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Este año cumplió diez
años de existencia el
Premio Iberoamericano de
Cuento Julio Cortázar,
concebido para estimular
a los narradores en
lengua española, sea
cual fuere el país de su
residencia, como una
contribución al
desarrollo de las letras
iberoamericanas. Este
importante galardón que
ya ha alcanzado un
notable prestigio, como
lo prueba su creciente
convocatoria y
repercusión mediática,
fue fundado en homenaje
a la memoria del gran
escritor argentino, por
iniciativa de quien
fuera su compañera, la
editora y escritora
lituana Ugnè Karvelis.
Fue también el deseo de
Ugnè que este concurso
se convocara desde la
Isla, por la admiración
de ambos por Cuba y su
Revolución. Por eso ella
llegó a escribir: “La
Habana nos quedó para
siempre como una patria
en común…”
Lamentablemente Ugnè
falleció cuando apenas
se gestaba la primera
edición del Premio, por
eso durante la
realización del certamen
le dedicamos también a
ella nuestro recuerdo y
nuestra gratitud.
En su décima entrega,
realizada el pasado 26
de agosto en el Centro
Dulce María Loynaz; el
jurado estuvo integrado
por el escritor
argentino
Mario Goloboff y los
cubanos Reynaldo
González y Ariel Camejo,
quienes en el acta de
premiación señalaron
que, por decisión
unánime, otorgaron el
Premio a “Hasta
Feldafing no paro”, de
Legna Rodríguez Iglesias,
de Cuba, “teniendo en
cuenta su elocuente y
acertado trabajo con el
lenguaje, la
originalidad de su
discurso narrativo y la
destreza para construir
un relato que recrea de
forma peculiar
atmósferas y personajes
contemporáneos”; dieron
además una Primera
Mención a “Alguien se ha
robado los cacatillos”,
de Mairely Ramón Delgado
(Dazra Novak), de Cuba,
por construir una
historia en la que el
privilegio de lo onírico
contribuye a tejer un
puente original entre
realidad y ficción; y
menciones a “Sucedió en
Copperbelt”, de
Laidi Fernández de Juan,
de Cuba, por recrear con
habilidad y destreza
narrativa
acontecimientos poco
tratados en nuestra
tradición literaria; a
“Grafología subalterna”,
de Hugo Alberto Lollini,
de Argentina, por
tratarse de un atractivo
relato en los límites
entre literatura e
historia a través de una
sutil alternancia entre
ficción y humor negro, y
a “Balada
de John y yo”, de
Anisley Negrín, de
Cuba, por narrar de
manera sutil e
intrigante un suceso
aparentemente
intrascendente,
utilizando para ello
numerosos resortes
narrativos que
contribuyen al
desarrollo de una
historia cautivadora
Anteriormente habían
obtenido el Premio
Ernesto Pérez Chang,
Raúl Aguiar, Horacio
Verzi, Antón Arrufat,
Jorge Ángel Pérez,
Rogelio Riverón,
Polina Martínez
Shviétsova,
Emerio Medina y
Félix Sánchez. Entre los
prestigiosos
intelectuales que
constituyeron los
jurados estuvieron
Lisandro Otero, Humberto
Arenal, César López,
María Elena Llana,
Eduardo Heras León,
Luisa Valenzuela,
Liliana Heer y Daniel
Chavarría.
El Premio Julio Cortázar
es auspiciado
conjuntamente por el
Instituto Cubano del
Libro, la Casa de las
Américas y la Fundación
ALIA; su presidente de
honor es Miguel Barnet.
Satisface constatar que,
como lo han confirmado
los diferentes jurados a
lo largo de sus diez
años de existencia, la
calidad de los relatos
recibidos siempre ha
sido en promedio, y en
forma creciente,
considerablemente alta,
lo que prueba la
participación de
escritores
profesionales, de
verdadero valor, en el
concurso. También es
interesante advertir que
han llegado textos no
solo de Latinoamérica y
España, como era lo
previsible, sino de los
países más remotos e
inimaginables, una
muestra del modo en que
se ha extendido la
diáspora de los
hispanohablantes por el
mundo… |