La Habana. Año X.
1ro al 7 de OCTUBRE
de 2011

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Son santiaguero hacia el Grammy Latino

M. M. López • La Habana

En Parque Céspedes, donde se han contado las mejores historias del son y la trova cubanas, un grupo de músicos le canta a la cintura sensual de una joven muchacha. La gente se reúne a ver qué pasa y empieza a bailar, porque no hay nadie en aquella ciudad del oriente de la Isla que pueda resistirse al sonido de un tambor o una guitarra. El Septeto Santiaguero es el responsable de estas escenas, incluidas en un videoclip de su último y más completo trabajo discográfico, que acaba de ganar una nominación a los Grammy Latinos.

Se trata de la séptima entrega de la agrupación, que a partir de su fundación en 1995, comenzó a cultivar las sonoridades más populares de la zona Este del país y hoy se considera uno de los exponentes más fieles del son en Santiago. Armada con el formato de septeto, que tuvo su momento de gloria en los años 30 del pasado siglo y un nuevo —aunque moderado—apogeo hacia los pasados 90, la agrupación ha seguido también los pasos de Miguel Matamoros, Ñico Saquito, Arsenio Rodríguez, Beny Moré, el conjunto Sierra Maestra, los septetos Habanero y Nacional y Son 14.

El Septeto Santiaguero defiende un son “a su aire”, han afirmado sus integrantes más de una vez a propósito del lanzamiento del nuevo álbum. Fernando Dewar, director del grupo, señala que detrás del sonido actual “hay muchos años de asimilación de la filosofía musical de todos esos grandes que nos antecedieron, con el valor añadido de una concepción tímbrica y estructural más contemporánea”1. De esta manera, la formación ha seleccionado un repertorio que, además de repasar a los clásicos de la música popular cubana, incluye composiciones propias que se inscriben también en el bolero, el changüí, el nengón, la guaracha y el danzón.

Oye mi son santiaguero, el CD que competirá por el Grammy este noviembre y que había ganado ya en la categoría de Música Tradicional del Cubadisco 2011, muestra la habilidad del Septeto para versionar temas antológicos de la música cubana, como es el caso de “Cuestiones de amor”, de Adalberto Álvarez. Asimismo, la placa incluye la voz de Reinaldo Creagh (La Sonora del 38, La Orquesta Cristal, La Estudiantina Invasora y Vieja Trova Santiaguera) en el corte “Flor de ausencia”, y en “Oye mi tono” a Ricardito Ortiz, exlíder de Los Taínos y también miembro de Vieja Trova.   

Luego de los álbumes Septeto Santiaguero (1996) y Son de Santiago (1997), el disco La pulidora, además de fijar el carácter definitivo del grupo, mostró un significativo trabajo de rescate del patrimonio cubano, al traer a la luz un tema inédito del fallecido Marcelino Guerra, donde sobre la voz y la guitarra originales, fueron grabadas el resto de la instrumentación y las voces.

Firmados con Nube Negra, el resto de los discos (La chismosa, 1991; Para los bailadores, 2002; y Los mangos bajitos, 2003), aunque respondió en mayor medida a las demandas de los bailadores, no exhibió cambios sustanciales en la propuesta del Septeto Santiaguero. Sin embargo, el último fonograma, salido bajo el cuño de una nueva casa editora (Picap) luego de cinco años de impasse en los estudios, presenta a una agrupación con energías renovadas y mucho más madura, que ha repensado su sonoridad en función de recrear el ambiente y la riqueza musical de su ciudad de origen. En ese sentido, Oye mi son… fue favorecido por la presencia de los músicos en Santiago durante la mayor parte del proceso de grabación.

Para el Sepeto —que ha recorrido más de 15 países desde su fundación y ha realizado la mayor parte de sus discos en Europa— la Casa de la Trova, el Patio de Los Dos Abuelos, el Salón del Son y los parques de Santiago de Cuba siguen siendo el entorno vital. El santuario de la trova de la calle Heredia vio nacer al conjunto Melodías del Ayer, del cual se desprendió el Septeto que hoy acoge a Dewar en el tres, Inocencio Heredia e Ismael Borges en las voces y percusión menor, Rudens Matos en la voz y la guitarra, Dayron Aguilera en el bajo, Alberto Castellanos en la tumbadora, el bongó y la campana, y Eddy Lobaina en la trompeta.

La recolocación de la música tradicional cubana en el extranjero luego del éxito del Buena Vista Social Club, ha abierto el camino para que varios grupos puedan acceder a certámenes internacionales como el de la Academia Latina de Grabación de Artes y Ciencias, en cuya lista de nominaciones se incluyeron el año pasado —por solo citar el ejemplo más reciente—, tres formaciones de la Isla: el Septeto Habanero, el conjunto Sierra Maestra y el disco Cien sones cubanos, producido por Edesio Alejandro. Este 2011, con su nueva reverencia al son, el Septeto Santiaguero comparte, junto al CD Son de altura, de Adalberto Álvarez, el reconocimiento de haber sido elegido entre los mejores exponentes de la tradición musical de Cuba y del continente.

 

Nota:

1- En entrevista para la revista Worl Music.

 
 
 
 

VIDEO CLIP del Septeto Santiaguero
(invitado: Ricardito Ortiz)
"Oye mi tono" (4.13)
CD Oye mi son santiaguero, PICAP (2011)
Dir: Alden González Díaz y Guillermo de la Rosa

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.