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La inspiración de esta
melodía ocurrió en 1947, Arsenio estaba en Nueva
York asistiendo a un
examen de sus ojos, en
el consultorio del
renombrado Dr. Ramón
Castroviejo. El Dr.
Castroviejo fue un
hispano pionero
en cirugía de los ojos,
él fue uno de los
primeros en desarrollar
las técnicas para el
trasplante de tejidos de
córnea. Su idea
consistía en utilizar
las córneas de personas
que habían fallecido, en
las personas vivas con
daños considerados
irreparables en sus
ojos. Su método se
basaba en lograr
insertar una “ventana”
en forma rectangular
dentro de la córnea
dañada. El Dr. Castroviejo hizo un
llamado a la población
de los EE.UU. en el año
de 1938, para que
donaran sus ojos a la
ciencia y así poder
restaurar los ojos de
personas afectados. La
idea generó la creación
del banco de ojos.
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Fue durante el mes de
febrero, en la sesión de
grabación de 1947 en el
Centro Hispánico de la
Música, donde Miguelito
Valdés le nombró:
Arsenio de los Milagros
de Castroviejo. De
acuerdo con Mario Bauzá
―trompetista y director
musical de la orquesta
de Machito―, “Miguelito”
tenía conocimiento de
una operación exitosa,
en la que el Dr.
Castroviejo le había
restaurado la vista a
una persona, por tal
razón Miguel le solicitó
a Macho, a Federico
Pagani y a mí, promover
un baile llamado El Rayo
de luz con el cual se
recogerían los fondos
necesarios para la
operación. El baile se
realizó en el Hotel
Diplomático actuando las
bandas de Machito,
Marcelino Guerra e
incluyendo estrellas
invitadas como:
Miguelito Valdés, Chano
Pozo, Olga Guillot,
Graciela, Daniel Santos,
Juan “El Boy” Torres y
Xavier Cugat, se
recogieron $ 5, 000 ($
2, 00 la entrada más
donativos).
Arsenio y sus hermanos
Quique y Raúl viajaron a
Matanzas para
oficialmente anunciar
los beneficios del Rayo
de luz. Motivado por el
entusiasmo del público
de querer ayudarlo,
Arsenio cantó “Güira de
Macurije”, cuya
última línea dice: “Mi
pueblo amado, mis ojos
ansían verte una vez
más”. Había colectas y
dinero enviado de todas
partes de Cuba. Arsenio
y su comitiva regresaron
a Nueva York con
$26,000. Estuvieron
domiciliados por algunos
días en el apartamento
de Mariana Bobe en la
calle 161 del Bronx. En
el apartamento los
estaban esperando para
saludarlos, Marcelino
Guerra, Daniel Santos,
Bobby Capó, Machito,
Mario Bauzá, Graciela,
Ruth Fernández y otros
amigos. Machito había
programado una cita con
Castroviejo el día que
Arsenio salió para Cuba.
Dos días antes del
examen, la guía en Nueva
York de Arsenio, una
atractiva y joven mujer
de nombre Nancy, le
preguntó a Arsenio: “¿Si
el doctor le dice que
usted nunca verá otra
vez, cómo usted aceptará
esto?”, a lo que Arsenio
le respondió: “Joven
dama, la realidad de la
vida solamente es nacer
y morir… nadie es
completamente feliz, hay
gente rica que no es
amada… Yo no tengo
vista… pero soy amado y
querido”.
El día que se iba a
saber la verdad, Chano
Pozo, Miguelito Valdés,
Olga Guillot y su
hermano Raúl acompañaron
a Arsenio a la
residencia del Dr.
Castroviejo, que quedaba
ubicada en el sexto piso
del edificio 9 Este de
la calle 91, el mismo le
servía como oficina,
pequeño hospital y casa.
El examen demoró unos
pocos minutos. Hablando
a Arsenio y a Raúl, el
doctor les dijo: “Por el
momento es nada lo que
puedo hacer para
restaurarle la vista. El
paso final en estos
tipos de operaciones es
el trasplante de córnea,
la cual está conectada
con el nervio óptico. Su
nervio está muerto. La
córnea es como un
bombillo de luz que
puede cambiarse si se
quema mientras el cable
tiene corriente… su
cable está muerto. En
este momento la ciencia
médica está trabajando
sobre algunos métodos
para restaurar el cable
y corriente. Sí, y
cuando aparezca, yo
enviaré por usted. Usted
no tiene idea de la
cantidad de cubanos que
me han escrito y llamado
acerca de usted… que no
importa cuánta cantidad
de dinero se necesite,
ellos me lo pagarán…
Cuba lo quiere… quieren
justamente su vista
restaurada”.
Arsenio y sus amigos
regresaron al
apartamento de Mariana.
Arsenio se tiró en la
cama y tomó una siesta.
Cerca de media hora
después, Raúl oyó la voz
de Arsenio: “Raúl… ven
acá… trae papel y
lápiz”. Raúl entró al
cuarto, se sentó en el
borde de la cama y
Arsenio le dio
instrucciones para
escribir las siguientes
palabras:
Después que uno
viva veinte desengaños
Qué importa uno más
Después que
conozcas la acción de la
vida
No debes llorar
Hay que darse
cuenta que todo es
mentira
Que nada es
verdad
Hay que vivir un
momento feliz
Hay que gozar lo
que puedas gozar
Porque sacando
la cuenta en total
La vida es un
sueño
Y todo se va
La realidad es
nacer y morir
Por qué llenarnos
de tanta ansiedad
Todo no es más
que un eterno sufrir
El mundo está
hecho de infelicidad.
Fragmento
del texto "Arsenio
Rodríguez. La vida fue
como un sueño" publicado
en http://www.herencialatina.com |