vivo.
Tengo una casa en medio
del Parque Nacional y
ahí desarrollo una gran
parte de mi trabajo,
pero en los últimos
tiempos paso más del 50
%
de mi tiempo
viajando por el mundo y
haciendo trabajos
fotográficos. Sin
embargo, Doñana es un
sitio increíble por su
potencialidad como
espacio natural y,
también, por las
infinitas posibilidades
de inspiración que da al
artista. En los próximos
días,
Jesús Lara conocerá Doñana y allí tenemos
previsto hacer una serie
de trabajos conjuntos.
Estoy convencido de
que
será una experiencia muy
importante para él y,
seguramente, el trabajo
que desarrolle en España
lo traerá para ser
expuesto en Cuba.
¿Qué sucedió en Baracoa?
Inauguramos una
exposición sobre las
Cruces de Mayo que
anteriormente fue vista
en la Galería Julio
Larramendi del Hostal
Conde de Villanueva,
aquí en La Habana Vieja.
Es una exposición
bipersonal que hicimos
entre el prestigioso
fotógrafo cubano
Larramendi y yo; ambas
miradas se dirigen a un
tema etnográfico, las
Cruces de Mayo de
España, comparadas —a
nivel fotográfico— con
el Altar de Cruz, de
Baracoa. Son dos
tradiciones que se
separaron probablemente
hace 500 años cuando se
fundó la ciudad primada
de Cuba. Esa tradición
viajó de España a Cuba y
se asentó aquí.
Es muy hermoso verla 500
años más tarde y
apreciar en qué se
diferencian y cómo han
evolucionado las dos. El
21 de noviembre esta
misma exposición se
inaugurará en el
Convento de Santa Ana,
en Sevilla, que posee
una preciosa sala de
exposiciones, muy
importante y céntrica, y
luego, viajará a los
otros dos sitios en que
se hicieron las
fotografías, es decir,
que a la muestra aún le
quedan kilómetros por
recorrer.
Imagino que al ser
apreciada por públicos
diferentes la reacción
será distinta en cada
sitio…
Y, sobre todo, es muy
bonito que las personas
que siguen cultivando
esa tradición centenaria
vean que en otros sitios
también se conservan
aunque con una evolución
distinta.
¿Cómo ha sido esta, su
tercera mirada a
Cuba?
¡Algo debe de ir muy
bien en este amor a
primera vista que me ha
hecho venir a Cuba tres
ocasiones en solo seis
meses! En esta
oportunidad me acompaña
mi hijo mayor, de 17
años, y ha sido un
aprendizaje constante.
Hemos pasado días
felices e intensos
porque venir con alguien
con una visión tan
fresca y estar sometido
constantemente a sus
preguntas e indagaciones
me ha hecho aprender más
de Cuba e intentar
entenderla y conocerla
mejor. Este es un país
maravilloso,
y La Habana
es una ciudad que
enamora y atrapa. |