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Análogo al horizonte,
ningún territorio
culmina sobre la línea
que demarca sus bordes
Horizontes Insulares
es la exposición
internacional que desde
agosto y hasta
septiembre exhibe el
Centro de Arte Wifredo
Lam y con ella el
programa anual de
muestras de esta de
institución va sumando
acontecimientos que
apuntan a una loable
recuperación de su
accionar expositivo,
estimulante
confrontación
multicultural en las
inmediaciones del
proceso curatorial de
sus investigadores hacia
la próxima Bienal; a la
vez que se va
atemperando el contexto
para lo que debe
ocurrir en el 2012
cuando la oncena edición
del evento convoque a
artistas, curadores e
investigadores del mundo
visual bajo una mirada a
las más vanguardistas
prácticas artísticas y
los más dinámicos y
significativos procesos
del imaginario público.
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La actual propuesta,
curada por el
experimentado Orlando
Brito Jinorio, suma
perspectivas a lo que
antes aportaron Ya
se leer (con Elvia
Rosa Castro a la cabeza
del equipo curatorial),
y es fruto y parte de
un proyecto de arte y
literatura contemporánea
centrada en los
territorios insulares de
Azores, Cabo Verde,
Cuba, Guadalupe, Guyana
Francesa, La Reunión,
Madeira, Martinica,
Puerto Rico y Canarias
como centro emisor,
productor y constructor
de esta exposición
itinerante.
Horizontes Insulares
es considerada por su
curador como una
colaboración entre
artistas e intelectuales
“a tender puentes y
generar espacios de
encuentros entre
culturas insulares que
hoy mantienen
relaciones entre sí por
razones que atañen a
cuestiones geográficas,
históricas y políticas.
Culturas insulares que
son el resultado
igualmente de los más
diversos procesos
históricos, sociales y
políticos donde factores
como la colonización y
postcolonización, las
relaciones entre
periferia y metrópolis,
los procesos migratorios
y de mestizaje, entre
otros, definen el marco
en el que han
evolucionado y se
manifiestan”.
Bajo esta tesis y tras
un expresado proceso de
investigación y
actualización que
implicó el viaje de ida
y vuelta a estos
territorios y sus
culturas, Brito
seleccionó a los y las
artistas Teresa Arozena
y Gregorio González
(Canarias), Ricardo
Barberito (Madeira),
María José Cavaco
(Azores), Joelle Ferly
(Guadalupe), Tchalé
Figueira (Cabo Verde),
Thierry Hoarau (La
Reunión), Roseman
Robinot (Guyana
Francesa), Belkis
Ramírez (República
Dominicana), Shirley
Rufin (Martinica), Julio
Suárez (Puerto Rico) y
Sandra Ramos (Cuba).
La muestra llega a Cuba
tras visitar el Centro
de Arte La Regenta, en
las Palmas de Gran
Canaria; el Instituto de
Canarias Cabrera Pinto
de San Cristóbal de La
Laguna, en Tenerife; el
Museo de Arte
Contemporáneo de Funchal,
en Madeira; y el Museo
de Arte Moderno de Santo
Domingo, en República
Dominicana. Y partirá de
La Habana hacia
Fundación Clèment, en
Martinica.
Viendo este recorrido y
el planteamiento
socio-antropológico del
proyecto, antes de
analizar cualquier otro
resultado interior, vale
por sí destacar los
esfuerzos de sus
organizadores para
lograr desarrollar con
integridad una
trayectoria expositiva
coherente a las bases
conceptuales, en medio
de una crisis capital
universal.
Muchos proyectos
internacionales luego de
un gran gasto
intelectual y productivo
de su primera y
fundamental etapa de
concepción restan en una
única muestra que la
mayoría de las veces no
alcanza igualar la
trascendencia
intercultural que se
proponen y conllevan en
sí. Apelar a los
recursos del arte como
discurso de coexistencia
global pudiera ser una
mejor estrategia para
las políticas públicas
de distención de
diferencias y
acercamientos
multiculturales que
ayuden a una convivencia
mucho más armónica y
razonada a nivel de
planeta.
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Reconocida hoy la
necesidad de enfrentar a
niveles mundiales los
problemas fundamentales
de la estabilidad social
humana para permitir
entonces un crecimiento
estable de las
iniciativas locales de
desarrollo sostenible,
las acciones artísticas
internacionales
correspondientes
debieran verse como
parte de ese hacer
poliédrico en favor de
un futuro menos gris y
dispar de la vida. Por
eso vale reconocer de
ante mano a aquellos que
todavía hoy consideran
indispensable tomar de
las mejores arcas para
apoyar legítimos
procesos de comunicación
y autonomía cultural a
través del arte y no
dejar abandonados los
procesos creativos al
más “neoliberar“ sistema
de su producción y
distribución.
Veo en esta capacidad de
Brito de conseguir
notables acciones
artísticas1
internacionales que
responden a estudios
socioculturales,
filosofías
correlacionales y
aperturas
transdisciplinarias del
pensamiento artístico
contemporáneo, así como
en su compromiso
remarcado hacia la
subversión de los
límites y atenciones
para con lo
“periférico”, un muy
meritorio aporte a las
dinámicas del arte
asociadas a contextos
subvalorados en los más
poderosos círculos de la
globo-gobernabilidad del
“sistema o institución”
arte.
Analizando la muestra
más a sus adentros
particulares, si bien la
mayoría de las obras
manejan los estándares
del hacer moderno
sumando expectativas
desde el sensible
sentido actual de la
hibridez de los medios y
respondiendo a las
prácticas y los
criterios universales
que han determinado una
canonización de la
instalación, algunas
piezas logran llamar la
atención más allá de su
aporte a la pluralidad
visual del entramado
curatorial y su
sugerentes metáforas de
inter exploración y
encuentros.
Son las producciones
artísticas presentadas
por Gregorio González,
Joelle Ferly, Thierry
Hoarua y Sandra Ramos,
inclusiones que resaltan
por su singularidad en
la intencionalidad y
manejo de cierto
territorio de valores.
González llama la
atención por su trabajo
con la pintura como
medio que actualiza sus
atributos y se
recodifica dentro de una
propuesta que ensambla
además presupuestos
del diseño y el arte
conceptual, su campo de
indagación se
manifiesta más notable
en los propios adentros
y afueras del horizonte
del arte.
Joelle Ferly apela a la
intermedia y
problematiza sobre
interrogantes globales
con la subversivamente
apropiación de la
iconografía establecida
por los grandes poderes
de la red. Su obra es
una hiperpregunta a la
globalización a partir
de un cuestionamiento a
Google como nueva
entidad regente de la
estructuración y la
estandarización de la
información y la
evidente carga de
distorsión de la imagen
y la lectura del
conocimiento universal
que esto implica, más
allá de su diseño pro
“democratización y
pluralización”.
Thierry Hoarau resuelve
con total minimalismo la
construcción de un
environment a partir
de un trabajo de
landscape que
implica videoinstalación
y dibujo; dentro de ese
espacio titulado
21N55E
infaliblemente se
debaten en una parábola:
naturaleza e
industrialización. La
austeridad estética de
la representación
realista activa sobre el
sugestionado espectador
todo un proceso de
reflejos y alertas ante
complejos peligros a la
existencia y la
evolución terrenal. La
pieza pudiera
considerarse como un
sobrio ensayo sobre la
concientización del
terror y el error
ecológico.
Las obras de la cubana
Sandra Ramos cierran
este comentado tránsito
por ciertas zonas e
interconexiones
abordadas en la muestra
Horizontes Insulares.
Con la serie de
animaciones que
conforman Naufragio,
Retrato del náufrago,
Sistema Solar y
Carrera de relevo y
escape, esta artista
amplía los soportes
sobre los cuales ha
estampado su
consecuente
interrogación al
contexto nacional en
relación a sus límites y
fronteras sociopolíticas
y geográficas y por ende
a su ilación con el más
allá del horizonte
insular.
Sandra asume el reto de
explorar y actualizar la
coherencia de su
personal imaginario
simbólico sobre otras
formas de montaje visual
y narrativo y logra con
esto un refrescamiento
de los perfiles
semiótico-estéticos de
su discurso. Y desde lo
que pudiéramos
considerar como una
puesta al día de los
recursos expresivos, con
estas animaciones 3D la
artista prosigue una
sistemática incidencia
sobre la historia de un
país y una nacionalidad
ontológicamente
derivados de la
colonización y de la
postcolonización, de la
inmigración y la
emigración, del cotejo
interno y externo en
relación a los
predominios políticos y
culturales universales.
Nota:
1- Durante la X
Bienal de La
Habana su
disertación en
una de las
jornadas del
Fórum Teórico
permitió conocer
sobre otras
experiencias
curatoriales
como los
Encuentros
Internacionales
de Arte
Contemporáneo de
Osorio, Gran
Canaria, y el
Espacio
Internacional
Interdisciplinario
de Arte
Contemporáneo
(Espacio C) en
Camargo,
Cantabria.
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