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La publicación que hoy
presentamos, es un paso
más hacia el rescate y
conocimiento que de toda
la obra de Alberto Díaz,
Korda, ha venido
realizando
el Estate, encabezado
por su hija Diana Díaz
López,
desde hace varios años.
Para quienes tuvimos el
privilegio de conocer a
Korda, tanto en su vida
privada como
profesional, es sabido
que un tema tan
particular como la
religiosidad afrocubana
no fue recurrente en su
obra, más bien atípico.
Pero es que la vasta
obra de Korda no deja de
redescubrirse y
sorprendernos, y eso
también lo sabemos
aquellos que nos
relacionamos con él, y
aún más, fuimos sus
amigos.
La idea de fotografiar
una fiesta religiosa
afrocubana —los
conocidos Bembé—, llegó
a Korda coyunturalmente.
Su constante
colaboración durante
toda la década del
60 con las revistas
INRA (1959-1962)
y Cuba
(1962-1968), le dotó de
un rico y variado
arsenal visual que
aunque respondía la
mayoría de las veces a
intereses editoriales,
llegó a las imprentas
bajo el tamiz delicado y
siempre preciso del
lente del fotógrafo.
Las fotos hoy reunidas
en este libro responden
a una de esas
colaboraciones para la
revista INRA de
abril de 1960,
que junto a un artículo
del musicólogo cubano
Odilio Urfé,
narraban toda la
liturgia característica
de un tradicional Bembé.
Estas fotos, luego de
publicadas en la
revista, no fueron
vueltas a mostrar. De
ellas solo se conserva
un proyecto de libro
inédito, impreso y
maquetado por el propio
Korda.
Estas impresiones únicas1
son presentadas por
primera vez, gracias al
Estate de Korda, en un
solo cuerpo editorial y
respetando la
distribución y el diseño
del fotógrafo. Asimismo,
se reproduce
íntegramente el texto
que, bajo el título
Bembé, escribiera
Urfé para INRA y
que acompañara este
ensayo fotográfico. Se
incluye también la
reproducción facsimilar
del artículo donde se
advierten algunos
recortes y
modificaciones hechas al
encuadre original de
Korda.
Los contrastes entre
luces y sombras dotan a
las escenas de un
acentuado misticismo, ya
de por sí inferido en
los gestos, los cuerpos
y las expresiones de los
rostros durante el
canto. Se advierte en
estas fotos el
inconfundible estilo de
Korda, siempre buscando
el encuadre y el ángulo
precisos, el movimiento
justo —entrenamiento
adquirido durante sus
años como fotógrafo de
estudio.
Pero hay además en estas
fotografías una
intención
cinematográfica, lograda
por la sucesión de
imágenes con diferencias
casi imperceptibles,
pues Korda interrumpe
deliberadamente la
lógica de los “planos
secuencia” de las
escenas y fragmenta las
acciones. Es aquí cuando
intercala las “fotos
fijas” de los coros, los
músicos o los
bailadores. Como estar
viviendo junto al
fotógrafo un proceso de
edición, cual si de un
documental se tratara.
Es una satisfacción
recibir una vez más a
Korda, el maestro y
amigo de esta Casa, a
diez años de su
fallecimiento, con una
nueva arista de su obra;
en una feliz
coincidencia con las
celebraciones por el Año
de los Afrodescendientes
en este 2011.
Agradecemos la confianza
que el Estate de Korda
puso en nosotros al
permitirnos presentar
este material, como
libro y como exhibición.
Para la Casa de las
Américas, es un inmenso
privilegio mostrar, por
primera vez, estas
fotografías.
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