La Habana. Año X.
24 al 30 de SEPTIEMBRE de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

En el Museo Nacional de Bellas Artes

El anticristo de la pintura italiana y algunos lienzos reflejos

Mabel Machado • La Habana

Imágenes tomadas del catálogo


"San José lee a la luz de una vela", Gerrit van Honthorst. Utrecht, 1590 - 1656


Un pintor desaparecido hace 400 años. Una vida de 38 que le alcanzó solo para ganarse la fama que no sobrevivió más de dos décadas a su muerte. Una reputación manchada por la violencia y la fuga. Un estilo irreverente, detestado por los ortodoxos, por el cual se le endilgó el mote de “antricristo”. Un legado que suma solo alrededor de 80 obras esparcidas por el mundo, de las cuales una, de pasado altamente controversial, ha venido a parar a Cuba.  

No es casualidad. Ningún comerciante de tiempos remotos trajo el lienzo de contrabando a la Isla y su revelación en el Museo Nacional de Bellas Artes desde este 23 de septiembre no encierra enigma alguno. El Ministerio para los Bienes y la Cultura de Italia ha traído el “Narciso” de Caravaggio junto con otros doce cuadros fechados entre la última década del siglo XVI y las tres primeras de siglo siguiente. El artista de corta existencia, que no promovió escuelas ni tuvo seguidores mucho después de 1630, fue, sin embargo, el pintor más importante de su época, el más revolucionario, uno de los primeros artistas del barroco y el gran maestro de las luces y las sombras a lo largo de la historia de la pintura.  

Caravaggio, de nombre real Michelangelo Merisi, milanés radicado en Roma, de talento aupado por el influyente Franchesco Maria del Monte hacia 1595, cambió el panorama predominantemente manierista del arte, para proyectar primeros planos de figuras reproducidas “al natural” iluminadas por una fuente de luz concreta que las hacía resaltar sobre los fondos oscuros. En los momentos de consolidación de su estilo, el lombardo recibió encargos públicos y privados que pudo cumplir gracias a su agilidad con el pincel; y la práctica hizo que sus obras comenzaran a plasmarse en dimensiones enormes y a adentrarse en los temas religiosos, hasta que lo consolidan como el pintor del momento en la ciudad papal.  

Si la libertad para abordar las diferentes temáticas en sus cuadros le valió a Caravaggio la veneración de un importante grupo de sus colegas en aquel entonces, esa misma libertad lo condenó como un vulgar desvirtuador de la doctrina católica. La crudeza de su realismo; el despreocupado ambiente homoerótico; el tenebrismo aludiendo al martirio, rozando la violencia; y la utilización de prostitutas para modelar el cuerpo de las vírgenes suscitaron continuos escándalos en la Roma de inicios del XVI y enterraron a Caravaggio al iniciarse el auge del clasicismo y el barroco; hasta que, en el siglo XX, las mismas razones lo resucitaron como uno de los iniciadores de la pintura moderna.  

Porque la historia del arte le debe a Caravaggio uno de sus principales cambios de curso, Italia preserva con celo el patrimonio que heredó del pintor, y lo exhibe además en otros lugares del mundo para el deleite de sus admiradores. Antes de venir a La Habana —y desde 1922—, “Narciso”, perteneciente a la Galería Nacional de Arte Antiguo del Palacio de Barberini (Roma), ha transitado por Firenze, Londres, Milán, Nápoles, Nueva York, Turín, Leningrado, Brescia, Cremona, Sao Pablo, Madrid, Bilbao, Tokio, Okazaki, Melbourne y Montenegro Podgorica.  


"Narciso", Michelangelo Merisi, Caravaggio. Milán, 1571 - Porto Sant’Ercole, 1610

La pieza, considerada una de las más sugestivas del patrimonio de la plástica italiana, se inspiró en el texto de Ovidio, Metamorfosis, y recrea la figura de un pescador admirando su reflejo en el agua. Sus cualidades compositivas, el engañoso juego de espejos y el cuidado en cada uno de los detalles, confirman, como explica el catálogo de la exposición, la “complejidad conceptual y abstracta del cuadro, seguramente destinado a un refinado y culto comitente, como podía ser el cardenal Del Monte”. 

“Narciso” es uno de los tantos cuadros de Caravaggio cuya autenticidad provocó dudas entre los investigadores del arte. Al ser el lombardo tan imitado en su época y algunas de sus pinturas ampliamente reproducidas en Europa, existió el temor de que la obra no fuera legítima. Sin embargo, la autografía del “Narciso” por Caravaggio se confirma en la demostración de la técnica particular del artista, diferente de las de sus contemporáneos; y, además, por la existencia de un documento de exportación para la pieza, descubierto en 1974.  

Con “Narciso”, un Caravaggio viene a exponerse por primera vez en el Caribe. Según Rosella Vodret, Superintendente del Polo Museal de Roma y autora del proyecto curatorial de la muestra que se exhibe en Bellas Artes, “no podría existir un mejor entorno que Cuba para presentar la obra de un pintor  tan revolucionario como Caravaggio”. Por su parte, el viceministro de Cultura de Italia, Ricardo Villari, quien presidió la inauguración de la exposición, señala que “desde el punto de vista histórico y artístico, Caravaggio demuestra todavía cuán indispensable resultan las rupturas en función de las innovaciones y los cambios”.

“Caravaggio —apunta Villari— indica que la cultura no debe ser nunca convencional, que debe hablar el lenguaje de la verdad y de la libertad, y mantener siempre abiertos los diálogos. Italia no es propietaria absoluta de obras tan valiosas como las de este pintor. Ser protagonistas de la cultura mundial es también comprender que la cultura debe usarse para contribuir a la solidaridad entre los pueblos”.  

La obra del italiano estará expuesta en la sala transitoria del edificio de Arte Universal en Bellas Artes hasta la clausura de la Semana de la Cultura Italiana en Cuba (noviembre), junto a doce piezas firmadas por sus seguidores. Las obras que acompañan al “Narciso”, de Caravaggio, dan fe de la influencia del artista en importantes pintores de Italia y el resto de Europa, que se trasladaron a Roma, Nápoles, Sicilia y Malta para conocerlo, o que estudiaron luego sus cuadros y veneraron su nombre.
 
 
 
 


galerÍa de obras

Caravaggio en Cuba, Museo Nacional de Bellas Artes

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.