La Habana. Año X.
10 al 16 de SEPTIEMBRE de 2011

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DIÁLOGO con José Dumech
Junto-con Arsenio
Mabel Machado • La Habana
Foto: Cortesía del Museo de la Música

Un solar de Centro Habana tiene, pasillo al fondo, una puerta abierta vigilada por Elegguá que da acceso a la habitación de cinco o seis metros por cuatro, con techo bajo de madera, pañitos tejidos sobre los escasos asientos y un par de fotos de unos negritos pícaros, los nietos del dueño de la casa. Bocabajo, interfiriendo el paso para la cocina, dos tumbadoras reposan solas, hasta que un joven devuelve los bongós que de seguro sirvieron para cortejar a la diosa del amor y los ríos la víspera de su día. Todo es normal y humilde en esta morada excepto por los instrumentos, que se animan varias veces a la semana cuando sus ejecutantes vienen al ensayo. En San Lázaro 204, al fondo del pasillo, el Conjunto Arsenio Rodríguez repasa la música que siete décadas atrás sacó los pasos de los bailadores de salón del perímetro estrecho en que se movían hasta entonces.

En el sofá se sientan los metales, a la derecha el bongó, a la izquierda el piano y el tres, detrás, el bajo y las tumbadoras y al final, de pie, se ubican los cantantes. Uno tras otro suenan los temas del Ciego Maravilloso allí desde hace tres años con la conformidad o la protesta de los vecinos, con el calor, la estrechez y las pésimas condiciones acústicas…, pero no hay otro lugar. En 1998, cuando el último hermano vivo de Arsenio, su única hija y su sobrina Mercedes decidieron refundar la agrupación que lideró el matancero a partir de 1940, el conjunto comenzó a peregrinar de casa en casa de sus directores para las sesiones de prácticas. Ahora es el compositor y bajista José Dumech quien acoge al grupo que tampoco ha logrado grabar discos ni conquistar momentos estelares en la televisión.

El original Conjunto Arsenio Rodríguez, al desprenderse del Boston, cambió definitivamente el carácter de la música de moda y puso en boca del pueblo los coros de sones como “72 hacheros pa’ un palo”, “La yuca de Catalina” y “Fuego en el 23”. Pero no pudo sostener, ni en su variante cubana ni en su versión neoyorkina, una competencia equitativa con el alud musical de los 60, y languideció o se transformó en otras agrupaciones. El nuevo conjunto se propuso revivir el son de los 40 a la manera de Arsenio y ha ido desempolvando sus canciones hasta tener casi 50 en repertorio. Cuando tocan, parece que el ciego está con ellos. Lo han dicho grandes de la música cubana como Frank Fernández y expertos de oído tan fino como los musicólogos Jesús Gómez Cairo y José Reyes Fortún: el Conjunto “suena macho”.

“Hacer la música de Arsenio tal como se concibió es la mayor alegría de los integrantes del Conjunto”, afirma Dumech, aunque el largo boom de la salsa que el propio Rodríguez impulsó, le ha impuesto una dura sobrevivencia al grupo. Sin embargo, fueron muy poderosos los éxitos del ciego como para que su popularidad quede aplastada por el tiempo. En las presentaciones, el público se divierte con el nuevo Conjunto y festeja el regreso de antológicos como “La vida es un sueño”, “Monte adentro” y “Soy el terror”. “El 3 de julio pasado —comenta Dumech— la agrupación llenó uno de los teatros más grandes de La Habana sin recurrir a las estrellas más populares de la música actual”.

Desbordando los formatos de sextetos y septetos que hicieron historia en la década de los 30, el conjunto creado por Arsenio Rodríguez echó mano a las tumbadoras, el piano y dos trompetas. El investigador Radamés Giro opina que con el formato instrumental del Conjunto “se inició una nueva etapa en la sonoridad e interpretación del son cubano, con mayor riqueza sonora y armónica”. Dumech explica que en el Conjunto de hoy “los pasajes del tres y del piano son casi exactos a los originales. Mantuvimos el concepto de la sexta en el trabajo de las voces y respetamos la armonización de la cuerda de metales. Nos han llegado a decir que actualmente el nuevo Conjunto Arsenio Rodríguez está en una de sus mejores etapas por la seriedad y fidelidad con que hacemos la música”.

“Mientras que el piano y el tres son los instrumentos más difíciles de interpretar de modo semejante al original, porque los pianistas del Conjunto fueron grandes estrellas, y Arsenio tenía una manera muy particular de tocar el instrumento, hemos podido trasladar a nuestros días el espíritu de la percusión, el bajo y las voces”, agrega el director.

Si irrepetibles han sido las actuaciones de Lilí Martínez, Rubén González, Félix Chapottín o Miguelito Cuní junto al Ciego Maravilloso en diferentes momentos, no puede desconocerse que luego de su refundación, el Conjunto ha contado también con otros músicos valiosos; entre ellos, Blancanieves, Gilberto Azcuy y uno de los cantantes actuales, Roberto Alfaro, quien ha logrado imitar con gran certeza el trabajo del puertorriqueño Wito Cortwright.

Aunque tampoco la era de los conjuntos volverá a repetirse, a la par del Arsenio Rodríguez se mantienen haciendo música en Cuba —con mayor o menor éxito— otras agrupaciones de este tipo. Según advierte Dumech, si bien algunas de ellas se desprendieron directamente del grupo del matancero, cada una posee rasgos que las distinguen del resto: “Desde la refundación del Conjunto hemos alternado con otros grupos en las presentaciones, como el Conjunto Chapottín. Al compararnos con ellos podemos decir que, sin dejar de ‘sonar macho’, en nuestro trabajo se distingue más claramente la función de cada instrumento y el rol de las voces es notablemente diferente. Lo mismo sucede con otros grupos como Estrellas de Chocolate, que tiene su estilo muy característico dentro de la música de conjunto”.

Se ha dicho en repetidas ocasiones que sin la música de Arsenio Rodríguez no hubieran existido luego conjuntos como Los Astros y El Modelo, Adalberto Álvarez y su son y José Luis Cortés; salseros como Eddie Palmieri y Oscar de León; y ni aun el mismísimo Buena Vista Social Club. Un cantante del nuevo Conjunto Arsenio Rodríguez, Lázaro Núñez, recordaba en el homenaje que se le dedicara al Maravilloso en el Palacio de la Rumba este 30 de agosto, que inmediatamente después de su muerte los muchos músicos y productores (Larry Harlow, Johnny Pacheco, Palmieri, De León, Ray Barreto, Papo Lucas, etc.) se interesaron por grabar e incorporar a sus repertorios las canciones de Arsenio.

“Escuchando a los salseros hoy, empezando por Oscar de León, uno nota rápidamente que lo que Arsenio hizo varias décadas atrás, está presente en la música actual —concluye Dumech—. Todos los tumbaos del bajo que hacen las orquestas de salsa se basan en los conceptos de Arsenio, muchos de los tumbaos del piano tienen que ver con lo que hizo Lilí Martínez, y, aunque con algunos adelantos, las frases de las cuerdas de metales también salieron de Arsenio. Por eso se le llama el padre de la salsa y los grandes de la música que lo conocieron se deben a él, lo veneran. Los músicos de nuestro conjunto sienten ese respeto por su figura y saben que oyéndolo uno se hace músico”.  

Sentado ahora en el puesto de una trompeta, en el sofá rojo de San Lázaro 204 (interior), José Dumech se queda haciendo los arreglos para el guaguancó “Confórmate”, una joya entre las composiciones de Arsenio. El Conjunto continuará año tras año rindiendo tributo al Ciego Maravilloso en su natal Güira de Macurije y logrará, quizá algún día, cumplir el anhelo de una grabación profesional propia, donde Chucho Valdés y Omara Portuondo interpreten “La vida es un sueño” y Dany Rivera y Frank Fernández revivan “A Puerto Rico”.

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

Arsenio Rodríguez
(1911–1970)

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.