La Habana. Año X.
10 al 16 de SEPTIEMBRE de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

HORNS TO HAVANA

American jazz spirit para las escuelas cubanas de música

Mabel Machado • La Habana

Fotos: Reiber Hernández

El programa de la visita a Cuba de la Jazz Lincoln Center Orchestra (JLCO), de Nueva York, que supuso un reencuentro de grandes magnitudes entre la música nacional y la norteamericana después de un largo impasse, no terminó en aquellos días de octubre pasado. La agrupación dirigida por el trompetista Wynton Marsalis, que abarrotó los teatros y acaparó la atención de los estudiantes de Música y los colegas de la Isla, había venido con el propósito de acercar definitivamente dos formas de hacer el jazz que crecieron indisolublemente unidas por la historia. “Estamos juntos ahora y vamos a crear una cercanía que podrán después disfrutar nuestros hijos”, había expresado el trompetista norteamericano en sus primeras declaraciones en suelo cubano, sin imaginar aún el rumbo que aquel encuentro tomaría después.

La JLCO puso swing a todas las noches de su semana en La Habana, invitó a los escenarios a artistas cubanos consagrados como Chucho Valdés y Bobby Caracassés y a muchos jóvenes, recorrió escuelas de música, vio actuar a sus alumnos y finalmente ofreció una clase magistral en el Teatro Mella que concluyó en desfile de sonidos al estilo de New Orleans. La schedulle oficial se cumplió tal lo previsto; pero se obviaron los descansos, durante los cuales los norteamericanos estuvieron rodeados de muchachos que los hicieron madrugar con sus instrumentos al borde del Malecón. Recuerdo la expresión emocionada de Marcus Printup cuando decía que en su trabajo con la JLCO por 20 años, nunca un intercambio de este tipo le había sacado las lágrimas; y a Mr. Marsalis, diciendo que después de ver actuar a los niños cubanos, sentía el deseo de abrazarlos a todos.

De vuelta a Nueva York, los músicos norteamericanos planificaron sin perder tiempo un nuevo intercambio con Cuba. Horns to Havana (H to H o Metales para La Habana), con el tutelaje de la JLCO y los amigos que se fueron sumando poco a poco, se convertiría en una organización cultural para el intercambio con la Isla, fundada en el propósito de “cooperar con instrumentos y traer el espíritu del jazz a las escuelas cubanas”. Menos de un año después, H to H llegó a Cuba con un grupo de músicos, un equipo de técnicos y lutieres y un avión cargado de instrumentos musicales conseguidos a través de donaciones.

De regreso en el Conservatorio Guillermo Tomás de Guanabacoa, el trombonista Vincent Gardner relató brevemente el origen del proyecto: “Nos dimos cuenta de que los estudiantes y profesores de acá necesitaban ser ayudados con instrumentos para tocar. Después de que salimos de Cuba nos pusimos a pensar qué hacer, cómo contribuir al trabajo de las escuelas. Todo el año estuvimos reparando el proyecto al que se sumaron muchos amantes de la música. Contactamos a algunas compañías que donaron instrumentos y ahora estamos aquí felices de poder regalarlos a los estudiantes cubanos”.

Para facilitar el intercambio, el comité Horns to Havana trabaja con el Centro de Estudios Cubanos de Nueva York y ha creado una red de colaboradores, cuyas contribuciones se fueron registrando con fotos y detalles, durante estos meses,  en el sitio oficial del proyecto (www.hornstohavana.org) y en sus cuentas en las redes sociales. Entre las principales figuras e instituciones que se sumaron a la iniciativa aparecen los nombres de Susan Sillins, Les Silver por RS Berkeley Musical Instrument, el Sheldon Concert Hall de Saint Louis y PlazaCUBA, la cual, junto con los contribuyentes anónimos, aportó alrededor de 75 mil USD.

Los músicos norteamericanos, que han viajado el mundo entero con la JLCO pudieron haber seleccionado otro destino para contribuir al desarrollo de la música. Sin embargo, el bajista, director artístico de la orquesta neoyorkina y líder del H to H, Carlos Henríquez, comentó a La Jiribilla: “Para la clase de música que tocamos nosotros, Cuba es como la hermana. La música latina y las islas del Caribe hispano son tan cercanas al jazz, que no importaban escollos y restricciones por las relaciones entre nuestros países. Teniendo en cuenta las tensiones políticas, seguimos las leyes e hicimos todo según se debe para lograr el viaje y poder estar aquí. Hasta ahora todos estamos muy contentos, y el gobierno nos ha apoyado afortunadamente”. Todas las licencias para el viaje fueron aprobadas por el gobierno norteamericano, que, según los gestores de H to H, ha quedado sensibilizado con un intercambio cultural entre dos comunidades jazzísticas altamente marcadas por sus raíces africanas y europeas.

Vincent Gardner respalda la idea al afirmar que la comunicación musical entre su país y la Isla es muy necesaria: “La música cubana tiene una calidad excepcional y muchos puntos en común con la música norteamericana. Nuestro viaje con el Lincoln Center sirvió para que el grupo reconociera la permanencia de una larga tradición dentro de la música en Cuba, que como en EE.UU., forma parte imprescindible de la cultura. En 2010 vimos que los artistas tienen muchos deseos de tocar, y cuánto han enriquecido la tradición musical”.

Al término de un día entero en el Conservatorio de Guanabacoa, como uno de los primeros pasos dentro de la agenda del H to H en Cuba, Gardner reconoció que “los estudiantes siguen trabajando con calidad, siguen tocando muy bien y demostrando el talento que existe en este país. Nos sentimos como en casa, porque estamos rodeados de personas motivadas por el deseo de tocar música. Hacer música es la razón por la que nosotros vivimos, y cuando vemos a los jóvenes con deseos de hacer lo mismo, se convierte en algo muy valioso para nosotros”.

La agrupación que impartió las sesiones individuales a los estudiantes por instrumento, coordinó talleres y ofreció clases abiertas, estuvo integrada por Henríquez, Gardener, Erica A. Von Kleist, Ali Jackson, Robert Rodríguez, Michael Jesús Rodríguez y el saxofonista Victor Goines. Este último, a quien el bajista Henríquez admiró desde niño por ser uno de los más destacados intérpretes del jazz en Nueva York y promotor de programas educacionales, ha sido también uno de los principales defensores de H to H. Después de ser recibidos en las escuelas y compartir nuevamente con los alumnos, Goines expresó para La Jiribilla: “Estamos extremadamente felices y eufóricos al ver este sueño convertido en realidad. Nos hemos comprometido con que esto sea solo el comienzo”. Al decir de Henríquez, “a un instructor o a un artista se le hace fácil hablarles de música a los estudiantes, porque ya ellos tienen el conocimiento básico, tienen oído. Desde la visita pasada solamente lo que hemos hecho es hablarles en otro lenguaje dentro del jazz, para que conozcan a fondo su variante norteamericana”.

Una de las contribuciones más significativas de la visita fue la incorporación de los lutieres Brian Elliot Katz, David R Gage, Kevin Scott Gillins y Jeffrey Edwin Bollbach, quienes montaron un taller provisional en la Escuela Nacional de Arte (ENA) para reparar los instrumentos de los estudiantes. De la labor de estos técnicos que se involucraron en el viaje a Cuba por su amistad con los músicos, Goines apunta: “Los artistas podemos tocar tan bien como nos lo permiten nuestros instrumentos; no importa cuánto yo puedo tocar, si mi saxo tiene un problema. Entonces, los reparadores de instrumentos, aunque están siempre detrás de la escena, son una parte muy importante de lo que hacemos. Ellos son un elemento clave en lo que está sucediendo con H to H, son como el motor de un auto reluciente: está bien que luzca hermoso, pero tiene que poder subir las colinas. Los lutieres y técnicos son los que, como en el ejemplo del automóvil, permiten avanzar nuestro arte”. Mientras los músicos recorrían la escuela de Guanabacoa, el Conservatorio Amadeo Roldán, el Complejo Cultural Residencial de Estudiantes, la academia elemental de música Manuel Saumell y la ENA, los lutieres trabajaron minuciosamente en su taller improvisado, para donar sus herramientas a las escuelas al final de la visita.

H to H ganó popularidad a partir de una frase en su convocatoria: “Las escuelas cubanas están llenas de talento, pero en la Isla no alcanzan los instrumentos para estudiar. Queremos ayudar a que estos niños aprendan”. A partir de esta voluntad, Carlos Henríquez asegura la continuidad del intercambio: “Somos personas que amamos el jazz y queremos a Cuba desde el punto de vista humano. Por eso estamos aquí y, como dije la primera vez, tenemos que seguir el intercambio, el puente, porque sin este país y sin el jazz afrocubano se muere la música. El elemento cubano del jazz se usó muchos años en los EE.UU. con figuras como Chano Pozo, Mario Bauzá, Dizzy Gillespie y Chicho O´Farril, y sin él, nuestro jazz no pudiera haber llegado hasta donde está hoy. Este es un tema serio en el que tenemos que estar de acuerdo cubanos y norteamericanos”.
 

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

Regresan músicos del Jazz Lincoln Center Orchestra

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.