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En junio del año 2000 me
eligieron Presidente del
Comité Organizador del
Primer Congreso de la
Asociación Hermanos Saíz
que se celebró cuando la
organización cumplió 15
años. Se concretaba así
ese sueño de los
escritores y artistas
cubanos para que se
discutieran las
estrategias de trabajo y
proyectarlos hacia los
años futuros. Esto
ocurría en medio de la
Batalla de ideas y una
particular cercanía de
Fidel con la cultura. El
principal impulsor del
proyecto cultural
revolucionario ha sido
Fidel, pero esos años, a
partir de la celebración
del Congreso de la Unión
de Escritores y Artistas
de Cuba (UNEAC) del 98,
fueron un momento
particular en la
revolución con los
artistas. Él ha dicho
que ese Congreso fue
decisivo para trazar las
principales líneas de la
Batalla de ideas, y
garantizar la
perdurabilidad de
nuestro proceso
socialista. Ese contexto
fue muy importante para
la AHS porque había una
gran efervescencia con
los proyectos de la
masificación de la
cultura, los
instructores de arte,
las Ferias del libro a
gran escala, etc. La
Asociación asistía a
aquella etapa imbuida de
ese entusiasmo y jugó un
papel fundamental junto
con la UNEAC: tratar que
ese momento de extensión
de la cultura fuera
también de
profundización, de
debate, de intercambio
con los proyectos de
vanguardia, para que no
se perdiera la calidad y
el rigor de ese momento
de expansión cultural
que se impulsaba.
En términos cualitativos
fue importantísimo para
la Asociación por el
impulso que le dio al
debate en los medios de
difusión, las tribunas
abiertas y otros
proyectos hicieron que
la AHS se hiciera más
visible y ganaran
prestigio social los
artistas jóvenes, se
benefició con ese
momento. En lo personal,
fue muy importante ese
acercamiento con Fidel,
la oportunidad de haber
estado cerca de él en
varias ocasiones,
fundamentalmente cuando
el Congreso. Son de las
cosas más gratas que me
dejó el trabajo con la
organización.
A partir del Congreso se
le dio a la AHS más
apoyo, lo cual, con la
ayuda del Ministerio de
Cultura, elevó la labor
de los proyectos
artísticos de
alternatividad, que
necesitaban de recursos
para poder desarrollarse
y crecieron las
expectativas en los
jóvenes de pertenecer a
la Asociación. Se
compraron equipos de
audio, computadoras para
las editoriales. Muchos
grupos de rock y
trovadores recibieron
instrumentos, se fundó
la revista Dédalo,
la Revista
Movimiento que era
de rap, la revista
Jarro de Café, la
Agencia de rap y la de
rock. Pudimos
tener sede propia, se
nos dio entonces una
parte del Pabellón Cuba,
que ahora está todo
ocupado por la AHS.
Pudimos plantearnos una
gran plataforma de
trabajo, de atención a
los principales
proyectos de todo el
país, y se convocaron un
grupo de concursos
importantes como el
Calendario, y otros de
creación en todas las
manifestaciones. Todo
eso ayudó a sacar
adelante el trabajo de
muchos artistas y
escritores jóvenes que
tuvieron la posibilidad
de materializar sus
proyectos y darles
continuidad a otros. La
organización durante
esos años ganó en
coherencia, se articuló
a todo lo largo del
país, se fortalecieron
las sedes municipales y
surgieron otras.
La Asociación ha jugado
un papel fundamental en
la cultura cubana. Tengo
un gran sentido de
pertenencia, y cuando
hablo de ella no me
puedo sacudir el
posesivo porque una
etapa muy importante de
mi vida está relacionada
a esa organización. Es
muy manida esta frase,
pero si la Asociación no
existiera, habría que
inventarla porque si
miras a la cultura
cubana, no hay otra
organización que pueda
hacer lo que ella hace.
La juventud es un
período definitorio para
un artista, son los años
de despegue, de
proyectos, en que el
creador se suma a la
vida cultural; por eso
la gente cuando sale de
la Asociación sigue
sintiendo ese sentido de
pertenencia y de
añoranza.
La actual presidencia ha
consolidado mucho más el
trabajo. Ha salido mucho
más a la calle. Siempre
mantuvimos el criterio
de que si la Asociación
era de vanguardia, no
podía estar reducida a
pequeños nichos de
elite, sino subvertir
esos conceptos de
vanguardia elitista y
sustituirlos por otros
participativos, que
propiciaran una relación
diferente con el arte.
En estos años se ha
multiplicado ese
trabajo, se ha logrado
una visibilidad mayor,
mayor presencia en los
medios. Hoy están en la
Asociación los mejores
artistas de este país,
es muy difícil encontrar
un artista joven de
verdadero talento que no
esté en la Asociación
Hermanos Saíz.
Hay una explosión
inmensa de artistas
jóvenes como resultado
de las graduaciones
sucesivas de las
diferentes enseñanzas
artísticas. Hay un
público ávido de ese
tipo de propuesta.
Las escuelas de arte
también han logrado una
relación superior con la
Asociación, aunque hay
todavía mucho trabajo
por hacer. Se ha seguido
consolidando el trabajo
con las provincias. Si
me permiten caracterizar
con un rasgo cuál fue la
nota que le imprimió
esta organización al
trabajo cultural, fue el
trabajo con las bases,
siempre intercambia con
los artistas donde se
realizan los proyectos.
Las casas de las
Asociación están mejor
preparadas y eso está
relacionado con una
voluntad política y de
las instituciones
culturales, de los
gobiernos de los
territorios, del
Partido, que han ayudado
mucho a la institución.
También hay una relación
superior con la UNEAC,
unidas ambas en un
proyecto cultural con un
profundo sentido
emancipatorio, y es una
gran fortaleza, que los
jóvenes sientan que esas
son sus instituciones,
es el discurso que
enarbolábamos. Hoy la
Asociación está mucho
más preparada para
dialogar con el trabajo
artístico que están
proponiendo los jóvenes.
El gran desafío de la
Asociación es seguir
atenta a los nuevos
lenguajes que van a ir
naciendo en el tiempo.
La tecnología se está
desarrollando todos los
días, así como la
imaginación de los
artistas, el sentido
creador. Aquí hay un
clima de gran libertad
porque no tenemos la
coyunda del mercado que
juzgue lo que hacen los
artistas, aquí trabajan
libremente sin las
presiones de ese
mercado, y eso hace que
las instituciones deban
ser más creadoras,
porque trabajan con muy
pocos recursos, pues
sabemos lo que significa
el bloqueo y cómo afecta
también la cultura. Los
lenguajes se renuevan en
el arte. La organización
debe estar despierta y
atenta a ese tipo de
propuestas. No ceder en
la discusión cultural,
permanentemente seguir
siendo una asociación
peleadora, contrapartida
de las instituciones,
que ensanche los
espacios de las
instituciones, que
promueva la herejía
revolucionaria desde la
cultura. Es la única
manera de ser
consecuente con sus
objetivos y de llevar el
nombre que lleva, de dos
seres tan talentosos y
que dieron la vida en la
flor de su juventud. |