La Habana. Año X.
10 al 16 de SEPTIEMBRE de 2011

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CD ARSENIO RODRÍGUEZ. CENTENARIO (EGREM)
Seguimos cantándole a nuestro
Ciego Maravilloso
Marianela González • La Habana
Foto: Cortesía del Museo de la Música

Cuando el responsable de la primera renovación orquestal en Cuba cumpliría cien años de vida, otros cuatro maestros de la música cubana también celebrarían igual longevidad: Bola de Nieve, Eduardo Saborit, Faustino Oramas (El guayabero) y Armando Oréfiche. Ningún otro homenaje podría ser más justo que el regreso de sus composiciones en voces de nuestros días. Y así será, al menos para “el Ciego Maravilloso” que tanta leyenda propició en vida. 

Recuerda el compositor y productor Tony Pinelli —cronista musical, como prefiere presentarse— que él mismo se inscribió como Ignacio Arsenio Travieso Scull, el 31 de agosto de 1911. Descendiente de un negro congo traído a Cuba como esclavo, el niño enfermo de retinosis pigmentaria no solo lidió con su ceguera total desde los siete años, sino además con una República de blancos edificada sobre cánones: sociales y culturales. Se le daría la música como sabia retribución: prodigiosamente, un ritmo diablo. Su tratamiento de la trompeta fue reconocido como influencia hasta por Dámaso Pérez Prado. Lo admitió en su respuesta al cronista: por fin, el mambo, ¿de quién es?

Un siglo más tarde, el sello discográfico que en 1999 asumiera la antología Los grandes temas de Arsenio Rodríguez, produce ahora Arsenio Rodríguez. Centenario. En la primera compilación, estrellas de la música cubana les devolvieron la frescura a algunos de sus temas memorables: Chucho Valdés con Irakere, Adalberto Álvarez, Adriano Rodríguez a dúo con Edesio Alejandro, NG la Banda, Son 14 y Sierra Maestra. De aquella confluencia se recuerda, con especial admiración, una versión de su “El reloj de Pastora”.

Esta vez, la EGREM reunió a músicos de distintas generaciones. Manolito Simonet, en calidad de arreglista, trabajó con las composiciones “Me estoy comiendo un cable” y “El reloj de Pastora”. La primera de ellas ha sido interpretada en el isco por Mayito Rivera, de los Van Van; mientras la otra quedó a cargo de Sixto (El Indio) Llorente.

Efraín Ríos, quien también funge como director musical del CD, arregló para Coco Freeman y Adalberto Álvarez el bolero “Cárdenas”, aquella composición que Arsenio dedicó a la ciudad donde se izara por primera vez la bandera cubana. También se encargó de “Me boté de guaño”, tema que interpreta el Robertón, de Van Van. El mítico “Dile a Catalina” reúne a todos los músicos convocados en el disco.

Por su parte, Alfred Thompson arregló “Qué negra pacelerá” para “el Nene”, también de la orquesta que dirige el maestro Juan Formell; y “Baila conmigo”, para Bárbara Zamora, cantante de Anacaona. Las integrantes de Sexto Sentido interpretaron “No toque el guao” y Leoni Torres puso su voz a “Hacer que el oído”, ambos temas arreglados por Emilio Vega. Finalmente, Juan Manuel Ceruto se encargó de preparar para Moisés Yumurí Valle, “Fuego en el 23” y “Calla”, para Leo Vera.

Como pieza clave de la producción, el maestro Frank Fernández toca el piano de “La vida es sueño” para Beatriz Márquez. El bolero más famoso de Arsenio Rodríguez renace en dos figuras del más alto calibre. Cuentan que lo escribió “de un tirón”, cuando la colecta “un rayo de luz” —el fondo reunido por Chano Pozo y otros músicos cubanos de la época para financiarle una posible operación médica en España— no pudo revertir un proceso que la naturaleza había sentenciado.

Pinelli —quien ha fungido como productor del disco— hace un recuento de cada uno de los temas y las voces que lo defienden; pero se advierte una ausencia. Ninguno de los títulos que componen Arsenio Rodríguez. Centenario ha sido interpretado por la agrupación fundada por la propia familia del autor, el Conjunto que durante 13 años ha perpetuado su nombre y su sello con un estilo tan exacto, que no pocos especialistas aseguran que escucharles tocar es casi como escuchar al propio Arsenio. La calidad de los intérpretes reunidos en el disco es irrefutable. La confluencia de tres cantantes de Van Van, especialmente, viene a recordarnos que la agrupación de Formell protagonizó, como Arsenio en su época, la llamada “segunda renovación orquestal”. No obstante, la presencia también de quienes cada año devuelven la música del “Ciego Maravilloso” a su natal Güira de Macurije, habría potenciado el simbolismo de este homenaje; sobre todo, habría acercado también el trabajo del Conjunto —esto es, la obra de Arsenio— a las generaciones que no le vimos nunca estremecer a un auditorio.  

De todas formas, un disco solo no alcanza a la estatura de Arsenio Rodríguez. En el año de su centenario, seguiremos todavía en deuda con quien tuvo la vista más larga que su tiempo. Como les ocurre a muchos como él, el oído se le aguzó tanto que pudo escuchar la música del futuro y adelantarla. Los golpes de la vida le habían afinado también la sensibilidad.

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

Arsenio Rodríguez
(1911–1970)

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.