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"San José lee a
la luz de una
vela", Gerrit
van Honthorst.
Utrecht, 1590 -
1656 |
Un pintor desaparecido
hace 400 años. Una vida
de 38 que le alcanzó
solo para ganarse la
fama que no sobrevivió
más de dos décadas a su
muerte. Una reputación
manchada por la
violencia y la fuga. Un
estilo irreverente,
detestado por los
ortodoxos, por el cual
se le endilgó el mote de
“antricristo”. Un legado
que suma solo alrededor
de 80 obras esparcidas
por el mundo, de las
cuales una, de pasado
altamente controversial,
ha venido a parar a
Cuba.
No es casualidad. Ningún
comerciante de tiempos
remotos trajo el lienzo
de contrabando a la Isla
y su revelación en el
Museo Nacional de Bellas
Artes desde este 23 de
septiembre no encierra
enigma alguno. El
Ministerio para los
Bienes y la Cultura de
Italia ha traído el
“Narciso” de Caravaggio
junto con otros doce
cuadros fechados entre
la última década del
siglo XVI y las tres
primeras de siglo
siguiente. El artista de
corta existencia, que no
promovió escuelas ni
tuvo seguidores mucho
después de 1630, fue,
sin embargo, el pintor
más importante de su
época, el más
revolucionario, uno de
los primeros artistas
del barroco y el gran
maestro de las luces y
las sombras a lo largo
de la historia de la
pintura.
Caravaggio, de nombre
real Michelangelo Merisi,
milanés radicado en
Roma, de talento aupado
por el influyente
Franchesco Maria del
Monte hacia 1595, cambió
el panorama
predominantemente
manierista del arte,
para proyectar primeros
planos de figuras
reproducidas “al
natural” iluminadas por
una fuente de luz
concreta que las hacía
resaltar sobre los
fondos oscuros. En los
momentos de
consolidación de su
estilo, el lombardo
recibió encargos
públicos y privados que
pudo cumplir gracias a
su agilidad con el
pincel; y la práctica
hizo que sus obras
comenzaran a plasmarse
en dimensiones enormes y
a adentrarse en los
temas religiosos, hasta
que lo consolidan como
el pintor del momento en
la ciudad papal.
Si la libertad para
abordar las diferentes
temáticas en sus cuadros
le valió a Caravaggio la
veneración de un
importante grupo de sus
colegas en aquel
entonces, esa misma
libertad lo condenó como
un vulgar desvirtuador
de la doctrina católica.
La crudeza de su
realismo; el
despreocupado ambiente
homoerótico; el
tenebrismo aludiendo al
martirio, rozando la
violencia; y la
utilización de
prostitutas para modelar
el cuerpo de las
vírgenes suscitaron
continuos escándalos en
la Roma de inicios del
XVI y enterraron a
Caravaggio al iniciarse
el auge del clasicismo y
el barroco; hasta que,
en el siglo XX, las
mismas razones lo
resucitaron como uno de
los iniciadores de la
pintura moderna.
Porque la historia del
arte le debe a
Caravaggio uno de sus
principales cambios de
curso, Italia preserva
con celo el patrimonio
que heredó del pintor, y
lo exhibe además en
otros lugares del mundo
para el deleite de sus
admiradores. Antes de
venir a La Habana —y
desde 1922—, “Narciso”,
perteneciente a la
Galería Nacional de Arte
Antiguo del Palacio de
Barberini (Roma), ha
transitado por Firenze,
Londres, Milán, Nápoles,
Nueva York, Turín,
Leningrado, Brescia,
Cremona, Sao Pablo,
Madrid, Bilbao, Tokio,
Okazaki, Melbourne y
Montenegro Podgorica.
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"Narciso",
Michelangelo
Merisi,
Caravaggio.
Milán, 1571 -
Porto
Sant’Ercole,
1610 |
La pieza, considerada
una de las más
sugestivas del
patrimonio de la
plástica italiana, se
inspiró en el texto de
Ovidio, Metamorfosis,
y recrea la figura de un
pescador admirando su
reflejo en el agua. Sus
cualidades compositivas,
el engañoso juego de
espejos y el cuidado en
cada uno de los
detalles, confirman,
como explica el catálogo
de la exposición, la
“complejidad conceptual
y abstracta del cuadro,
seguramente destinado a
un refinado y culto
comitente, como podía
ser el cardenal Del
Monte”.
“Narciso” es uno de los
tantos cuadros de
Caravaggio cuya
autenticidad provocó
dudas entre los
investigadores del arte.
Al ser el lombardo tan
imitado en su época y
algunas de sus pinturas
ampliamente reproducidas
en Europa, existió el
temor de que la obra no
fuera legítima. Sin
embargo, la autografía
del “Narciso” por
Caravaggio se confirma
en la demostración de la
técnica particular del
artista, diferente de
las de sus
contemporáneos; y,
además, por la
existencia de un
documento de exportación
para la pieza,
descubierto en 1974.
Con “Narciso”, un
Caravaggio viene a
exponerse por primera
vez en el Caribe. Según
Rosella Vodret,
Superintendente del Polo
Museal de Roma y autora
del proyecto curatorial
de la muestra que se
exhibe en Bellas Artes,
“no podría existir un
mejor entorno que Cuba
para presentar la obra
de un pintor tan
revolucionario como
Caravaggio”. Por su
parte, el viceministro
de Cultura de Italia,
Ricardo Villari, quien
presidió la inauguración
de la exposición, señala
que “desde el punto de
vista histórico y
artístico, Caravaggio
demuestra todavía cuán
indispensable resultan
las rupturas en función
de las innovaciones y
los cambios”.
“Caravaggio —apunta
Villari— indica que la
cultura no debe ser
nunca convencional, que
debe hablar el lenguaje
de la verdad y de la
libertad, y mantener
siempre abiertos los
diálogos. Italia no es
propietaria absoluta de
obras tan valiosas como
las de este pintor. Ser
protagonistas de la
cultura mundial es
también comprender que
la cultura debe usarse
para contribuir a la
solidaridad entre los
pueblos”.
La obra del italiano
estará expuesta en la
sala transitoria del
edificio de Arte
Universal en Bellas
Artes hasta la clausura
de la Semana de la
Cultura Italiana en Cuba
(noviembre), junto a
doce piezas firmadas por
sus seguidores. Las
obras que acompañan al
“Narciso”, de
Caravaggio, dan fe de la
influencia del artista
en importantes pintores
de Italia y el resto de
Europa, que se
trasladaron a Roma,
Nápoles, Sicilia y Malta
para conocerlo, o que
estudiaron luego sus
cuadros y veneraron su
nombre. |