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Hermano Silvio:
Hace un tiempo alguien
me dijo “la historia de
Cuba casi se puede
contar a través de la
historia de la música
cubana.” Te confieso que
de momento aquella
afirmación me
pareció exagerada pero
luego, meditando,
recordé lo que mi padre
y mis tíos me habían
enseñado y que sumé a
mis experiencias también
por cuenta propia.
Recordé que los géneros
de la música
cubana, casi en su
totalidad, tienen una
historia muy unida a la
identidad y nacionalidad
de los cubanos; pero me
di cuenta de que la
cancionística y, en
especial, la trova de
todos los tiempos tiene
una gran
significación, y que un
gran porcentaje de la
obra de los trovadores
estaba dedicada a la
patria y sus luchas, a
la soberanía, a los
héroes y a nuestras
guerras de
independencia.
A finales de la guerra
del 95, Pepe Sánchez
compuso una obra que
tituló “Cuba libre”
la que terminaba con
la frase “patria o
muerte” como una
premonición de lo que
muchos años después
Fidel convertiría en el
grito de guerra de todo
un pueblo.
Pepe Sánchez también
escribió “Himno a Maceo”
y el compositor
guantanamero José Sabin
compuso a principios del
siglo XX “Maceo y Martí”
que todos conocemos como
“En opuestas regiones”.
En 1851 se estrenó “La
Bayamesa”, de Céspedes y
Fornaris que se
convirtió en un canto de
amor y lucha, y luego
Sindo Garay compuso
“Mujer bayamesa” que
relata con aguda belleza
la valentía de la mujer
cubana con aquello de
“pero si siente de la
patria el grito, todo lo
deja, todo lo quema, ese
es su lema, su
religión”.
El santiaguero Ramón
Ivonet, quien llegó a
obtener los grados de
teniente coronel y fue
el abanderado de Antonio
Maceo en la invasión a
occidente era un
excelente trovador.
Doriteo Arango, director
de la banda de música
que acompañaba a Maceo
ejecutó el “Himno
Invasor”, de Loynaz del
Castillo que
inicialmente se llamaba
“Himno a Maceo” y este
pidió que le pusieran
“Himno Invasor”. Luego
en 1903, el también
santiaguero y uno de los
grandes de la trova,
Alberto Villalón, le
pondría música a “Martí”
con letra de Francisco
Eligio y luego
compondría “La palma”
dedicada a
Máximo Gómez y
cuando este murió hizo
otra composición que le
llamó “La palma
herida”.
En fecha tan temprana
como 1918, Rosendo Ruiz
escribiría el himno
“Redención” en que por
primera vez se
mencionaba la palabra
socialismo en homenaje a
la Revolución Rusa y que
se estrenó un 1ro. de
mayo…
En 1926 Sindo Garay
compuso “El huracán y la
palma”, y todos sabemos
que la palma es una de
las identidades más
simbólicas de la patria
que el huracán no podía
derribar. En la década
del 40 del pasado siglo,
Salvador Adams realizó
su obra “Altiva es la
palma” como un homenaje
precisamente a la
altivez de Cuba.
La lista sería, para
orgullo nuestro,
interminable y refleja
la actitud consecuente
con la patria y sus
luchas de los músicos y
especialmente de los
trovadores cubanos.
Al triunfo de la
Revolución aparecieron
los nuevos trovadores,
herederos de aquel
movimiento que hoy
llaman Trova
Tradicional.
Por razones familiares,
que tú bien conoces,
desde mi infancia me
moví entre trovadores,
de los cuales aprendí la
mayoría de los temas que
cantaba en los actos
cívicos de mi escuela
pública, todos los
viernes, donde con
pupitres ruinosos y
pizarras de cualquier
color, sacrificados
profesores y profesoras,
nos enseñaban ante todo
a amar la tierra que nos
vio nacer y a no
traicionarla nunca y
allí aprendimos de los
mambises y de otros
próceres que siempre
defendieron la identidad
y la nacionalidad
cubanas con sus errores
y aciertos y sin
concesiones anexionistas
para los que nos veían
como “la fruta madura”.
Los de mi generación, si
son honestos, saben de
lo que escribo. Vino el
triunfo revolucionario
en 1959, y otros
trovadores tomaron la
bandera y continuaron la
tradición de cantarles a
la mujer, a los amores
familiares y a la patria
nueva, soberana y libre.
Esos trovadores también
fueron y siguen siendo
contestatarios y
rebeldes contra lo mal
hecho, nuestras
insuficiencias, errores,
intolerancias y
burocratismo. Silvio con
“Resumen de noticias”,
Pablo con “Pobre del
cantor, Noel con
“Comienzo el día”,
Vicente con “Créeme” y
Carlos Varela, Gerardo
Alfonso, Frank Delgado,
Santiago Feliú y muchos
otros que vinieron
después y siguen
llegando, nos dieron y
nos dan, una lección de
patriotismo y dignidad
que enaltecen nuestro
orgullo de ser cubanos.
Desde sus obras, también
se puede relatar la
historia de esa etapa de
Cuba; lástima que
algunos hayan perdido la
memoria y hagan tabla
rasa de lo alcanzado y
vivido. Los viejos
trovadores y también los
nuevos no lo admitirán.
Ahora, en los nuevos
tiempos, aparece
entonces un personaje
hosco y lóbrego llamado
Carlos Alberto Montaner
a querer dar clases de
historia y
conciliaciones políticas
en las que falsea
aspectos de las guerras
del 68 y 95, cuenta a su
manera la historia de la
República secuestrada en
1902, pasando por los
“buenos y conciliadores
machadistas”. Por ese
camino, llegará seguro a
Batista y sus bondades.
Con ese señor, que según
algunos aspira a ser
Presidente de Cuba
cuando caiga la
Revolución es un
terrorista confeso, no
hay nada que hablar o
dialogar. Hay muchos
cubanos honestos en los
E.U.A y otras latitudes
con los cuales sí
valdría hablar y
reconciliarnos.
No fuimos nosotros
quienes entronizamos el
odio, la violencia,
nunca fuimos a EE.UU. a
agredir, a asesinar
inocentes, ni a preparar
atentados a aviones de
civiles, no se puede
hablar de nuestros
defectos cuando no se es
capaz de denunciar a
Posada Carriles y sus
crímenes evidentes y
confesos o abogar por la
libertad de los que
están injustamente
presos por luchar contra
el terrorismo que tanta
sangre ha costado a
nuestro noble pueblo.
Los tiempos cambiaron un
poco o a lo mejor mucho,
pero nuestra utopía
siguió en pie y la
preferimos al servilismo
y a la entrega a
nuestros enemigos.
En nombre de esa utopía,
cometimos muchos errores
y hasta injusticias.
Personajes que hoy no
están hicieron de la
doble moral un modo de
vivir y actuar y de
seguro inocularon en
muchos el virus de la
simulación, la cual hoy
permanece en muchos y
que hay que echarlos a
un lado. En ese camino
andamos.
Es cierto, hay tozudeces
que nos han hecho daño y
que hay mucho que
cambiar y rectificar.
De eso nos encargaremos
nosotros mismos, a
nuestra manera, lejos de
los recodos y turbios
afanes de personajes
como Montaner y otra
larga lista conocida.
Como tú has dicho, en
ocasiones, tenemos que
lavar nuestros trapos
sucios en la casa sin
darle “ni tantito así” a
un enemigo que desde
1959 nos atacó por
querer ser libres y
trató de aplastarnos, no
con aplanadoras, sino
con bombas nucleares.
Ojalá que todo sirva
para ser un “tilín
mejores”, pero, desde
nuestra barricada en la
cual estoy seguro
siempre estaremos uno al
lado del otro.
Tu hermano,
Ciro Benemelis Durán
PD: leyendo tu
cancionero me encontré
con este texto escrito
en 1968,
sorprendentemente
actual.
Los funerales del
insecto
Hace un rato, solo, he
visto
a un insecto agonizar.
y he pensado: “no hay
remedio,
nadie va a su funeral”.
El insecto agonizaba.
yo empezaba a canturrear
la canción más solitaria
que haya escrito sin
llorar.
pues me puse a comparar:
¿Qué hará la tierra con
los huesos
del que muere sin
regreso,
en virtud de su
ambición?
Sus funerales sin
amigos,
sus adioses sin
testigos,
sus domingos sin amor
serán como el del
insecto aquel,
muriendo solo, sin
después.
Morir así es no vivir,
Morir así es
desaparecer.
La pobre gente que
dispone
de la vida por oscuros
corredores, ¿qué se
hará?
y los que venden la
palabra,
los que ríen, los que no
hablan,
¿quiénes los despedirán?
Serán como el del
insecto aquel,
muriendo solo, sin
después.
Morir así es no vivir,
Morir así es desaparecer
totalmente.
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