Tengo un reloj, tengo
sed,
no tengo dios, pero
tengo fe.
Ya conocí New York, ya
conocí París
sin embargo, siento que
no soy feliz.
Me voy mi amor, otra vez
me voy,
me voy sin saber qué
pasa.
Tú sabes bien que soy
como soy,
pero sigo regresando a
casa.
Si ves mi amor que otra
vez me fui,
me fui sin entender qué
pasa.
En tu corazón se esconde
mi país
y el jardín que me
conduce a casa,
de vuelta a casa.
Tengo una ilusión y un
collar sin diamantes,
pero tengo una canción
que es mi mejor amante.
Ya conocí La Habana, ya
conocí Madrid
sin embargo hermana,
siento que no soy feliz.
Por eso
hoy mi amor,
otra vez me voy,
me voy sin saber qué
pasa.
Tú sabes bien que soy
como soy,
pero sigo regresando a
casa.
Si ves mi amor que otra
vez me fui,
me fui sin entender qué
pasa.
En tu corazón se esconde
mi país
y el jardín que me
conduce a casa,
de vuelta a casa,
de vuelta a casa.
He reproducido el texto
de la canción titulada
“De vuelta a casa”,
composición de Carlos
Varela recogida en su
más reciente fonograma,
el álbum No es el fin,
y que resulta una de mis
favoritas en dicha
producción. Sin la menor
discusión, Varela es una
de las principales voces
de la canción cubana
contemporánea. Con su
arte, ha devenido
genuino portavoz del
sentimiento y de la
manera de pensar de toda
una generación,
conformada por aquellos
que nacimos en Cuba a
inicios de los 70.
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Con su más reciente
producción discográfica,
Carlos se reinventa y
ofrece una nueva arista
a sus oyentes, pues esta
es una propuesta en la
que ciertos elementos
del lenguaje jazzístico
tienen una particular
importancia, algo que no
había sucedido en
anteriores trabajos del
artista. Piezas como
“Telón de fondo” y
“Bendita lluvia” así lo
demuestran.
Igualmente, encontramos
cortes de un remarcado
lirismo, expresión de la
continuidad en una línea
autoral iniciada por el
cantautor habanero desde
sus primeras
composiciones allá por
la década de los 80. Es
el caso, entre otros, de
temas como “Todo será
distinto”, “La marea”,
“El viejo sueño acabó” y
esa pequeña maravilla de
canción, cuyo texto
reproduje al inicio del
presente comentario y
que lleva por título “De
vuelta a casa”.
Este disco de Carlos
Varela ratifica que,
como distintos
estudiosos del modo de
hacer del genuino
compositor e intérprete
han acotado, él resulta
un singular relator
urbano, poseedor de la
capacidad de encontrar
la poesía en la más
ruinosa esquina de La
Habana. Y es que su
cancionística sobresale
por el sistemático
homenaje a la capital
cubana, por lo que
cabría definirse como
“una actitud ante el
contexto habanero”.
Unido a lo anterior, en
el álbum No es el fin,
Carlos Varela tiene el
mérito de que él concibe
lo cubano como espacio
mediador de apropiación
creadora de lo
universal, como relación
y no como sustancia, con
lo cual cubanidad es
universalidad propia. |