|
Estoy en el grupo de
felices mortales que han
visto, aún sin terminar,
la película Y sin
embargo…, de Rudy
Mora, reconocido
director de televisión y
videoclips que
incursiona con esta
cinta en la pantalla
grande.
El guion está basado en
una puesta de La
Colmenita que a su vez
trabajó sobre una
historia del dramaturgo
ruso Alexander Jmélik.
Si Lapatún “el niño
malo” de cuentos
fantasiosos es uno de
los protagonistas, las
14 canciones de Silvio
Rodríguez y la música en
general, trabajada por
Amaury Ramírez Malberti
tienen otro papel
protagónico en esa
increíble y a la vez
posible historia, que
reclama el derecho a
soñar.
Como la ficción tiene
lugar en una escuela de
música, el día que
precisamente están
estudiando a Silvio,
actores y actrices,
incluida Eslinda Núñez
en su debut como
cantante, interpretan
diversas letras del
trovador que ¡ojo!,
forman parte de la trama
y de qué manera. Y si la
reconocida actriz
incursiona como cantora
Silvio lo hace…
actuando.
Tiempo atrás le pregunté
a Rudy si cambiaba en
Y sin embargo… su
expresión audiovisual
que tiene por leiv
motiv la
experimentación y me
dijo: “No
ha dejado de interesarme
la expresión audiovisual
que movilice; pero en
esta ocasión utilizo un
lenguaje tradicional,
digamos que un A, B, C
de manera contemporánea
buscando atmósferas
atractivas, coloridas y
plásticamente hermosas,
claro, aunque lo
pretendiera no puedo
apartarme de mí”.
Lo cierto es que como
siempre, el artista
logró una excelente
dirección de actores,
incluidos niñas y niños
de La Colmenita, que
hacen de cada parlamento
o fragmento musical un
mensaje creíble.
La película es en
apariencias para menores
“pero pretende dialogar
también con los
adultos”, según palabras
de Rudy. Previsto su
estreno para el próximo
28 de enero cuando todo
esté en el punto exacto
de exigencia de su
realizador, por lo que
vi una mañana rodeada de
amigos, Y sin
embargo… sí se mueve
a ser un hecho cultural.
Por ahora, como no soy
ambiciosa, comparto con
los lectores este puñado
de fotos, unas
relacionadas con el
magnífico
equipo que trabajó,
y aún trabaja, con Rudy,
y otras de
las escenas que
usted podrá ver en los
cines. Ah, y si es de
los que cree en
platillos voladores o
unicornios azules,
entonces el final de la
cinta será un regalo
para sus ojos y su
corazón. |