La Habana. Año X.
24 al 30 de SEPTIEMBRE de 2011

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David Leyva y su sinónimo de Virgilio Piñera
Dainerys Machado • La Habana

David Leyva González retó a quienes nos hemos acercado de alguna forma a Virgilio Piñera y en un arranque de abarcadora sensatez halló un sinónimo para toda la poética del autor de Aire frío: la libertad de lo grotesco. Una generalización que, sin poner límites a las interpretaciones sucesivas que se producirán sobre la obra del escritor, se imponía como diálogo teórico ante tan numerosos acercamientos.

Su principal logro como investigador fue entonces sistematizar uno de los rasgos más sobresalientes de la poética piñeriana, antes muchas veces enunciado, pero solo desde el empirismo. Su acercamiento teórico cobra importancia a medida que continúa la consolidación del mito Virgilio Piñera, más inminente con su centenario a las puertas en agosto de 2012.

El libro Virgilio Piñera o la libertad de lo grotesco tiene el sello de la Editorial Letras Cubanas, 2010. En él Leyva González, no conforme con identificar los rasgos de tal recurso literario —¿o deberíamos decir estético?—, en las piezas más representativas del autor de Electra Garrigó, pone a dialogar su poética con el contexto que le fue inmediato. Como resultado: una lúcida prueba, otra más, de que las valoraciones sesgadas a la obra piñeriana fueron casi siempre producto de la miopía de quienes la analizaban.

Deja claro desde las primeras páginas que para él “La poética de Piñera no sale de un individual ‘demonio de la más absoluta y estéril antipoesía’, sino de una saga existencial de poetas como José Jacinto Milanés, Juan Clemente Zenea, Julián del Casal”1, contradiciendo así las visiones con que Cintio Vitier y Gastón Baquero, cada uno desde su pedestal, juzgaron tempranamente a Virgilio.

Para construir su ensayo, Leyva parte del presupuesto fundamental de la existencia de un corpus poético en la creación piñeriana. Desde tal perspectiva analiza los rasgos literarios de lo grotesco, del absurdo, el pesimismo y de la estética resultante de tales expresiones, que identifica como péndulo común en los cuentos, la lírica y el teatro del escritor.

Al Premio Alejo Carpentier de Ensayo que recibiera el texto se sumó hace pocos días el Premio de la Crítica Literaria. Los galardones se distinguen como un reto a las investigaciones futuras de un ensayista tan joven como Leyva (Cienfuegos, 1981), y a la vez legitiman esta mirada entre todas las que, casi siempre igual de apasionadas, se han producido en las dos últimas décadas sobre la temática.

La estructura del libro comienza con un acercamiento a las primeras críticas, entre las más polémicas y notables, emitidas hacia piezas valiosísimas de Virgilio como Electra Garrigó y el poema “La Isla en peso”. Luego propone una teoría de lo grotesco, basándose en un coro de autores que lo han definido como recurso creativo, entre los que sobresalen las ideas de Majaíl Bajtín y de Wolfang.

Leyva caracteriza al recurso, lo identifica a través de la historia del arte, y asegura que “al igual que el fenómeno de la risa, ‘no es, por lo general, un fenómeno constante y que inspira una trascendencia filosófica a toda prueba’, al menos aparentemente”2. Expresión dentro de la que enmarca los sucesivos empleos por parte de Piñera del “descuartizamiento corporal, la cópula, sus referencias escatológicas, la antropofagia y la autofagia, el rebajamiento de figuras elevadas, la extroversión desenfadada de sus personajes (en especial de los femeninos), así como otras disímiles formas de la imagen grotesca”3.

En páginas sucesivas, se acerca a la presencia de tal recurso literario en los Cuentos fríos, en una muestra de la lírica piñeriana, así como en algunas piezas teatrales. Desde la primera página de su volumen declara el autor que “apoyándonos en la obra de uno de los escritores cubanos más destacados del siglo XX, Virgilio Piñera Llera, así como de los amplios archivos que nos facilitan la historia de la literatura mundial y nacional, pretendo elaborar con la mayor exactitud posible una teoría de lo grotesco”. Pero inmediatamente el lector se percata que en realidad ese es el pretexto para sondear la obra virgiliana, para ensayar sobre ella, apostillarla, leerla, reconocerla en otros autores.

Su preocupación por la eficacia de tal acercamiento tiene una de sus máximas expresiones cuando deconstruye el grotesco incluso en la fisonomía de Piñera, en un ardid ensayístico que muestra a las creaciones del autor de Cuentos fríos como expresión de sí mismo, o a sí mismo como expresión de su literatura. Postura que recuerda una de las frases más citadas del propio Piñera al referirse en una ocasión a su pieza Electra Garrigó: “Mi teatro (perdóneme por decir ‘mi teatro’) soy yo mismo, pero teatralizado.”

Leyva pone a dialogar a numerosos ensayistas, cubanos y extranjeros, que alguna vez han planteado sus hipótesis sobre las creaciones del autor de Aire frío. Y produce, o retoma, comparaciones más o menos conocidas entre la poética piñeriana y algunas de sus piezas específicas, con las de otros autores como Kafka, Sade, Rabelais, el propio Bajtín, Quevedo, Ramón Meza. Suma su perspectiva a dilemas literarios aún vigentes sobre si Virgilio marcó o no, se adelantó o no a tendencias estéticas y, sobre todo, conceptuales en relación con otros autores. Una polémica en la que, no obstante, el ensayista no se detiene, consciente de la poca importancia que tendría una respuesta definitiva al respecto debido al inmenso e indiscutible valor de la estética de Piñera.

Para él, Virgilio es sobre todo un existencialista, que expresa sus “crisis individuales” en su obra, y como tal debió ser valorado4. Si bien no percibe una ruptura en la poética del escritor, como han señalado algunos investigadores, para él la obra de Piñera transita en diferentes etapas de marginalidad acentuada “analizadas con suma claridad por Antón Arrufat”, y que como tal muestra diferentes expresiones de pesimismo o crisis existenciales, más o menos contestatarias según su realidad.

La voz de Leyva, amparada por un profuso bagaje cultural y conocimiento de la obra virgiliana, se distingue en el coro de criterios que dialogan en su volumen. El joven es graduado de Licenciatura en Letras en la Universidad de La Habana, y ya había obtenido otros premios en el género ensayo, como el de la revista Temas 2009.

Virgilio Piñera o la libertad de lo grotesco es un libro para leer con calma. Un ensayo que convida a escrutar otras páginas, no solo las de la narrativa, la poesía y el teatro piñerianos, también las de los autores que desde sus teorías o referencias convergen allí como teóricos. Los presupuestos que David Leyva González expresa en sus líneas generan cuestionamientos, discrepancias, reflexiones, como prueba irrefutable de que estamos frente a un valioso volumen.

 

Notas:

1-  Leyva González, David: Virgilio Piñera o la libertad de lo grotesco. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2010. P. 17.

2-  Ídem, p. 51.

3-  Ídem, p. 8.

4-  Ídem, p. 27.

 
 
 
 
   
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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.