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Carroza para actores
(Ediciones Unión,
Cuento, 190 páginas,
Colección La rueda
dentada), de Karla
Suárez (La Habana,
1968), es uno de esos
libros que dejan sin
aliento, con grandes
esperanzas de creer que
aún existen buenos
escritores
contemporáneos. Lo lees
de un tirón, te atrapa,
te induce, y no puedes
parar.
La edición estuvo a
cargo de la escritora
Marilyn Bobes, quien
afirmó en la nota de
contracubierta: “Karla
Suárez reafirma su lugar
muy destacado en el
panorama de la joven
narrativa cubana”. El
libro tiene una
maravillosa ilustración
de cubierta del
excelente pintor Pedro
Pablo Oliva
—la
obra es un fragmento del
(tríptico) Nueva
historia para Mamá Inés,
2006. El diseño
estuvo a cargo de Elisa
Vera Grillo, una de las
diseñadoras de más
experiencia en la
Editorial Unión, y la
diagramación fue de
Onelia Silva Martínez.
Suárez nos propone una
lectura in crescendo,
divide su libro
en cuatro actos,
cada uno tiene el gran
numero mítico de tres
cuentos, y como en una
gran obra de teatro nos
introducimos en él.
Apagamos las luces. Y
nos dejamos llevar por
las voces de sus
personajes.
Entramos a Carroza
para actores, con
Allegro ma non troppo,
donde tres cuentos: “La
coleccionista”,
“Joni Michell estaba
cantando Blue”, y
“Desvarío”,
nos hacen
reflexionar sobre la
libertad personal. De
primer plato Adagio,
también con tres
cuentos: “Fin de siglo”,
“Carroza para actores”
y “La baby sitter”, que
nos hablan sobre la
incesante búsqueda de
realización personal, la
falta de comunicación
entre los humanos y la
soledad de los hombres.
De segundo plato,
Andante, con
“Problemas del
corazón”, “La
estrategia”, “El viaje”,
estamos en la
mitad del libro,
justamente en la página
95. Aquí las historias
marcan el ritmo de
marcha que tendrán los
cuentos. Rupturas,
coplas, encuentros
marcados con
desencuentros,
felicidad, miedos, toda
una amalgama de
sentimientos ya antes
tratado en la historia
universal de la
literatura. Para el
cierre, Karla nos
propone una marcha
melodiosa, Andante
cantabile, con tres
cuentos: “Hay días en
que realmente debería
suicidarme”, “Ganas de
volar” y “Las notas
falsas”,
donde la experiencia de
vida de cada personaje
será la protagonista de
la historia… vidas
marcadas por el dolor,
el sufrimiento, las
ganas de ser, la
frustración, el deseo de
amar y ser amado…
Una gran sinfonía
cosmopolita y
desordenada es
Carroza para actores.
Karla Suárez es de esas
narradoras que saben la
importancia de emplear
con destreza el
lenguaje. Sus cuentos
son tratados con gran
originalidad, sus
historias son sugerentes
y cautivadoras por su
autenticidad y
universalidad. La música
en su narración juega un
papel fundamental,
nos habla de salsa
cubana, Joni Mitchell-Blue,
La Marsellesa,
Cantos gregorianos,
Martirio-Martinete a
Don Juan, un jazz
tocado por un
saxofonista principiante
y una frase donde Tom
Jobim-Desafinado.
Karla reside actualmente
en París, Francia, y ha
publicado en Cuba el
libro de cuentos,
Espuma (1999) y la
novela Silencios
(Premio Lengua de trapo
en 1999). Dichos
volúmenes han sido
editados también en
otros países. Es autora
igualmente de otra
novela: La
viajera (2005) y los
libros Cuba les
chemins du Hazard y
Lezardes en
colaboración con los
fotógrafos Francesco
Gattoni e Ivon Lambert
respectivamente. Muchos
de sus relatos han
aparecido en revistas de
diversos países.
Carroza para actores
fue puesto en
circulación en España en
2001. |