La Habana. Año X.
15 al 21 de OCTUBRE
de 2011

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La redacción abierta en The Guardian
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

Probablemente la animadversión de Rupert Murdoch hacia el diario The Guardian esté justificada. Una investigación del diario británico reveló las sucias estrategias llevadas a cabo por News of the World y condujo a la quiebra a este medio, que formaba parte del consorcio News Corp. Para completar la ecuación, ante la apuesta de Murdoch por el pago de los contenidos en sus medios, The Guardian acaba de anunciar un proyecto inédito: abrir su sala de redacción online y mostrarles a los usuarios en qué y cómo están trabajando los periodistas.

Para todos queda claro que los medios de comunicación cuidan, con mucho celo, su agenda temática. En los consejos de redacción se suele debatir qué se publicará al siguiente día, el enfoque que recibirán los artículos, la imprescindible contraposición de fuentes informativas, así como la ubicación que tendrá el trabajo en el diario, el espacio radial o televisivo. Revelar lo que se discute dentro de la redacción puede ser considerado una falta de ética profesional. Al analizar estas “reglas de las rutinas productivas”, parece todavía más interesante la idea de The Guardian.

¿Qué propone este diario, tan propenso a aceptar innovaciones vinculadas con la web 2.0? A partir de una aplicación en Facebook, los internautas tendrán acceso a una actualización en tiempo real de los temas que le interesan a The Guardian. Los editores seleccionan varios artículos de diversas secciones nacional, internacional, negocios que todavía están en fase de elaboración y les piden a los usuarios que aporten sus criterios. De esta manera el medio busca una mayor interacción e incorporar nuevas fuentes de información que podrían ponerse en contacto con los periodistas, a través de sus cuentas en Twitter.

En la aplicación también pueden leerse los criterios de los editores sobre el desarrollo del artículo, junto con tweets enviados por los usuarios. En la medida en que el periodista adelanta su trabajo, los internautas tendrán acceso a las actualizaciones y volverían a opinar, hasta que el proceso haya concluido y el contenido esté listo para publicar.

The Guardian aseguró en su nota de presentación que esto se había realizado antes por un diario sueco; pero, en realidad, ningún gran medio se había atrevido a abrir su redacción. Los riesgos para el diario con esta estrategia son muy visibles; también las ganancias.

Adelantar los temas y colocarlos online podría verse como un “regalo” a la competencia; pero The Guardian aclaró que ellos no son tan ingenuos y se reservarán el derecho de mantener, dentro de la redacción, los artículos más complejos y exclusivos. El llamado “palo periodístico” de seguro nunca aparecerá en la aplicación de Facebook; aunque esto no le resta importancia a la iniciativa. Además, las informaciones ofrecidas por los internautas que se vayan a utilizar en el artículo serán cuidadosamente revisadas para no cometer errores que minen la credibilidad del medio.

Con su nueva estrategia, el diario busca precisamente eso: aumentar su credibilidad y, por supuesto, atraer a nuevos usuarios al sitio online. Los medios en Gran Bretaña han visto, con mucha preocupación, cómo disminuyen los índices de confianza de los internautas, sobre todo después de que The Guardian revelara que los diarios de Rupert Murdoch especialmente News of the World pagaron casi dos millones de dólares para arreglar demandas por presunto espionaje a mensajes telefónicos, así como ingreso ilegal a archivos fiscales, de seguridad social y estados de cuenta de políticos, actores y deportistas, según declaró el periodista Nick Davies, quien condujo la investigación.

Al abrir su redacción, The Guardian intenta presentarse como un medio transparente, que muestra su interior aunque ya sabemos que esa apertura no será tanta como la publicitan y que está dispuesto a recibir diversas fuentes que ampliarían sus contenidos. En el plano económico, un crecimiento en el número de visitantes al sitio significaría mayores ingresos por publicidad.

El novedoso proyecto en The Guardian está en una fase de prueba. Resulta difícil predecir si tendrá éxito y los editores plantearon que, si ellos comprobaban que ofrecían demasiada ventaja a los medios de la competencia o que su propuesta caía en “oídos sordos”, estaban dispuestos a suspender la aplicación y cerrar nuevamente la puerta de la redacción online.

Un posible fracaso sería una excelente noticia para todos aquellos que, en lugar de trabajar por una mayor transparencia mediática, prefieren mantener un férreo control sobre cómo funcionan internamente los medios de comunicación.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.