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Óscar Wao en Nueva
Jersey o Santo Domingo
pertenece a la clase de
bichos raros y losers, a
la estirpe de nerds que
llenan su tiempo de
frikerías y pasan la
vida disculpándose por
existir, por sus 300
libras de peso, por
hablar como una
computadora de Star
Treck, por ver Akira
unas cuatro veces al
día, por ensimismarse
ante un póster de
Robotech y adorar a
las muchachas como si
fuesen “el principio y
el fin, el Alfa y Omega,
DC y Marvel”. Yunior no,
Yunior es todo lo
contrario. Sus hobbies
(levantar pesas y
mujeres) lo han
convertido en un tipo
popularísimo.
Acabo de cerrar la
novela La breve y
maravillosa vida de
Óscar Wao, del
dominicano residente en
Nueva Jersey, Junot
Díaz. Sin darme tiempo
para buscar otra
lectura, el Premio de la
Crítica 2010 en la
categoría de Ensayo me
ha puesto en las manos
las Crónicas de lo
ajeno y lo lejano,
del cubano Rinaldo
Acosta. Elijo al
protagonista de Díaz, y
a su compañero de cuarto
en Demarest, para
presentar al autor de
este otro libro y sus
reflexiones sobre el
wonderful, cambiante
y nunca bien ponderado
universo de la ciencia
ficción. En la
literatura —blanco
fundamental de los
análisis del nuevamente
laureado en el concurso
de la Crítica, Rinaldo
Acosta— la ciencia
ficción (CF), se parece
a Óscar. O, digamos
mejor, es apreciada por
muchos autores y
críticos del
mainstream
literario, como un
género menor o una
especie estrambótica;
mirada que se me antoja
comparar con la de
Yunior hacia Wao:
semifilantrópica manera
de expresar
consideración hacia las
locuras de un triste
amigo fanático de los
cómics.
Incluso los
reivindicadores de la
literatura de CF cometen
el error de preguntar (o
preguntarse) todavía si
la carencia de encomios
hacia el género tiene
que ver con la calidad
de las obras, y asumen
así la postura
generalmente excluyente
de la literatura y la
crítica canónicas. No
hace falta ser, como el
personaje de Junot Díaz,
un desquiciado seguidor
de Utraman o
coleccionista de
Watchmen para responder
(se) que el valor
cultural de la CF está
avalado a partir de su
original impacto en los
medios artísticos y de
comunicación desde hace
casi ya un siglo. Y
quizá tampoco sea
necesario volverse a
preguntar, como lo ha
hecho el autor de
Crónicas…: “¿Son
menores las grandes
novelas de Dick, Ballard,
LeGuin, Lem, Watson,
Robinson o Egan? Lo
dudo, sinceramente”.
Calabaza para una
Cenicienta
En su reseña publicada
en La letra del
escriba sobre el
libro Crónicas de lo
ajeno y lo lejano,
el escritor cubano Yoss,
uno de los más
entendidos en materia de
CF en la Isla, se
refiere a esta vertiente
literaria como “la
Cenicienta de los
géneros” en el país. Al
respecto, Rinaldo Acosta
comenta a La
Jiribilla:
“Hay dudas respecto al
valor literario de la CF,
motivadas sobre todo por
prejuicios, porque
muchos de los críticos
acérrimos del género no
han estudiado los textos
más importantes. La
visión estereotipada que
se tiene de la CF existe
tal vez a partir de
algunas obras literarias
aisladas o de películas
triviales que se han
pasado por la
televisión, resultado de
la poca difusión que se
le ha dado al género.
“Aunque defienda la CF,
mis estudios sobre
literatura me han
llevado a apreciarla en
su conjunto, no por
tratarse de un género en
específico. Leo, valoro
y respeto a la CF ante
todo como literatura, y
me siento muy orgulloso
cuando reviso textos de
académicos
internacionales que al
referirse al género,
mencionan a Cuba entre
los países de América
Latina donde más y con
mayor calidad se aborda
esta vertiente
literaria, luego de
Argentina, México y
Chile. Quiere decir que
la corta tradición de
literatura de CF cubana
es reconocida a nivel
internacional, lo cual
ubica a la literatura de
ese género en la Isla en
un lugar de prestigio”.
Acosta, graduado de
Literatura Española en
la Universidad de La
Habana y dedicado
fundamentalmente a la
edición y traducción de
textos, se acercó a la
literatura de CF a
partir de la visibilidad
que cobró el género en
los años 80, época que
se considera su período
de oro en Cuba, con la
creación del taller
Oscar Hurtado y otros
grupos, además de la
aparición de concursos y
ofertas de publicación
por parte de las
revistas y editoriales.
“Me dediqué a estudiar
la CF de un modo
puramente casual
—explica el autor de
Crónicas…—. Había
leído obras del género
en la infancia y la
adolescencia y luego
dejé de leerlas mientras
estudiaba en la
universidad. Pero lo que
sucede es que el hábito
de leer textos de CF se
adquiere hacia los 12
años, y a mí me había
sucedido así, tenía ese
interés sembrado. La
casualidad tiene que ver
con que, por mi trabajo
en la Editorial Arte y
Literatura, yo quería
publicar dos libros: uno
sobre la novela policial
y otro sobre la CF, dos
géneros muy populares en
aquel momento, pero
sobre los que escaseaba
información de tipo
histórico-teórico. Logré
mi propósito con el
libro de la novela
policial, pero no así
con el de CF, y a partir
de algunos textos sobre
crítica, teoría e
historia del género,
comencé a investigar y a
descubrir la CF
internacional. Era un
campo que no se había
cultivado en Cuba, una
razón que sigue siendo
válida en la
actualidad”.
Ofrecer información
histórico-conceptual y
reivindicar el “el
corpus nada desdeñable
de obras importantes que
merece que se le conozca
mejor en nuestro país”,
son algunos de los
objetivos que persigue
Rinaldo en Crónicas….
Aunque Yoss señala en su
reseña que “se echa de
menos un análisis del
género y su historia” en
Cuba, y el propio autor
del libro de ensayos
deja claro que ese tema
escapa de sus propósitos
en el texto, estas casi
400 páginas con glosario
incluido, aportan un
bagaje teórico y de
contexto que esperaron
por mucho tiempo los
seguidores cubanos de
este tipo de literatura.
“En Cuba —agrega Acosta—
hay un grupo de personas
al que se le puede
llamar el fandom
de la CF, o la comunidad
cubana de CF, conformado
por los escritores,
críticos, editores y
fans más ávidos y más
acuciosos a la hora de
buscar información sobre
el género. Ese núcleo,
que es en realidad
pequeño, está muy bien
informado y actualizado
con respecto a lo que
ocurre con la CF en
cualquiera de sus ramas.
Que los escritores
pertenecientes a ese
medio están al tanto de
las novedades, se
evidencia en sus libros,
obras que desde el punto
de vista de la
información alcanzan el
nivel de otros textos
escritos fuera de Cuba.
“Los autores de CF
cubana han llegado a
serlo por haber leído
textos del género
publicados en otros
países. Mi objetivo
fundamental en
Crónicas… es dar a
conocer esa fuente
primaria de la cual se
conoce muy poco en
nuestro país. No
obstante, dentro del
texto hice referencia,
siempre que pude, a la
CF cubana y la inserté
dentro de ese panorama
internacional de corta
trayectoria.
“Me interesa, por
supuesto, investigar más
adelante sobre la CF en
Cuba. Pero hay un
problema: la nuestra es
mucho más difícil de
estudiar por su carácter
periférico. Casi todos
los esquemas de análisis
se han elaborado para la
CF central, que se
produce fundamentalmente
en países de habla
inglesa como EE.UU.,
Inglaterra, Australia y
Canadá, más otros países
importantes como Rusia,
Polonia y Japón.
Crónicas… está hecho
a partir de presupuestos
teóricos, de cierta
influencia académica,
pero hubiera necesitado
más tiempo para manejar
una serie de conceptos
que me permitieran
acercarme a una CF
periférica como la que
se escribe en nuestro
país.”
Páginas posteriores a la
era del Dragón
Además de la pobre
compañía de la crítica a
los escritores del
género, en Cuba la CF
padece de insuficiente
atención por parte de
las editoriales. Aunque
se han editado por
millares Los
mercaderes del espacio
y La fábrica de lo
absoluto, han
quedado atrás los
tiempos en que la
colección Dragón
entregaba con frecuencia
para los lectores
ávidos, clásicos como
El sol desnudo. Al
decir de Rinaldo Acosta,
“es muy difícil estar al
tanto de las novedades
debido al acceso y al
precio de los libros
publicados en el
extranjero, sobre todo
de los volúmenes
ganadores de los premios
más prestigiosos. Los
textos digitalizados son
una vía alternativa,
porque la comunidad de
CF a nivel internacional
tiene muchos miembros
científicos o personas
relacionadas con la
informática, muy activos
en la divulgación de la
literatura de este tipo
a través de Internet y
en el intercambio de
archivos digitales. Por
este medio, a partir de
los últimos cinco años
aproximadamente, ha
empezado a llegar
información actualizada
a los lectores cubanos,
a pesar de que todavía
tienen la limitación de
la escasez de
computadoras y de
dispositivos
electrónicos de lectura.
“La insuficiente
atención de las
editoriales cubanas a la
CF no solamente afecta
la posibilidad de su
divulgación entre los
lectores del país, sino
también el desarrollo de
la literatura en Cuba.
La CF es uno de los
géneros más importantes
de la literatura
contemporánea y está
influyendo desde hace
mucho tiempo en lo que
se hace llamar la
corriente principal de
la literatura no
marcada. Puede
mencionarse un fenómeno
como el slipstream,
con obras que no
pertenecen a la CF ni a
la fantasía que han sido
influidas por la poética
de la CF, dentro de la
cual se ubican autores
de primera línea como
Thomas Pynshon, Doris
Lessing y J.G. Ballard.
La CF ha revitalizado al
mainstream de la
literatura, sin que ello
se exprese como un
fenómeno nuevo, porque
se sabe que dentro del
sistema cultural se dan
siempre intercambios
entre centro y
periferia. Al faltar el
elemento de publicación
actual en Cuba de la
producción más valiosa,
se termina afectando a
la literatura de la Isla
en general, algo que
observó hace alrededor
de 30 años el escritor
Paco Ignacio Taibo II,
como uno de los mayores
problemas de la edición
en el país.”
CF o un Camino hacia el
Futuro
“La ciencia ficción,
síntoma de un tiempo en
crisis profunda, es un
reto y una alerta de
cultura para enfrentar
nuestro presente”, ha
señalado Luis Álvarez en
otro de los textos
dedicados al libro de
ensayos que se acaba de
alzar con el Premio de
la Crítica.
“En la actualidad
—explica Rinaldo
Acosta—, es totalmente
normal pensar en el
futuro como algo que va
a suceder e imaginar los
escenarios posibles en
los que va a acontecer
ese futuro, o sea, qué
sucederá en el caso de
que se haga insostenible
la crisis del petróleo,
o de que continúe la
especulación financiera
descontrolada de la
actualidad. A veces no
se recuerda que muchas
de estas incógnitas
tuvieron su origen en la
ciencia ficción, que fue
el género el que con más
fuerza influyó la
futurología y no a la
inversa. La idea de que
la humanidad está
agotando los recursos no
renovables a un ritmo
inmoderado y acelerado,
y que tal situación
pondrá en aprietos a las
generaciones futuras,
aparece en un relato de
los años 30 en EE.UU. al
cual hago referencia
brevemente en
Crónicas… Es un
ejemplo de un adelanto
en el pensamiento, en
una época donde se creía
ciegamente en la noción
del desarrollo
ilimitado, que, de
hecho, sigue siendo una
idea dominante en la
actualidad. Ahora es que
mucha gente ha comenzado
a darse cuenta de que
ese desarrollo ilimitado
no es posible, porque la
tierra es finita.
“Por su parte, el tema
apocalíptico ha sido muy
frecuente en la CF,
aunque la idea del
Apocalipsis no fue
creada por ella. Detrás
de la apocalíptica en la
CF se encuentran
determinados arquetipos
del pensamiento
mitológico funcionando
en la actualidad. La
idea del fin del mundo
es aterradora y
atractiva al mismo
tiempo, por eso es que
los filmes apocalípticos
tienen tanto público y
la gente no llega a
deprimirse con los
presagios del fin.
Muchas obras se han
dedicado al fin del
mundo, también
obedeciendo a razones
muy reales, como el
peligro nuclear durante
la Guerra Fría, o la
sensación de
posholocausto luego de
la II Guerra Mundial. En
la actualidad, hay otras
preocupaciones que
motivan a la CF, como
los posibles cataclismos
ecológicos, la caída de
un asteroide, etcétera.
“No considero que a los
escritores de CF les
interese tanto la
futurología, ni el papel
de profetas, sino que el
tema del fin del mundo
es atractivo. La CF
tiene, entre muchas
otras, la característica
de abordar situaciones
límite: o el mundo está
a punto de acabarse, o
hay una invasión
alienígena, o se desata
una plaga, o han
descubierto la
inteligencia artificial
y la clonación, de
manera que cambiará todo
de pronto, se modificará
la naturaleza de las
civilizaciones.
“El uso de determinados
recursos dentro de la
literatura de CF plantea
en sí mismo paradojas
que indudablemente abren
perspectivas al
pensamiento —concluye
Acosta—. Yo le agradezco
al género una buena
parte de lo que
caracteriza mi estilo de
pensar y me imagino que
a muchas personas les
sucede lo mismo, aunque
todavía muchos no se han
dado cuenta de hasta qué
punto la CF ha cambiado
la forma de pensar de
las personas en el mundo
contemporáneo.” |