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Una de las cosas que hay
que tener en cuenta
antes de sumergir la
cabeza en estas
“nubes en el agua”, es
que convendría leer la
novela del mismo modo en
que se miran ciertas
películas de serie B y Z
rodadas por maestros
asiáticos o
centroeuropeos: filmes
repletos de sangre,
sexo, criaturas
monstruosas y
excentricidades de todo
tipo; cintas de terror y
ciencia-ficción
pornográficas con una
onda retro y efectos
especiales surrealistas;
joyas de video casero
destinadas a circular
por festivales
subterráneos; extrañas
piezas de coleccionista
que, de buenas a
primeras, consiguen que
todo lo hecho dentro de
la industria parezca
infantil y ridículo.
En otras palabras, así
como existe la etiqueta
Cine de Autor, conviene
también hablar, a
propósito de Alberto
Garrandés, de Narrativa
de Autor. Recordemos sus
anteriores libros de
ficción: en ellos
Garrandés no recurría a
los acuerdos ya
existentes entre el
escritor y el lector,
sino que intentaba crear
su propio pacto,
demandaba de los
lectores una nueva
disposición, aplicable
solo a él, válida para
leerlo a él y a nadie
más. Habría que
preguntarse, entre
paréntesis, de cuántos
narradores cubanos vivos
podríamos decir lo
mismo.
Por eso, está fuera de
lugar preguntarse si
Las nubes en el agua
es una novela “lograda”,
“resuelta”, “bien
hecha”, superior o
inferior a otras o de
mayor o menor calidad
literaria. Estas
nociones, me temo, son
demasiado capitalistas.
Las nubes en el agua
es, ante todo, una
novela de Garrandés: un
texto que funciona muy
bien, entre otras cosas
porque funciona de otra
manera, desde otro
espacio, con otros
rigores y otros
desafíos, con otras
leyes y otra economía
creativa.
Aquí leeremos, por
ejemplo, secuencias
apoyadas en el exceso
visual, en el derroche
de imágenes y conceptos;
escenas armadas
únicamente para deslizar
en ellas un mecanismo
cibernético o una receta
exótica de café;
diálogos alimentados por
la obsesión y el
desvarío, personajes y
situaciones que parecen
sacados de un archivo
mentalmente inestable.
Todo esto, para colmo,
en medio de una trama de
investigación, donde el
detective se pierde
entre mutantes
diabólicas y el enigma
se dispara en múltiples
direcciones, llenando
las páginas de pistas
verdaderas o falsas,
puertas que nunca se
llegan a abrir y puertas
que conducen a cualquier
otra parte.
Las nubes en el agua
es una novela que se
opone radicalmente a las
inercias de nuestra
narrativa actual. No
creo que se pueda decir
nada mejor. Léanla, y
traten de conectar dos
momentos clave de esta
historia: en uno se
maneja un taladro, en
otro se dispara un
lanzamisiles.
Texto leído en la
presentación de la
novela Las
nubes en el agua, de
Alberto Garrandés el
martes 27 de septiembre
de 2011 en la sala
Villena de la UNEAC.
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