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La Asociación Hermanos Saíz (AHS) es la
institución que más
vinculada está a la
historia del rap en
Cuba. Gracias a ella,
antes de pensar siquiera
en ser profesionales o
pertenecer a
organizaciones como la
Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC), los
raperos cubanos tuvimos
la posibilidad de
interactuar en el mundo
profesional y luego
impulsar la creación de
una agencia
especializada en el
género.
Esta organización ha
sido siempre plataforma
y amplificador para que
la voz y los criterios
del hip hop lleguen al
resto de las
instituciones cubanas.
Pertenecer a la AHS ha
sido además, un aval
para cualquier grupo de
rap. Tanto es así que,
recientemente, los
grupos nuevos que
ingresaron a la Agencia
Cubana de Rap tuvieron
esa oportunidad gracias
a una propuesta que hizo
la propia Asociación.
Puede decirse que a
través de la historia
del movimiento de hip
hop en la Isla, la AHS
ha estado interesada con
lo que suceda y
dispuesta a impulsar su
desarrollo.
Sin duda, con mayor
fuerza, ese trabajo se
ha visto en el Festival
de Hip Hop cubano, que
luego de varias
ediciones celebradas de
manera independiente,
pasó a realizarse al
amparo de la Asociación.
También la AHS ha
promovido muchísimos
conciertos, sobre todo
en La Madriguera, sede
de la organización en La
Habana. El que al resto
de las provincias de la
Isla hayan podido llegar
agrupaciones y raperos
de la capital, se debe
también a un esfuerzo
importante de la AHS.
Esta ha sido una arista
importante del trabajo.
Por ejemplo, en la
primera gira por la Isla
que tuvo el rap,
protagonizada por el
grupo
La Fábrik y
auspiciada por el
Instituto Cubano de la
Música, tuvimos
conversatorios en cada
una de las sedes
provinciales de la AHS.
También se ha extendido
la práctica de que
cuando un grupo de hip
hop se presenta en las
provincias debe dejar
sus discos, sus demos o
sus materiales
promocionales en la sede
de la Asociación para
que puedan ser
distribuidos entre los
jóvenes.
Por otro lado, en el
ámbito de la promoción
cultural, puede decirse
que todas las
publicaciones que tienen
que ver con la
Asociación siempre se
hacen eco de las
actividades y las
novedades del movimiento
rapero.
Considero que las
relaciones profesionales
o artísticas comienzan a
partir de que se logran
conexiones y empatías
personales. La AHS ha
favorecido que los
artistas jóvenes nos
conozcamos y que podamos
debatir nuestras
preocupaciones en
espacios muy disímiles.
Uno de ellos —quizá el
que mayores
repercusiones ha tenido—
es el Congreso, un
momento en el que los
creadores de la misma
generación podemos
expresar libremente
nuestros criterios,
intercambiar ideas y
hacerlas llegar a otras
instancias y
personalidades de la
cultura y la dirigencia
política del país. Esos
criterios, que muchas
veces son hasta puntos
de vista opuestos, hacen
que la gente empiece a
sentir afinidad con la
obra y el pensamiento
del otro, y consolidan
mucho más el trabajo y
la imagen del arte joven
en el país.
De cada uno de los
encuentros que ha
propiciado la AHS entre
los artistas jóvenes,
han salido grandes
colaboraciones, incluso
iniciativas de impacto
en las que el propio
papel de la organización
ha quedado en el
anonimato. La Asociación
es una de las
plataformas más
importantes que existen
en Cuba para que
converjan creadores que,
de otra manera,
difícilmente pudieran
encontrarse y compartir
criterios.
Al cumplirse estos 25
años lo más importante
es que la Asociación
siga siendo la
institución a través de
la cual los jóvenes
creadores cubanos
sinceros puedan alzar su
voz libremente y ser
escuchados, y, sobre
todo, que la
organización continúe
defendiendo como hasta
ahora las causas de los
artistas e intelectuales
jóvenes. La AHS deberá
existir mientras cumpla
con esos propósitos, el
día que no pueda hacerlo
tendrá que extinguirse o
convertirse en otra
cosa. En el futuro la
AHS debe defender lo que
históricamente ha sido
el móvil y la
inspiración fundamental
de su acción: el interés
por querer transformar
el mundo y la utopía que
acompaña todo
pensamiento de juventud.
*Director
del Grupo Doble Filo |