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Si la caballerosidad
tuviera un nombre, sería
el de Fabio Fernández,
un sicólogo que dirige
el Centro de
Investigaciones Sociales
del ICRT desde 1995 y
que se porta como un
lord, incluso cuando
discute con alguien que
cuestione el resultado
de los estudios sobre la
radio y la TV que
desarrollan “sus
especialistas”, un grupo
de hombres y mujeres que
se dedica a analizar lo
que se transmite y cómo
se recibe tanto en lo
audiovisual, como en lo
radiofónico.
¿Siempre te gustó la
investigación o de niño
soñabas con ser
pelotero?
Ni una cosa ni la otra.
De niño siempre viví
frente a un parque y me
pasaba muchas horas en
él. También disfrutaba
muchísimo de la lectura,
pues mi casa estaba
repleta de libros. Creo
que combiné mataperrear
en el parque con las
lecturas caseras y en
una biblioteca cercana.
¿Cuándo te inclinas en
serio por la
investigación?
En cuanto comencé a
trabajar a inicios de
los años 70 en un
Instituto de
Investigaciones,
perteneciente a la
Academia de Ciencias, en
el cual laboraban
siquiatras, sicólogos,
neurofisiólogos y
antropólogos sociales y
culturales, y donde
aprendí muchísimo.
Posteriormente, de ese
Instituto se desprendió
el Departamento de
Sicología, donde yo
trabajaba, y se creó
otro con una composición
más relacionada con las
denominadas ciencias
sociales. Me acerqué al
quehacer de etnólogos,
historiadores,
arqueólogos, sociólogos,
lingüistas y, por
supuesto, continué mi
cercana relación con los
sicólogos. Me gradué de
sicólogo en la
Universidad de La
Habana.
Esos primeros siete años
de trabajo fueron muy
importantes, en primer
lugar por el
acercamiento desde
diferentes disciplinas a
los fenómenos sociales y
en segundo por haber
tenido el privilegio de
conocer y aprender de
profesionales de
altísimo nivel en mi
primera etapa de
formación.
¿Cómo llegas al ICRT?
Procedente de la
Academia de Ciencias de
Cuba. Allí, en el
Instituto antes
mencionado, un grupo al
que pertenecía, comenzó
a estudiar la
problemática de los
medios masivos de
comunicación. Muy
temprano algunos jóvenes
que allí trabajábamos
consideramos o nos dimos
cuenta de que no se
podía estudiar la radio,
la televisión, la prensa
lejos de ellas; que era
necesario conocer los
medios desde sus
entrañas. Por esa razón,
dos investigadores se
trasladaron primero
hacia el ICRT (1977) y
comenzaron a reactivar
el entonces Dpto. de
Investigaciones Sociales
del ICRT que estaba
adscripto al área de
Divulgación de la
Televisión.
Unos meses después,
también me trasladé al
ICRT, pero comencé a
trabajar como Analista
de Prensa en un área de
la que fui fundador
denominada Dirección de
Análisis de la
Información. Estuve
alrededor de un año
utilizando la
experiencia que adquirí
en los años precedentes,
y los colegas del Dpto.
de Investigaciones me
llamaron a trabajar con
ellos para encargarme de
la Sección de Análisis y
Procesamiento de Datos
en 1978.
Con posterioridad ocupé
diferentes
responsabilidades en la
misma medida que esa
entidad iba creciendo
hasta convertirse en lo
que hoy se conoce como
Centro de
Investigaciones Sociales
del ICRT. En enero de
1995, me nombraron
Director, cargo que
ocupo hasta el día de
hoy. Por tanto, la
actividad investigativa
en el ICRT, con un
trabajo sistemático e
ininterrumpido, nació
en 1977 y lo dirijo
desde 1995.
¿Cómo es el trabajo del
Centro?
Su labor se activa a la
luz de los acuerdos del
Primer Congreso del
Partido. Sus Tesis y
Resoluciones hicieron un
llamado a la necesidad
de acompañar el trabajo
de los medios con el
apoyo de la actividad
investigativa.
Con anterioridad a ese
momento la investigación
en radio y televisión
había languidecido mucho
por no decir que
prácticamente había
desaparecido. Fue
necesario comenzar la
actualización de los
elementos clásicos o
claves que requerían
esos medios para
aproximarse a conocer la
relación que
establecían con el
público.
Fue una época en que las
prioridades del país
eran otras, existían
pocas referencias del
contexto latinoamericano
en el ámbito de la
comunicación, la
bibliografía no estaba
actualizada, por
supuesto, no existía
Internet; las relaciones
con muchos de los países
de la región, por
motivos políticos, eran
muy limitadas, y la
influencia de las
naciones de Europa del
Este era determinante.
De esto se derivó la
coyuntura necesaria de
apropiarse de las
experiencias de estos
países socialistas que
mostraban un mayor nivel
de desarrollo en esta
esfera. A ellos viajamos
en busca de experiencias
valiosas, sin dejar de
prestarles atención a
los centros
internacionales de los
llamados, en aquel
entonces, “países
occidentales”.
El Centro adoptó una
estructura típica,
similar a la de
cualquier área de
investigación que
pretendía dar respuesta
a las principales
interrogantes que pueden
formularles o necesitan
la radio y la
televisión. También las
que pudieran formularles
los medios como un todo,
incluida la prensa plana
y hasta el cine.
Se han mantenido
diferentes grupos de
trabajo. En uno,
constituido
mayoritariamente por
graduados de nivel
superior, han laborado
especialistas de
diferentes disciplinas
(sicólogos, sociólogos,
estadísticos,
teatrólogos,
comunicadores sociales,
historiadores,
lingüistas, técnicos de
investigación) quienes
se encargan de concebir
los estudios que se
realizan. Otro atiende
las redes de campo, es
decir, la obtención de
los datos primarios,
aquí se encuentran los
encuestadores,
entrevistadores,
supervisores que
funcionan a nivel
nacional. También existe
el de procesamiento
manual y automatizado de
la información así como
un área de información
científico-técnica (Buró
de información). En la
actualidad, existe una
atención especializada
al área de informática.
No pueden dejar de
mencionarse dos grupos
muy importantes: el de
investigación de
mercados que presta con
éxito servicios al
Instituto y a terceros,
así como a uno de
relativa nueva creación
que se encarga de
procesar la información
de las diferentes
fuentes de información
que se han identificado
como relevantes para la
actividad de la radio y
la televisión.
¿Acuden a él
realizadores, actores...
los hacedores de TV
para ver cómo anda su
programa?
Sí, al Centro van
especialistas,
directivos, realizadores
de la radio y la TV,
también de la prensa
escrita y profesionales
de disímiles
especialidades.
Menciono, además, a
estudiantes de
diferentes carreras y
graduados universitarios
que realizan estudios de
maestría o doctorado,
también extranjeros con
la debida autorización.
No faltan críticas de
que encuestas y análisis
que se realizan no
tienen validez por no
ser todo lo
contemporáneas posible.
¿Qué piensas de tales
afirmaciones?
Si las causas que están
en la base de la no
validez que mencionas
residen en “no ser todo
lo contemporáneas
posible”, puedo decirte
que tengo una opinión
diferente. Se utiliza en
los estudios una parte
importante del arsenal
con que se cuenta
internacionalmente en
los estudios
comunicacionales tanto
desde las perspectivas
cuantitativas, como
cualitativas.
Pueden faltar recursos
para adquirir algunas
tecnologías, para
obtener la información
de forma digital o para
realizar un
procesamiento
automatizado más rápido,
pero la esencia de todos
los procesos y
procedimientos que se
desarrollan en una
investigación cualquiera
son similares a los
empleados en cualquier
lugar del mundo. Desde
hace algún tiempo el
Centro labora en la
implantación de la norma
ISO 20252 para la
investigación social y
de mercado.
Toda investigación es
susceptible de ser
realizada con mayor
calidad, y de eso el
Centro está convencido
como también tiene
encaminados sus
esfuerzos por lograr
estándares de calidad
que respondan a
indicadores
internacionales, así
como a la prestación de
servicios integrales por
parte de un colectivo
que se empeña en
reforzar la cultura que
posee en esa dirección.
Hasta ahora son más las
personas satisfechas con
nuestros servicios que
los que no lo están.
Tampoco son pocas las
entidades extranjeras
que se han acercado al
Centro para contratar
sus servicios.
Un comentario adicional:
la información que
generamos no siempre
resulta grata —para el
que tiene necesidad de
ella o desea
consultarla— cuando no
se corresponde con los
criterios que poseen.
Casi todo el mundo desea
tener una
retroalimentación
favorable de su trabajo,
pero los deseos no
siempre son realidades.
Ojalá esto ocurriera
siempre para
satisfacción de todas
las partes, pero la
información que
generamos en ocasiones
clasifica como “no
grata” y en algunos
casos, cuando no gusta,
se le señalan problemas
estadísticos, de
muestras reducidas,
etcétera.
Te invito sinceramente a
que profundices en este
asunto con las personas
que reciben nuestra
información.
Pregúntales, indaga,
profundiza y saca tus
propias conclusiones.
¿Qué necesitaría el
Centro para que pudiera
reflejar de la manera
más clara posible si la
radio y la TV están
cumpliendo sus
objetivos?
Necesitaría, en primer
lugar, mirarse por
dentro y continuar
tratando de mejorar cada
vez más los servicios
que presta y ampliarlos.
Estudiar cómo hacer
llegar los resultados de
forma más efectiva a los
interesados. Por las
características del
trabajo que realiza, la
socialización de los
resultados no es amplia,
incluso no son pocos los
que ignoran que el año
entrante el Centro
cumplirá 35 años de
labor, con información
documentada y
conocimientos no
existente en ninguna
otra institución del
país.
Debemos hacer esfuerzos
adicionales para llegar
más a los realizadores y
a la vez tratar de que
asistan, en mayor
cantidad, al Centro a
consultar información
que, sin duda, les será
útil para apoyar la toma
de las decisiones que
estimen pertinente.
¿Los estudios son por
encargo o por decisión
de los especialistas?
La mayoría de los
estudios responden a
interrogantes de
directivos y
realizadores de la radio
y la TV, a las
necesidades de las
estructuras de
programación de estos
medios. No obstante,
existen algunos que
responden a decisiones y
prioridades del Centro y
que, por lo general, dan
respuestas a
problemáticas que solo
se identifican desde los
propios resultados de
investigación, incluidas
aquellas áreas en las
que se requiere alguna
labor anticipativa.
Para hacer ¿Jura decir
la verdad?, Ulises
Toirac se apoyó en Nelia
Casado como
investigadora luego de
hacer un programa cero y
realizar las encuestas
pertinentes. ¿Es común
esta experiencia?
Desde mi punto de vista,
Ulises Toirac es uno de
los profesionales que
más ha tenido en cuenta
los resultados de las
investigaciones del
Centro, en especial las
cualitativas para apoyar
su trabajo. En efecto,
Nelia Casado es una
especialista, teatróloga
e investigadora social,
profesional de gran
experiencia que ha
apoyado los programas de
Ulises así como a otros
dramatizados de la TV.
La experiencia como tal
no puedo decir que es
común, pero puedo
asegurar que un grupo de
los realizadores de más
éxito de la televisión
por sus resultados, se
acercan al Centro cuando
solo tienen las ideas
iniciales para debatir
sobre los conceptos que
las apoyan o para
someterlas a criterios
de expertos, probarlas
en públicos, seguir su
desarrollo, recibir
alertas sobre lo que
puede o no estar
funcionando, o atender
lo que es susceptible de
mejorar, entre otras
múltiples aristas de
este complejo trabajo.
¿Se atienden por parte
de los ejecutivos las
sugerencias que ustedes
realizan?
Se están atendiendo en
mayor medida que en
etapas anteriores,
aunque para los
especialistas, también
para mí, todavía es
insuficiente la
apropiación de la
información y
conocimiento existente
en el Centro. Esto debe
mejorar aún más y en
ello también nosotros
tenemos responsabilidad.
A las ciencias sociales,
esta realidad les es muy
cercana pero el Centro
puede y debe ajustarse
mejor a las necesidades
de sus destinatarios que
hoy demanda resultados
en plazos muy cortos,
claridad y máxima
precisión en los
informes, conclusiones y
recomendaciones
argumentadas y
formuladas de forma tal
que coadyuven a su
utilización en la
programación a corto,
mediano y largo plazo.
Todo un reto.
¿Qué investigación
quisieras hacer ahora y
por qué?
Ahora mismo el
perfeccionamiento de
nuestra economía, a
nivel de país, está
sufriendo y sufrirá
grandes transformaciones
que necesitan de un
decisivo, intencionado y
estratégico
acompañamiento y
consecuente empleo de
los medios de
comunicación masiva en
diferentes frentes. Se
requiere del diseño de
estudios de diferente
tipo para mantener y
actualizar la
información que ya se
posee, también coadyuvar
al diseño de estrategias
de comunicación y a la
evaluación de sus
resultados, y a la misma
concepción de la
programación informativa
que requiere y demanda
la población.
Tan importante como lo
anterior y desde mi
modesto punto de vista,
se necesita reforzar la
atención a la
programación de
entretenimiento y
ofrecerle, sin
prejuicios, el lugar que
se merece dada la
importancia que le
conceden tanto los
públicos nacionales,
como los centros de
poder de los grandes
grupos transnacionales;
esos mismos que propone
a los receptores “no
piensen mucho,
emociónense y
entreténganse”. Nosotros
requerimos cada vez más
de públicos pensantes,
críticos, que se
sensibilicen con nuestra
programación, que se
informen, aprendan,
diviertan y entretengan.
En ello resulta
imprescindible el
reconocimiento de su
diversidad y de los
niveles reales de
instrucción, cultura y
apropiación de los
canales, programaciones
y programas que se ponen
a su consideración.
Como podrás apreciar no
es una investigación lo
que quisiera hacer, sino
un diseño de la
actividad investigativa,
que se identifique
colectivamente y
responda a las
necesidades del
Instituto y del país.
Con toda inmodestia, es
lo que quisiera intentar
hacer y para ello se
necesita de un Centro
fortalecido, con toda la
experiencia y fuerza
técnica que se dispone
en “máxima disposición
de combate
investigativo”. Te
garantizo que no veo
esto con una mirada
estrecha ni de gremio,
solo intento prever y
anticiparme a un futuro
que se nos acerca a una
velocidad en progresión. |