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Desde 1998 un grupo de
jóvenes productores y
promotores culturales
organizados en el
Proyecto Matraka
desarrollaron, con el
apoyo de diversas
instituciones cubanas,
un festival de carácter
alternativo llamado
Rotilla, en alusión a la
pequeña playa en la que
se efectuaron las
primeras cinco
ediciones. La
convocatoria alcanzada
por el evento lo
trasladó luego a Playa
Jibacoa, igualmente
ubicada en el municipio
Santa Cruz del Norte, de
la actual provincia
Mayabeque.
En 2011, a mediados de
agosto, se celebró
Verano en Jibacoa
auspiciado por las
instituciones culturales
de la provincia. Los
organizadores de Rotilla
denunciaron en un
comunicado público que
“su festival” fue
secuestrado. A
propósito, La
Jiribilla conversó
con Luis Enrique Veliz
García, director
provincial de la
Dirección de Cultura en
Mayabeque, quien en 2010
colaboró en la
realización de Rotilla y
este año coordinó Verano
en Jibacoa.
El Proyecto Matraka ha
dicho que le robaron su
festival. En el mismo
comunicado, se ha dicho
que hubo un acercamiento
de la institución con
ellos para su
celebración en este
2011. Entonces, ¿cuáles
fueron las razones por
las cuáles dejó de
celebrarse y de que en
la misma fecha tuviera
lugar la jornada Verano
en Jibacoa?
Es cierto que en diez
años el Proyecto Matraka
y el Festival Rotilla
han estado vinculados
con las autoridades de
la antigua provincia La
Habana, ahora Mayabeque
y Artemisa, y con la
Asociación Hermanos Saíz
(AHS). Hasta entonces
ellos estuvieron
presentando este
proyecto, fueron
apoyados, y en el año
2010 decidimos
acercarnos para
asesorarlos, ayudarlos e
intercambiar con los
organizadores, sin
quitarles el
protagonismo. Nuestra
intención fue trabajar
juntos por una mayor
coherencia y una mejor
organización, para
sostener la calidad del
proyecto, como siempre
se ha hecho cuando
ocurre un evento
cultural.
Entonces yo era el
subdirector de la
Dirección de Cultura en
La Habana, y me reuní
con Michel Matos y
Diddier Santos, director
y productor general del
Festival
respectivamente.
Intercambiamos sobre los
elencos que iban a
participar y les
comentamos que era mucha
la cantidad de artistas
involucrados, y había
incluso elencos
extranjeros invitados.
Sugerimos mejorar el
programa y estuvimos
reflexionando sobre
algunas agrupaciones
invitadas. Estuvieron de
acuerdo en retirar
algunas propuestas. Ello
no quiere decir que se
limitara o excluyera la
presencia de muchos
artistas de los llamados
alternativos, algunos
muy críticos como los
Aldeanos, Raudel
“Escuadrón Patriota” y
David, uno de los
integrantes de OMNI Zona
Franca.
Les aclaramos nuestra
inquietud sobre el hecho
de que se manipulara a
Rotilla como un evento
independiente y al
margen de la intención
de la programación de
las instituciones
culturales. También nos
preocupó que muchos de
los artistas invitados
no se hubieran
contactado a través de
los canales habituales
de sus empresas. En 2010
tuvieron lugar varias
irregularidades que
fueron alertadas en su
momento y, después que
se acabó el evento,
fuimos precisándolas
—sobre todo pensando en
la calidad. Por ejemplo,
se incumplieron horarios
por parte de la
dirección artística. Los
grupos no se presentaron
a la hora prevista y eso
generó descontento en el
público. Tampoco había
alguien que dirigiera
los espectáculos. Los
artistas se subían al
escenario y nadie velaba
por la coherencia o
dramaturgia del
espectáculo y las
acciones que podían
realizarse allá arriba.
La desorganización y el
desorden que ello
generaba fue lo que nos
movió a buscar variantes
para apoyar el evento y
lograr que se
amplificara con calidad.
Teniendo en cuenta esta
situación, la dirección
provincial de cultura
propuso que estando el
municipio Santa Cruz del
Norte —donde hasta ahora
se ha estado realizando
el festival— dentro del
territorio de nuestra
provincia, debíamos
participar de la
organización del evento.
Fueron cosas que
expliqué a Michel Matos
en una conversación.
Finalmente, dentro de
toda esa juventud que
desde hace diez años
está participando en
Rotilla, son pocos los
que los reconocen como
representantes del
proyecto. La mayoría va
por la convocatoria y la
promoción alcanzada,
pero no saben qué es
Matraka, ni quién está
detrás de la dirección
del festival. El mejor
ejemplo fue la Jornada
Verano en Jibacoa,
organizada por la
Dirección de Cultura de
Mayabeque. Asistieron
muchos jóvenes y ellos
no sabían quién la
estaba organizando. Para
ellos era el mismo
proyecto que hace 10
años, para los efectos
11, porque siempre
respetamos el trabajo
anterior. Mantuvimos la
idea que la juventud
demandaba: los Djs, que
actuaron de manera
interrumpida desde la 10
de la mañana hasta las 5
del otro día, algo que
otros años no se hacía
así. Hubo raperos y
rockeros junto con otros
artistas de gran
convocatoria en el
público. El elenco que
participó en nuestra
Jornada se amplió y
diversificó. Los propios
artistas como Kelvis
Ochoa, David y Ernesto
Blanco, Polito Ibáñez, y
Buena Fe reconocieron el
espacio que les fue
brindado ahora para
participar.
Las entrevistas y
encuestas realizadas,
así como los artículos
de jóvenes publicados en
Internet,
mostraron la aceptación
del público. No fue una
actividad limitada. Se
abrió el diapasón y fue
algo nuevo. Por eso
ellos no pueden decir
que fue un plagio,
porque la dirección
artística no tenía nada
parecido. El concepto es
diferente, está pensado
desde una propuesta
cultural con calidad,
respetando al público y
a los artistas. Además,
no tiene el mismo
nombre. El evento se
llama Verano en
Jibacoa, que es la
playa donde se realiza.
¿En algún momento “se
determinó” que Matraka
no estuviera?
Realmente no se
determinó que ellos no
estuvieran. Cuando los
llamé para conversar
sobre el Festival, a
raíz de su comunicado,
él quería que no se
hablara de la carta
sino del evento. Yo le
respondí que hasta ese
momento habían estado
hablando de Rotilla con
todo el mundo menos con
la Dirección Provincial
de Cultura, que éramos
quiénes al final
podíamos ayudar a que se
realizara. Se acercaba
la fecha prevista para
la actividad y no
podíamos dejar en espera
a esa juventud. En
ningún momento nos
estábamos rehusando a
que participara el
Proyecto Matraka. De
hecho los invitamos a
trabajar juntos, aunque
no fueron corteses con
nosotros, y se negaron a
trabajar de manera
conjunta.
¿Se concibió esta
Jornada como algo
independiente a Rotilla
o se previó como una
alternativa?
Teniendo en cuenta la
experiencia del 2010
decidimos participar más
en la organización del
evento. Aunque
elaboramos nuestro
propio diseño, por la
responsabilidad que
tenemos con las
actividades del verano,
queríamos y estábamos
dispuestos a trabajar
juntos. Lo que
organizamos estaba
dentro de las
actividades programadas
para el
verano. Teníamos
previsto, y así lo
hicimos, que en la
provincia Mayabeque
inauguráramos el verano
en Playa Rotilla y lo
cerráramos en Playa
Jibacoa. Determinamos
entonces que dentro de
la estrategia de
recreación, se
podía hacer un
intermedio grande que
fue finalmente Verano
en Jibacoa. Todo eso
estaba diseñado desde
que comenzó el año.
Se hiciera o no el
evento Rotilla veníamos
trabajando en esta
jornada. Estuvimos
coordinando el
presupuesto para poder
organizar lo que
podíamos enfrentar.
Recibimos ayuda de la
Agencia de Producciones
Artísticas del Instituto
de la Música y de la
Empresa de Carnavales.
Repito, los invité para
que estuvieran con
nosotros en la
organización de Verano
en Jibacoa, pero ellos
no aceptaron. Dijeron
que el evento era suyo,
que siempre lo habían
realizado y que debían
ser los únicos
organizadores. Pero es
que no estaba hablando
de Rotilla, sino de otra
cosa. Los invitamos por
su experiencia en la
realización de una
actividad de este tipo,
como ellos nos invitaron
a nosotros en el año
2010.
Verano en Jibacoa es una
ampliación, una
continuidad, todo el
tiempo se tuvo en cuenta
la posibilidad de
hacerlo juntos.
Para usted no se trata
del mismo evento…
No tienen que ver en
cuanto a la preparación,
la organización, el
aseguramiento, la
dirección artística,
aunque hay una
continuidad. La única
semejanza es que sí hubo
tres escenarios, porque
no podíamos concentrar a
esa gran juventud en uno
solo y era correcto que
continuáramos satisfaciendo
los más amplios
intereses del público.
Tuvimos en cuenta los
gustos. Arnaldo y su
Talismán, una agrupación
de música salsa, estuvo
en uno de ellos, algo
que no era una
característica de
Rotilla. Pero los
jóvenes llenaron el
espacio. Otros
estuvieron en la parte
del rock, en la del rap
y en la de los Djs.
A partir de las
declaraciones del
senador Jon Kerry, se ha
especulado sobre los
fondos de la USAID que
supuestamente estaban
recibiendo para la
realización de Rotilla.
¿Qué puede decirnos al
respecto?
Realmente esa no fue la
causa para no trabajar
con el proyecto Matraka.
Sin embargo, conociendo
estos antecedentes, en
la carta que
ellos hicieron diciendo
que el gobierno de Cuba
les ha secuestrado un
evento están dando
motivos para confirmar
esa especulación. La
insatisfacción de las
instituciones tuvo que
ver con cuestiones
organizativas, de orden,
de dirección artística.
En las declaraciones de
los miembros de Matraka
y en su comunicado
oficial ellos aseguran
que Rotilla se volverá a
realizar el año que
viene, que su intención
es dialogar con las
instituciones culturales
cubanas. ¿Qué
posibilidades existen de
que proyectos de los
llamados alternativos
logren articularse en
relación con las
instituciones de cultura?
Estamos abiertos al
diálogo. No estamos en
guerra con Rotilla. Si
están dispuestos
al diálogo para llevar
ese evento a una
relación con
las instituciones, nosotros
no tenemos ningún
problema. Rotilla no es
el único proyecto
cultural independiente
que se realiza en Cuba.
Otros como LASA,
que han apoyado la AHS
y el Consejo Nacional de
las Artes Plásticas; el
portal Kewelta, una
revista informativa
ideada por un grupo de
muchachos con apoyo de
la AHS y otras
instituciones cubanas;
el proyecto Tubo de
Ensayo, que partió de la
iniciativa independiente
y se alió a la AHS y el
Consejo de las Artes
Escénicas, son ejemplos
positivos en ese
sentido. En sus inicios
y durante años Rotilla
fue apoyado por la AHS,
aunque participaban
también otras
instituciones de la
provincia.
¿Y cuál era el auspicio
de Rotilla?
Ellos siempre reflejaron
que estuvieron
auspiciados por la
AHS. Por lo menos eran,
y algunos de ellos son,
miembros de esa
organización. Los
artistas participantes
en su mayoría siempre
han sido miembros de la
Asociación Hermanos Saiz.
Los organizadores
también han dicho que en
los últimos años la AHS
no los apoyó, aunque,
por lo que
conozco, desde mediados
de la década pasada y
hasta 2009 fueron
apoyados en algunas de
sus necesidades para la
organización del evento
por la Asociación.
¿Cómo pudieron entonces
existir por diez años?
Las comisiones de
recreación son amplias.
Ellos participaban y exponían allí su
actividad, cuanto iba a
suceder, y así tuvieron
apoyo de las autoridades
provinciales. Por ejemplo,
los
servicios médicos, la
ambulancia, el servicio
de agua, los servicios
de la gastronomía
necesarios para
desarrollar su evento.
Si estábamos aprobando
el evento, no podíamos
dejar desamparada a esa
juventud sin los
recursos necesarios
para satisfacer sus
intereses.
Hasta 2010 existió
entonces esa
conciliación…
Sí, pero fue un proyecto
que ya se iba más allá
de la idea original que
ellos presentaron.
Cuando empezamos a
preguntarles qué iba a
suceder
artísticamente, empezó a
llamarnos la atención la
cantidad de artistas a
presentarse en una
noche, y al final fue
infructuoso obtener una
respuesta organizativa
adecuada.
Hubo una conversación
honesta y seria para
podernos de acuerdo,
donde defendíamos la
idea de que con
presencia de las
instituciones podíamos
lograr una mejor
organización y
coherencia al proyecto.
Mi experiencia en el
tiempo de trabajo en la
cultura me ha enseñado
que cualquier acción
cultural que tenga
aceptación de público,
debe contar con el apoyo
y la participación de
las instituciones.
Los mecanismos existen,
pero se debe identificar
el proyecto, es bueno
que esté apoyado por
una institución. Es
importante que sea
asesorado por las
personas más capaces,
aunque el
protagonismo y la
participación de sus
promotores originales se
mantengan.
Te voy a leer una frase
de la carta de ellos,
que ilustra lo que
estamos hablando:
“Queremos hacer nuestro
ejercicio en nuestra
tierra, invertir y ganar
haciendo lo que hacemos,
nuestro negocio
personal, nuestra
fiesta, nuestro
festival, ese derecho,
sí que lo exigimos, por
que no lo tenemos. Es
justo y necesario”.
Ellos mismos están
llamando al festival un
“negocio personal” y la
cultura en Cuba se
concibe como un derecho
del pueblo y no como una
fuente de lucro.
Se ha hablado de una
demanda legal por temas
de derecho de autor y
violación ética que
quiere tramitar el grupo
Matraka. ¿Qué curso
podría tener esta
acción?
Como ciudadanos ellos
pueden hacer la demanda
que consideren, pero
nosotros estamos
haciendo solamente lo
que nos corresponde
dentro de la política
cultural de este país.
¿Dónde se registró ese
proyecto? Que yo conozca
en mi provincia no
estaba registrado. La
ACDAM no ha venido a
decirme que se está
registrando tal
proyecto, como en otros
casos. De cualquier
manera, el evento no
tomó el nombre de
Rotilla, solo mantuvo
algunos de sus
presupuestos.
¿El año que viene
también se hará Verano
en Jibacoa?
Claro que sí. Nosotros
vamos a diseñar Verano
en Jibacoa a partir de
lo que demande la
juventud. No estamos
haciendo una copia de lo
que ellos hicieron.
Estamos creando nuestro
propio evento. Es otra
opción, es una
continuidad.
Y si Matraka conciliara
con un canal
institucional para
realizar Rotilla.
Siempre que sea de
conjunto con las
instituciones, en un
ambiente de comunicación
y respeto al público,
con sentido de calidad
artística, no habrá
problemas en que
convivan los dos
eventos, o se fundan en
uno, pero teniendo en
cuenta la estrategia de
programación y la
política cultural del
país. |