La Habana. Año X.
1ro al 7 de OCTUBRE
de 2011

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Prólogo del libro La casa en un morral

Un ejercicio de memoria histórica

Áurea Matilde Fernández • La Habana

La Historia con mayúscula se compone de pequeñas y grandes historias, hilvanadas entre sí, para poder entender en toda su complejidad una época dada. Las historias que duermen en la memoria de los que vivieron una época son parte inseparable de la historia mayor, pues la vida cotidiana de cada cual es también la vida cotidiana de una sociedad y de su tiempo.

El libro que tenemos ahora en nuestras manos —cuyo título ya es una incitación a su lectura— contiene un ejercicio de memoria histórica, indispensable para colaborar en la recuperación de la memoria colectiva de aquellos años tan duros y difíciles que constituyeron la Guerra Civil Española. Las entrevistas a las que fueron sometidos los testimoniantes de esta historia son una forma de recuperación de la memoria viva. Y los entrevistados reflejan que esa etapa de su vida es aún una herida abierta que creían pasada, pero que se ha removido profundamente al tener que rememorarla.

Ya se han publicado otras historias de familias, las cuales también se vieron expuestas a los mismos dolores y desarraigos como resultado de estos mismos hechos históricos de la década de los 30 del siglo XX en España. Pero, aún siendo el mismo hecho histórico, cada familia tiene su propia historia, algunas veces igual y otras, diferente. Conocer estas historias de vida es lo que facilita acercarnos a esos años que no pueden dejarse en el olvido, no solamente para hacer justicia a todos aquellos que los padecieron, sino también para que sirvan de ejemplo en nuestro presente,  y para el futuro que todos quisiéramos que fuese mejor.

La Guerra Civil Española ocurrida entre el 18 de julio de 1936 y el 1ro. de abril de 1939 fue el antecedente  directo de la Segunda Guerra Mundial que se desató en 1939 y terminó en 1945. En esta última, se unieron las fuerzas democráticas del mundo para derrotar al fascismo internacional.

El propósito de los militares que desataron la Guerra Civil en España era derrotar a la Segunda República proclamada el 14 de abril de 1931. La República había constituido la esperanza de amplios sectores de la población, especialmente aquellos que aspiraban a una sociedad más justa. La República aprobó una constitución democrática. Separó la Iglesia Católica del Estado, permitiendo todos los cultos religiosos, le dio el voto a la mujer y derechos que aún no tenía, aprobó el divorcio y comenzó a aplicar una Ley de Reforma Agraria. Era un gran paso de avance hacia la democracia en España

En esos años 30 del siglo XX, el fascismo a nivel mundial avanzaba en varios países de Europa, y los sectores mas conservadores de la sociedad española veían con simpatía la ideología fascista. Como no pudieron acabar con la República en las urnas, los militares se lanzaron a derrotarla por las armas, para lo cual contaron con el apoyo de Alemania e Italia, los dos ejemplos más fuertes del fascismo internacional.

La guerra desatada en España fue de una crueldad incalculable. Como bien dice Raúl Hernández, el autor de este libro testimonial, todas las guerras afectan a la población civil en todos los órdenes de la vida. Y esa vida cotidiana destrozada es lo que tienen de igual casi todas las memorias que se han escrito y las que faltan por escribirse acerca de los que sufrieron aquella guerra de España.

Pero cada familia tuvo su propia y horrenda experiencia. La que hoy nos cuentan en este libro, La casa en un morral, acerca de la familia Posada Medio, es estremecedora, al mismo tiempo que edificante. Si bien es cierto que aquellos seres que eran niños en tiempos de la guerra se vieron afectados para toda su vida por las experiencias sufridas, no es menos dolorosa la tragedia de las madres españolas tratando de salvar a sus hijos a costa de sus propias vidas. La dedicatoria del autor a las dos mujeres que vivieron la odisea del exilio inicial para defender la vida de sus pequeños, es esencialmente justa y emotiva. Ellas son las verdaderas protagonistas de esta historia recogida en los recuerdos de estos hombres y mujeres que fueron niños en la guerra.

Esta es la historia de una familia asturiana que vivía feliz en su tierra, trabajando y creciendo con amor. Los recuerdos de los protagonistas de esta historia reflejan la vida sana y armoniosa del colectivo familiar y nos hacen disfrutar de sus andanzas y aprendizajes infantiles.

Al producirse el alzamiento militar, la entonces provincia de Asturias había permanecido fiel a la República, excepto la ciudad de Oviedo, su capital. Cuando Francisco Franco, al mando de las fuerzas militares fascistas no pudo tomar la ciudad de Madrid, la capital de España, lanzó una fuerte ofensiva contra las regiones del norte, utilizando además del ejército, a las tropas mercenarias de los moros. Era el verano-otoño de 1937 y por eso la familia Posada Medio tuvo que abandonar su natal Villaviciosa para salir, como muchas otras familias, hacia otras tierras. El padre quedaba luchando por la República, mientras los embarcaba a ellos para Francia. Era la primera separación.

Y aquí cambia el tono de los recuerdos de la infancia. Las vivencias se repiten en los hermanos, siendo el hambre el tema que ninguno olvida. Ni el nacimiento del hermano menor, en medio de la guerra, pues pudieron regresar a Cataluña donde algunas veces veían al padre.

La salida de España a través de los Montes Pirineos ha sido contada por muchos de aquellos que se vieron obligados a abandonar Cataluña con la entrada de las tropas franquistas en esa región. Para esta familia formada por la madre, con un niño de dos meses de nacido en brazos, la tía, el abuelo y los otros cuatro niños, el mayor de apenas 14 años, tiene que haber sido aún más difícil y doloroso de lo que ellos mismos cuentan. Campos de concentración primero, alojamientos o refugios que costeaba el Comité español radicado en París, con dinero de la República, insuficiente para todos. Frío, hambre, idioma extraño, sin padre, son algunos de los amargos recuerdos de estos niños de la guerra.

Después, las cartas escritas en aquellos difíciles momentos que se entrecruzan padre, madre e hijos nos hacen vivir en presente la realidad que enfrentaban. La dispersión de la familia a causa de la guerra es una constante en casi todos los casos de refugiados, y lo que más emociona de este libro es la lectura de las impresiones infantiles que ya han sentido en sus propias carnes el dolor de la pérdida y se manifiestan como casi adultos sin perder su inocencia. Teresa, la madre, busca a uno de sus hijos, Paco, que por necesidades imperiosas de hambre real, estaba en casa de otros republicanos y a la hora de la partida, no pudo unirse a la comitiva familiar, lo que proporcionó un dolor adicional a la madre. Pero no quiero contarles la historia, solo incitarlos a su lectura.

Luego, el temor a la repatriación, y el temor a una nueva guerra que ya todos esperaban, la invasión de Francia por los ejércitos de Hitler. Las cosas se ponían cada vez más difíciles. Con el padre en Cuba pensaban que podrían ir recibiendo ayuda para subsistir hasta su planeado viaje a la Isla caribeña, pero como ellos mismos nos cuentan, todo fue mucho más complicado, al extremo de tener que regresar a España, tan temida en aquellos días, aunque protegidos por papeles cubanos. Cuba era para ellos la tierra prometida, donde les esperaba el padre y donde no había guerra ni represión.

Raúl Hernández ha sabido combinar los recuerdos que estos hermanos le transmitieron y que, con paciencia y mucho cuidado, fue reuniendo, con las cartas que desde los diferentes lugares donde estuvieron refugiados le iban enviando a su padre, exiliado en Cuba. Así nos vamos enterando de la vida de esta familia asturiana que pasó por grandes sufrimientos antes de poder llegar a reunirse nuevamente. Sus impresiones de la llegada a este país son parte integral del niño emigrante y para mí, especialmente, contienen poesía dentro de su sencillez.

Un poeta asturiano, exiliado en México, Alfonso Camín, escribió acerca de las madres españolas y su valentía, y también escribió acerca de los niños en la guerra. Con este corto verso suyo quiero terminar mi presentación de este libro conmovedor y edificante a la vez, pues esta familia supo, aún en las más difíciles circunstancias, educar a sus hijos y preocuparse por su formación. A los lectores les recomiendo no perderse ni una letra de lo que aquí se ha escrito.

Emigra el pueblo del llano.

Va ametrallando mujeres

 y niños un aeroplano.

¿Hacia dónde? A tierra extraña.

¡Quién sabe por qué caminos

van hoy los niños de España!


Prólogo de la doctora Áurea Matilde Fernández al libro de igual título, que presentará el Centro Pablo en la próxima Feria Internacional del Libro

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
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Información sobre el resultado del Debate
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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.