La Habana. Año X.
15 al 21 de OCTUBRE
de 2011

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El colorido tocororo de René Batista

Alejandro Batista • La Habana

Foto: Alain Gutiérrez

No me sentí verdaderamente identificado con el matiz del nuevo posible libro hasta que descubrí la auténtica calidad que tenían las grabaciones viejas, todavía en cintas magnetofónicas, que mi padre sacó del cajón de sus memorias. Nos pasamos varios días escuchando las grabaciones y revisando las transcripciones, y descubrimos que las letras ya estaban borrosas, escritas en aquel papel amarillento de finales de los años 60. Muy bien ordenadas, mantenían el caudal de información que se habían guardado por más de 30 años.

Después de la cuidadosa revisión, comenzamos a trabajar. René decidió rescatar esos recuerdos de la vida campesina que él investigó desde muy joven. Tomé el material y me puse en marcha por el pueblo en busca de alguien que tuviese una grabadora de cinta para empezar a pasar las grabaciones a casetes. En la actualidad, las grabadoras de cintas ya no existen, pero tuvimos la suerte de que tío Ricardo poseía una.

Como las cintas estaban en bastante mal estado, logramos que las grabaciones quedaran bien, pues mi padre, cuando no se entendían todas las palabras, las aclaraba con su voz. Con dicho material y bibliografías de antiguas publicaciones fue como el ilusorio mundo de esta zoología fantástica cubana comenzó a realizarse.

Cada relato legitima el tema, pues aquellas voces pertenecían a protagonistas que manifestaban haberse encontrado con las criaturas a las que hacían alusión.

René afirmaba, al comienzo de este trabajo, que conocía pocas bestias de la mitología cubana. Sin embargo, para él eran muy populares las de otras partes del mundo, como el centauro, el minotauro, el unicornio, el dragón, la sirena…

El primer resultado de sus investigaciones por zonas rurales del país dio lugar a su libro Cuentos de guajiros para pasar la noche, impreso por la Editorial Letras Cubanas en 2007. Luego, Batista Moreno tuvo conocimiento de estas criaturas y comprendió que nuestro bestiario era muy rico, por lo que con una labor paciente se podría salvar, aunque no fuera en su totalidad, gran parte de una obra importante de la imaginación popular cubana, desconocida e insospechada.

Primeramente, para lograr un vínculo histórico con la evolución y transformación que sufrieron estos animales en la imaginación popular, se hicieron referencias de las primitivas bestias autóctonas de la Isla, recogidas, muchas de ellas, en El diario de navegación de Cristóbal Colón, y otras en las obras de los frailes Bartolomé de las Casas, Guadalupe de Santiesteban y Ramón Pané, mediante el encuentro de estos cronistas con las leyendas de los aborígenes. Pero de esas etapas pudieron salvarse muy pocas.

Fueron muy interesantes los testimonios recopilados en Remedios, la misteriosa villa cercana, donde historiadores y folcloristas dejaron registro de un copioso bestiario en libros y en la prensa periódica local de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, que aumentaron el número de criaturas de nuestra imaginería.

Por otras regiones del país la imaginación popular creó también sus propias bestias. La mayoría de las que aquí aparecen se conocen gracias a las investigaciones realizadas por René.

Esta obra orienta al lector hacia una comprensión amena y sencilla de la perdurable existencia de ese mundo fabuloso que el autor nos regala.

René Batista Moreno no pudo ver impreso este libro, ni sus otros dos títulos ya impresos: Cabezones de Camajuaní, una tradición canaria, Editorial Idea, Santa Cruz de Tenerife, y El vuelo de Andrés de Batúa, Colección Estilo, Editorial Capiro, Santa Clara, pues falleció el 2 de mayo de 2010. Suponer que inició un viaje en busca de nuevos temas folclóricos, me ayuda a que su muerte no sea tan dolorosa.

En nombre de mi madre y en el mío agradezco al Instituto Cubano del Libro por haberme invitado a esta presentación, y al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau la publicación de esta obra, al igual que al editor y a la diseñadora que tuvieron a su cargo la belleza de este libro.

Muchas gracias.

 

Palabras pronunciadas en la presentación, el 12 de octubre, del libro de su padre La fiesta del tocororo

 
 
 
 
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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.