La Habana. Año X.
27 de AGOSTO al
2 de SEPTIEMBRE de 2011

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Somos de la misma edad
Amado del Pino • La Habana
Me viene a la memoria la simpática y aguda forma en que el gran poeta Rafael Alberti evocaba su nacimiento “con el cine”. Algo similar puedo decir de nuestra UNEAC. La organización de los escritores y artistas cumple 50 años y yo he doblado la curva de los 51. Otros dirán cosas más puntuales y serias. Yo amanezco en Santander con un coctel de recuerdos mezclados.

En el hermoso patio de la sede de 17 y H, recibí, entre feliz y sorprendido, un premio de Actuación por la película Clandestinos. Por cierto —y lo pongo aunque las digresiones no suelen ser felices en las crónicas— acabo de saber por mi vecino de Taller en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, por nuestro querido actor Jorge (Pichy) Perugorría que estará en la próxima película de Fernando Pérez, el director de aquella cinta que en 1987 acaparó premios y no ha sido olvidada por nuestro público.

Esa noche en la  UNEAC pensé: “Siempre supuse que si me premiaban aquí sería por algo que hubiese escrito”. Tuve que esperar, pero al doblar la curva del año 2000, en la sala Villena recibí el legendario Premio José Antonio Ramos por Penumbra en el noveno cuarto.

La UNEAC, esa sigla tan familiar, es mucho más que las dos evocadas cosquillas para el ego. En el jardín de ese mismo espacio habanero intercambié mucho con amigos y desconocidos, reí durante años, gané experiencia y perdí tiempo en proporciones similares. Hace poco recordaba con Néstor Jiménez, entrañable actor y amigo que por estos días protagoniza otro de mis textos, momentos entre simpáticos y pueriles de aquellas tardes en El Hurón Azul.

En la esfera de los recuerdos más laborales, sobresale la noche en que entrevisté al escritor Abel Prieto, entonces presidente de nuestra organización. Recuerdo que comencé escribiendo algo así: “en la planta alta la luz está encendida”, dando una rústica y metafórica pista de que la alta dirección de la UNEAC estaba signada por la lucidez. Y no es que todo sea color de rosa, ni que haya estado siempre de acuerdo. De esos tiempos en que Abel estuvo al frente de la UNEAC viene la opción del derecho a la duda y la discrepancia que ahora parece salpicar a otras esferas de nuestra sociedad.

Me gusta ser miembro de la UNEAC, luchar por unos días de descanso con los amables compañeros de Villa Coral, asistir a las presentaciones de La Gaceta, esa revista que se convierte en el mejor pretexto para saludar a colegas y ponerse al día y no solo en sus páginas. Quiero una UNEAC más nacional, más amplia, más crítica, mejor posesionada en nuestra sociedad. Eso en el sentido del verbo como desear, anhelar, pero QUIERO a la UNEAC si usamos la palabra en el sentido afectivo y desde esa noble acepción abrazo a sus protagonistas.
 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.