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La Asociación Hermanos Saíz (AHS) está
cumpliendo 25 años de
fundada en el presente
mes de octubre. Durante
un cuarto de siglo, esta
organización cultural se
ha destacado por apostar
por el desarrollo
artístico-literario de
la juventud cubana y
concebir espacios de
visualización para
formas de creación
llevadas adelante por
las nuevas generaciones,
en ocasiones
incomprendidas por otras
instituciones. En las
filas de la AHS se
agrupan escritores,
artistas de la plástica,
la música, el teatro y
promotores o gestores
culturales de todo el
país, intelectuales
menores de 35 años de
edad.
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No está de más recordar
que al nacer en 1986 la
Asociación Hermanos Saíz, lo hace justo en
un momento en que
también emerge en el
país una nueva
generación que tiene
algo que decir y reclama
un espacio. Y claro,
insertarse en ese
proceso tan amplio que
es la sociedad, a una
generación nueva le
cuesta trabajo, lucha y
sacrificio —aun cuando
sean o no luchas
antagónicas, en
cualquier caso—, en el
camino quedan también
heridas y traumas.
Hacia aquel año de 1986
en el arte y la
literatura en Cuba
vivíamos un particular
instante, signado por el
hecho de la irrupción a
la palestra artística
nacional de todo un
movimiento de creadores
veinteañeros, justo en
la etapa de provocación
y transgresión, de
acuerdo con el criterio
de que cada edad tiene
su función en la
cultura. Esa vocación
por la experimentación e
irreverencia también se
dio en la escena musical
cubana y desde entonces,
ha sido rasgo de la
movida nacional en torno
a manifestaciones como
el rock, el rap, el pop,
la Canción Cubana
Contemporánea, el reggae,
expresiones que han
encontrado en la AHS el
mínimo (y a veces el
único) respaldo
necesario para
desarrollarse.
Dentro del amplio cúmulo
de actividades
auspiciadas por la
Asociación Hermanos Saíz
en pro de apoyar lo que
algunos hemos dado en
llamar Música Cubana
Alternativa, destácanse
eventos como Las
Romerías de Mayo, el
Festival Longina,
numerosos certámenes
dedicados al rock, como
por ejemplo el Ciudad
Metal o el Caimán Rock,
y el que fuese el
principal evento de la
esfera en la
organización, los muy
recordados Días de la
Música, en la actualidad
lamentablemente
desactivados.
Durante una buena
cantidad de años, la AHS
devino la única
posibilidad concreta de
realización en el país
para los jóvenes
roqueros, cantautores y
raperos. Puede que
hubiera quien
desarrollase su
propuesta artística con
independencia de dicha
organización e incluso
fuera de las otras
instituciones
culturales, pero en
cualquier caso, sería la
excepción de la regla,
lo cual a fin de cuentas
es su confirmación.
Si bien ciertamente la
Asociación Hermanos Saíz
a lo largo de estos 25
años ha sido una suerte
de mediadora entre el
sistema institucional de
la cultura y las
expresiones artísticas
desplegadas por los
jóvenes con vistas a su
inserción en el ámbito
de las instituciones
dependientes del
Ministerio de Cultura,
estoy convencido de que
el trabajo más difícil
y, por tanto, de mayores
logros en dicha línea es
el relacionado con la
música. Vale la pena
recordar que gracias al
sistemático accionar de
la AHS surgieron la
Agencia de Rap y la
Agencia de Rock, dos
modelos diferentes al de
las tradicionales
empresas cubanas de la
música y que, si bien no
son perfectas,
representan un paso de
notable avance en
relación con lo que
teníamos hasta la
aparición de ambas
agencias.
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Un balance de lo llevado
a cabo en estos 25 años
de intenso trabajo por
parte de la Asociación
Hermanos Saíz en todas
las áreas que atiende y
especialmente en la
esfera de la música,
puede arrojar momentos
de mayores o menores
aciertos en diferentes
etapas del período
transcurrido, pero lo
innegable resulta que su
apoyo para el
florecimiento de otras
maneras de entender el
arte y lo cubano dentro
de la creación ha sido
fundamental a la hora de
colocar los cimientos de
lo que en el presente
vivimos en materia de la
cultura nacional. |