La Habana. Año X.
24 al 30 de SEPTIEMBRE de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Historias desde la televisión

Belkis Vega: Vale la pena acercarse a los jóvenes
y escucharlos

Paquita Armas • La Habana

Corresponsales de guerra y Vivir al límite son dos documentales muy conocidos —y reconocidos— de Belkis Vega, una de las artistas que con más pasión defiende sus puntos de vista. Pero si esta directora tiene realizados una mayor cantidad de documentales, nadie puede olvidar sus cintas Santa Camila de La Habana Vieja y La casa de Bernarda Alba que basadas ambas en obras de teatro devinieron exquisitos filmes para la TV. Ambos se exhibieron en el cine y contaron con una buena asistencia durante una semana.

Merecedora de varios premios Caracol, de la Unión de Periodistas de Cuba, y de otros lauros, Belkis atesora el recuerdo y la gratitud  de decenas de jóvenes que estudiaron con ella en Cuba, y también en España, EE.UU. y América Latina.

Defensora del derecho de la mujer a dirigir en el cine, reconoce que en los estudios fílmicos de las FAR y la televisión ha encontrado menos prejuicios para realizar su obra.

¿Cuándo descubriste que el mundo de la imagen en movimiento te seducía?

Como espectadora, el cine siempre me gustó. Me producía una especie de encantamiento. Ya en el Preuniversitario era una fiel asistente de la programación de la Cinemateca. Pero con honestidad, soñar con ser cineasta me parecía tan inalcanzable como querer ser cosmonauta. Sucedió que estando cursando el primer año de la carrera de Diseño Informacional e Industrial, nos dieron a seleccionar, como trabajo de curso, entre diseñar un sistema de vestuario o realizar una obra didáctica que filmaríamos en cine 35 mm… No tengo que decirles cuál fue mi decisión. Aquello fue como un regalo caído del cielo.

¿Cómo entras a los Estudios fílmicos de las FAR? ¿Por qué?

Cursando ya el cuarto año de diseño, recibimos un curso teórico práctico de TV y nos insertaron en la TV Universitaria en la época en que se hacía un programa diario que cada día tenía un perfil diferente. Yo hacía guiones y trabajaba como asistente de dirección en el programa “6 y 30 p.m.” que dirigía Julio Puente y salía al aire los sábados en la TV Nacional.

Estos programas se hacían en vivo pero mis guiones eran complejísimos. Realizaba encuestas por la calle, filmaba en exteriores en 16 mm para insertar después; llevaba fotografías y material visual para montar fotomontajes que los camarógrafos debían realizar en vivo, etc. Mucho después me di cuenta de que intentaba que se acercaran al lenguaje documental.

Cuando salí de la Escuela de Diseño, ya estaba segura de que no quería ser otra cosa que cineasta. Por ello matriculé por la noche la Licenciatura en Historia del Arte e intenté entrar a trabajar en una productora de cine. El panorama no era muy esperanzador y donde se me dio la oportunidad fue en los Estudios Fílmicos de las FAR. Me fue difícil la decisión. El que me haya conocido en esa época sabe que era una joven irreverente y cuestionadora y estuve casi tres noches dándole vueltas en la cabeza antes de decidir qué haría. Conocía estos estudios porque fue el lugar donde realicé mi corto didáctico y encontré mucho apoyo en los compañeros que allí trabajaban. Sabía que había gente muy valiosa allí y al final mi amor al cine pudo más que el temor a las posibles incomprensiones e incompatibilidades. El tiempo me demostró que tomé la decisión correcta. 

¿Acaso no es contradictorio que en esos estudios se realizaran obras bastante osadas comparadas con la mayoría de la televisión?

Cuando entré en la antigua Fílmica de las FAR, eran Estudios Cinematográficos. Los Estudios de TV vinieron después y con posterioridad se unieron para ser Estudios Cinematográficos y de TV de las FAR.

Lo que me preguntas tiene que ver con lo que ocurrió en la década de los 70 con la entrada en estos Estudios de personas con estudios universitarios  y con formación cinematográfica y literaria a los que realmente les interesaba la creación. Esta inyección de gente joven con muchas inquietudes creativas contribuyó a que otras que ya estaban buscaran también la forma de canalizar sus propias inquietudes y superaran su nivel educacional y cultural.

Formamos un grupo que comenzamos a convencer, persuadir y hacer una obra sobre otros presupuestos estéticos. Esto creó una interacción que propició la comprensión necesaria por parte de las instancias superiores para que se hicieran obras cinematográficas y de TV con altas pretensiones estéticas incluyendo espacios a la experimentación.

Sé que eres una mujer de cine pero ¿existen los mismos prejuicios hacia la mujer en ese medio que en la televisión? ¿Por qué se habrán dado tan raras circunstancias en Cuba?

Desafortunadamente tengo que responderte afirmando que la TV ha dado más espacios para el desarrollo de la mujer en la dirección que el Cine del ICAIC. Y digo así porque aunque se haya impuesto una visión ICAICcentrista del cine nacional y aunque el ICAIC haya sido y siga siendo el organismo fundamental y de referencia para la creación cinematográfica en Cuba, desde el año 1962 no ha sido el  único.

En otras instituciones que también produjeron obras cinematográficas durante muchos años como los Estudios de Cine de la TV, los ya citados Estudios de Cine y TV de las FAR y la Cinematografía Educativa, las mujeres tuvimos más fácil el acceso a la dirección que en el ICAIC. Pero en estas productoras no se hacía ficción hasta ya muy cerca de su desintegración o cambio de perfil de producción.

Es bien contradictorio que en un país donde triunfó una Revolución en 1959 que se planteaba, entre otras cosas, la lucha por la plena igualdad de la mujer, la mujer haya tenido —y tiene— tantos obstáculos y falta de apoyo para acceder a la dirección cinematográfica de ficción. Siempre me pregunto cómo puede decirse sin asomo de sonrojo, que la primera película de ficción dirigida por una mujer fue De cierta manera, de Sara Gómez en el año 1974 y que no haya otra hasta hace dos años: Ciudad en rojo, de Rebeca Chávez y se intente borrar incluso la existencia de un filme de largometraje como Te llamarás Inocencia, de Teresa Ordoqui producido en 1986 y en cine 16 mm por los Estudios de Cine del ICRT.

Los avances tecnológicos hacen que cada vez se interrelacionen más cine, video y televisión. ¿Cómo ves el futuro en ese sentido?

Así, interrelacionado. Con fronteras imprecisas, que se cruzan, se tocan, se entremezclan… Pero creo que seguirá existiendo el cine, el video, la TV, Internet y otros nuevos que vendrán.

¿Cómo consideras que deba ser una televisión culta?

En primer lugar con verdaderas opciones para los diferentes públicos y esto sigue estando lejos de cualquier TV. Una TV que abogue por contribuir a que los seres humanos seamos mejores y más capaces y a la vez entretenga pero no idiotice. Que nos ayude a ser y estar en el mundo en que vivimos y no a evadirnos con la estupidez y el mal gusto.

Si pudieras, ¿qué harías para mejorar la nuestra?

Un estudio de sectores de audiencia. Más programas que reflejen y debatan realmente sobre nuestros problemas y contradicciones. Una programación que apueste por el buen gusto y el crecimiento de las personas.

Tienes una larga y fructífera carrera en la enseñanza del audiovisual, ¿cómo sientes que son esos nuevos directores, fotógrafos, sonidistas…que van surgiendo?

En primer lugar, creo que se parecen a su tiempo. Que son irreverentes, como deben ser los jóvenes. Que la mayoría quiere y tiene el derecho a expresar su visión de su realidad que aunque sea la misma nuestra, parte de vivencias muy diferentes. Que vale la pena estar cerca de ellos y escucharlos y nos ayudarán a enriquecer nuestra mirada. Y que para mí es una alegría sembrar una semillita dentro de ellos que siempre estoy segura de que germinará.

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.