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“Durante mucho tiempo la
dirigí, en una época muy
importante de mi vida.
Le di personajes de
Lorca complejísimos,
siendo muy jovencita: en
Bodas de sangre,
en La casa de
Bernarda Alba…
porque era una mujer
increíblemente capaz y
se lanzaba a hacer lo
que fuera necesario. Mi
vocación de pedagoga
encontró en ella,
siempre, un asidero
especial; a la vez que
yo también me nutrí de
su talento.” |