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Como barita mágica en
los cuentos de hadas fue
el encantamiento creado
por Liuba María Hevia y
el trío villaclareño
Alter Ego en el
concierto A guitarra
limpia del jueves 15 de
septiembre, en homenaje
a la poetisa,
compositora, escultora y
ceramista cubana Ada
Elba Pérez.
El Centro Cultural Pablo
de la Torriente Brau y
la Casa de la Poesía se
unieron en este empeño
como parte de la octava
bienal Identidad Ada
Elba Pérez, joven
creadora que este 20 de
septiembre cumpliría 50
años de edad. Fallecida
en 1992, es la autora de
numerosos textos para
niños y canciones tan
conocidas por el público
infantil como “Estela,
granito de canela”, “El
despertar”, “Señor
arco iris” y
“Travesía mágica”,
entre otras
popularizadas por Liuba.
Fue entonces este
concierto un ir y venir
por la obra de la
compositora junto con la
de su intérprete amiga,
y la feliz
participación, unas
veces como acompañantes
y otras como solistas,
de los villaclareños de
Alter ego, en admirable
ejecución de laúd,
guitarra y tres.
Preparados estábamos
para una tarde de amor,
música y poesía
anunciada por Víctor
Casaus, director del
Centro Pablo. Pero
vivirla resultó siempre
superior a cualquier
profecía, sobre todo al
tratarse de la tanta
ternura y sentimiento
que pone Liuba en cada
canción, y de una
oportunidad para ella de
especial significado,
pues fue el homenaje a
una persona allegada de
la que afloraron
numerosos recuerdos, que
según nos comentaba se
entrelazaban con la
emoción de por primera
vez estar en la citada
institución cultural,
hecho que por diversas
razones no había podido
lograr.
El patio de las yagrumas
de la casona que en la
zona antigua de La
Habana comparten La Casa
de la Poesía y el Centro
Pablo estuvo repleto de
público, que acogió a la
intérprete con el mismo
amor con que ella se
entregó, de ahí que este
concierto fuera
largamente ovacionado.
De entrañables calificó
Liuba las canciones
interpretadas, entre las
que se incluyeron las
infantiles y ya muy
conocidas de Ada Elba y
otras como “Tonada para
amar”, “Memoria” e
“Ilumíname”.
Al término de la jornada
y tras permitirle
liberar tensiones por lo
que ella llamó “edición
acelerada de vivencias
muy fuertes”, indagamos
sobre su sentir y dijo
estar feliz, pero
todavía muy emocionada
por haber llegado a
este escenario tan
añorado y por el
homenaje tributado a Ada
Elba, quien no pudo
conocer el éxito de sus
canciones, pues su
accidente a los 30 años
se produjo cuando se
estaban realizando las
grabaciones.
Sobre la Octava Bienal
dedicada a persona tan
querida, destacó la
muestra que se exhibe en
La casa de la poesía,
donde se presentan
fotografías y objetos
personales de la
destacada creadora, de
la que no sabe ella si
le hubiera gustado que
le dedicaran una bienal,
pues escribía porque era
una necesidad que tenía
de expresarse, no porque
quisiera o lo hiciera
para que la recordaran.
Agregó que el martes 20,
día en que Ada Elba
cumpliría 50 años,
ofrecerá un concierto
para niños en su pueblo
de Jarahueca, en la
provincia de
Sancti Spíritus, lugar
que juntas visitaron y
del que tiene muchos
recuerdos. “Será allí
donde concluya la
Bienal, que se ha
convertido en todo un
suceso para esa
localidad, pues se
pintan los sitios, se
engalana la biblioteca
que lleva su nombre, los
artistas se alojan en
casas de los pobladores,
en fin, que es todo un
acontecimiento que ha
transformado al lugar”,
precisó.
Después de Jarahueca,
Liuba María Hevia
iniciará la grabación de
un disco con canciones
de Teresita Fernández,
que la autora de
“Vinagrito” eligió,
algunas ya conocidas y
otras que no lo son
tanto. Será este un
homenaje a quien llamó
“la más grande de Cuba
en canciones para
niños”. |