La Habana. Año X.
15 al 21 de OCTUBRE
de 2011

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La juventud, un período definitorio
para los artistas
Alpidio Alonso • La Habana

En junio del año 2000 me eligieron Presidente del Comité Organizador del Primer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz que se celebró cuando la organización cumplió 15 años. Se concretaba así ese sueño de los escritores y artistas cubanos para que se discutieran las estrategias de trabajo y proyectarlos hacia los años futuros. Esto ocurría en medio de la Batalla de ideas y una particular cercanía de Fidel con la cultura. El principal impulsor del proyecto cultural revolucionario ha sido Fidel, pero esos años, a partir de la celebración del Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) del 98, fueron un momento particular en la revolución con los artistas. Él ha dicho que ese Congreso fue decisivo para trazar las principales líneas de la Batalla de ideas, y garantizar la perdurabilidad de nuestro proceso socialista. Ese contexto fue muy importante para la AHS porque había una gran efervescencia con los proyectos de la masificación de la cultura, los instructores de arte, las Ferias del libro a gran escala, etc. La Asociación asistía a aquella etapa imbuida de ese entusiasmo y jugó un papel fundamental junto con la UNEAC: tratar que ese momento de extensión de la cultura fuera también de profundización, de debate, de intercambio con los proyectos de vanguardia, para que no se perdiera la calidad y el rigor de ese momento de expansión cultural que se impulsaba.

En términos cualitativos fue importantísimo para la Asociación por el impulso que le dio al debate en los medios de difusión, las tribunas abiertas y otros proyectos hicieron que la AHS se hiciera más visible y ganaran prestigio social los artistas jóvenes, se benefició con ese momento. En lo personal, fue muy importante ese acercamiento con Fidel, la oportunidad de haber estado cerca de él en varias ocasiones, fundamentalmente cuando el Congreso. Son de las cosas más gratas que me dejó el trabajo con la organización.

A partir del Congreso se le dio a la AHS más apoyo, lo cual, con la ayuda del Ministerio de Cultura, elevó la labor de los proyectos artísticos de alternatividad, que necesitaban de recursos para poder desarrollarse y crecieron las expectativas en los jóvenes de pertenecer a la Asociación. Se compraron equipos de audio, computadoras para las editoriales. Muchos grupos de rock y trovadores recibieron instrumentos, se fundó la revista Dédalo, la Revista Movimiento que era de rap, la revista Jarro de Café, la Agencia de rap y la de rock. Pudimos tener sede propia, se nos dio entonces una parte del Pabellón Cuba, que ahora está todo ocupado por la AHS.

Pudimos plantearnos una gran plataforma de trabajo, de atención a los principales proyectos de todo el país, y se convocaron un grupo de concursos importantes como el Calendario, y otros de creación en todas las manifestaciones. Todo eso ayudó a sacar adelante el trabajo de muchos artistas y escritores jóvenes que tuvieron la posibilidad de materializar sus proyectos y darles continuidad a otros. La organización durante esos años ganó en coherencia, se articuló a todo lo largo del país, se fortalecieron las sedes municipales y surgieron otras.

La Asociación ha jugado un papel fundamental en la cultura cubana. Tengo un gran sentido de pertenencia, y cuando hablo de ella no me puedo sacudir el posesivo porque una etapa muy importante de mi vida está relacionada a esa organización. Es muy manida esta frase, pero si la Asociación no existiera, habría que inventarla porque si miras a la cultura cubana, no hay otra organización que pueda hacer lo que ella hace. La juventud es un período definitorio para un artista, son los años de despegue, de proyectos, en que el creador se suma a la vida cultural; por eso la gente cuando sale de la Asociación sigue sintiendo ese sentido de pertenencia y de añoranza.

La actual presidencia ha consolidado mucho más el trabajo. Ha salido mucho más a la calle. Siempre mantuvimos el criterio de que si la Asociación era de vanguardia, no podía estar reducida a pequeños nichos de elite, sino subvertir esos conceptos de vanguardia elitista y sustituirlos por otros participativos, que propiciaran una relación diferente con el arte. En estos años se ha multiplicado ese trabajo, se ha logrado una visibilidad mayor, mayor presencia en los medios. Hoy están en la Asociación los mejores artistas de este país, es muy difícil encontrar un artista joven de verdadero talento que no esté en la Asociación Hermanos Saíz.

Hay una explosión inmensa de artistas jóvenes como resultado de las graduaciones sucesivas de las diferentes enseñanzas artísticas. Hay un público ávido de ese tipo de propuesta.

Las escuelas de arte también han logrado una relación superior con la Asociación, aunque hay todavía mucho trabajo por hacer. Se ha seguido consolidando el trabajo con las provincias. Si me permiten caracterizar con un rasgo cuál fue la nota que le imprimió esta organización al trabajo cultural, fue el trabajo con las bases, siempre intercambia con los artistas donde se realizan los proyectos. Las casas de las Asociación están mejor preparadas y eso está relacionado con una voluntad política y de las instituciones culturales, de los gobiernos de los territorios, del Partido, que han ayudado mucho a la institución.

También hay una relación superior con la UNEAC, unidas ambas en un proyecto cultural con un profundo sentido emancipatorio, y es una gran fortaleza, que los jóvenes sientan que esas son sus instituciones, es el discurso que enarbolábamos. Hoy la Asociación está mucho más preparada para dialogar con el trabajo artístico que están proponiendo los jóvenes.

El gran desafío de la Asociación es seguir atenta a los nuevos lenguajes que van a ir naciendo en el tiempo. La tecnología se está desarrollando todos los días, así como la imaginación de los artistas, el sentido creador. Aquí hay un clima de gran libertad porque no tenemos la coyunda del mercado que juzgue lo que hacen los artistas, aquí trabajan libremente sin las presiones de ese mercado, y eso hace que las instituciones deban ser más creadoras, porque trabajan con muy pocos recursos, pues sabemos lo que significa el bloqueo y cómo afecta también la cultura. Los lenguajes se renuevan en el arte. La organización debe estar despierta y atenta a ese tipo de propuestas. No ceder en la discusión cultural, permanentemente seguir siendo una asociación peleadora, contrapartida de las instituciones, que ensanche los espacios de las instituciones, que promueva la herejía revolucionaria desde la cultura. Es la única manera de ser consecuente con sus objetivos y de llevar el nombre que lleva, de dos seres tan talentosos y que dieron la vida en la flor de su juventud.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.