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En su blog
Segunda Cita,
Silvio Rodríguez
responde a
Mauricio, otro
internauta con
interrogantes en
torno a las más
recientes
declaraciones de
Pablo Milanés,
así como a las
posiciones de
principios
expresadas por
Silvio.
Compartimos el
intercambio:
Mauricio
escribe:
Silvio, he
seguido o
intentado seguir
tu obra y la de
Pablo de cerca.
He crecido con
ella y admiro
muchas de las
posturas de
ambos, pero si
algo me molesta
es ver como se
tergiversa la
información (y
eso no solo
sucede en la
prensa
internacional
Silvio, en Cuba
donde el estado
tiene control de
los medios
también se dan
esas prácticas,
uds no están
exentos de
ello).
Los invitaría a
que viesen y
sobretodo
escucharan las
entrevistas que
Pablo ha dado en
EU. En varias de
ellas ha
reafirmado que
aunque la gente
espera que se
refugie en una
embajada, él se
muere en Cuba. Y
respecto a su
postura política
él se sigue
considerando un
revolucionario
(uno que no
sigue tus
mandamientos de
lo que debe ser
un
revolucionario).
Las revoluciones
Silvio implican
que exista una
revolución de
ideas. No es un
dogma, ni sus
antiguos
dirigentes son
dioses. Nunca
alcanzaré a
comprender
porque la
autocrítica es
tan incómoda en
Cuba, porque el
practicarla
lleva consigo la
etiqueta de
traidor. Me
parece mucho más
grave no darse
cuenta de las
cosas y no alzar
la voz cuando
las cosas se
hacen bien o se
hacen mal (en
los últimos 8
años he leído
ambas posturas
de la boca de
Pablo, pero para
eso hay que
tener memoria y
no solo actuar
con las
vísceras).
Aquí no es ser
"pablistas" o
"silvistas",
seamos serios.
Ni tampoco
Silvio que saque
un argumento tan
bajo como que la
venta de boletos
era baja y por
eso Pablo dijo
lo que dijo. Lo
que él ha dicho
(estemos o no de
acuerdo) él lo
ha dicho desde
años atrás. Para
mí así no es el
arte. Mi
admiración por
tu música sería
la misma hayas o
no hayas llenado
cada sitio donde
te presentas, o
si la última vez
que te vi en
vivo, el
Carnegie Hall
estuviese lleno
o no. Así como
tampoco me
importa si Pablo
llena el United
Palace de NY
este viernes. En
la historia (y
seguro estoy de
que lo sabes)
muchos eventos
culturales que
fueron
parteaguas
ocurrieron
frente a unos
cuantos.
En fin, solo
quería
externarte mi
punto de vista
no sin antes
mandarte un
cordial saludo.
Con respeto y
aprecio
Mauricio |
Silvio responde...
Mauricio:
Bajo es decirle cobarde
a Cintio Vitier, a Alicia
Alonso, a Leo Bouwer, a
Chucho Valdés y a los
muchos artistas e
intelectuales cubanos
que viendo que en Miami
se decía “Ahora Irak,
después Cuba”, cerraron
filas con su país
amenazado.
Bajo es pintarse
inmaculado ante los que
te desprecian y
convertirse en chota de
tus compañeros de toda
la vida.
Bajo es llegar a Miami y
para solucionar un
problema empresarial
armar un show mediático
contra tu país y
venderle el alma al
diablo.
Bajo y cobarde es no
mencionar en el cubil de
los que pagan atentados
contra Cuba la
inmoralidad del juicio
amañado a nuestros Cinco
Héroes.
Bajo es santificar a
unas señoras que hasta
ayer decían que no eran
políticas, que sólo eran
familiares de sus seres
queridos presos y que
ahora, después de verlos
libres, siguen
recibiendo dinero de
connotados terroristas y
yendo a la embajada
yanqui a buscar recursos
e instrucciones.
Bajo y sucio es apoyar
lo mismo que apoya el
asesino Posada Carriles.
Bajo es insultar,
restregándole una
militancia, a uno de los
pocos que se juega la
vida y la historia en
Miami, rodeado de
criminales locos por
acabar con cualquiera
que les huela a
comunista.
Bajo y falto de respeto
con el pueblo cubano de
Miami es automutilar la
obra que te hizo
trascender, con el
pretexto de no herir
sensibilidades.
¿Sensibilidad de quién?
Porque esos medios que
han pedido bombardeos a
Cuba no merecen respeto.
Porque conozco al pueblo
cubano, niego
rotundamente que esos
medios mafiosos
miamenses representen la
sensibilidad de los
cubanos que viven allí.
Concederles semejante
honor es una genuflexión
difícilmente conciliable
con la dignidad del que
realmente respeta a su
pueblo. |