La Habana. Año X.
15 al 21 de OCTUBRE
de 2011

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Clásica joven en plenitud
Omar Valiño • La Habana

Cuando la Asociación Hermanos Saíz cumplió 15 años, escribí a propósito un texto que se llamó “Muchacha en flor”. Dos lustros después, poco tengo que agregar a aquel. La AHS sigue siendo un espíritu, una manera de enfrentar la creación artística y el papel del arte y la cultura en la esfera pública.

Habría solo que agregar, en su primer cuarto de siglo, que esas funciones se acrecientan hoy en medio de un contexto internacional muy agresivo y profundamente interrelacionado con Cuba, mientras que, en el plano interno, las nuevas transformaciones en expansión, más los agujeros y desgastes de nuestro sistema institucional, obligan a repensar las estrategias de trabajo.

Hoy la AHS debe vivir, al mismo tiempo, la angustia y el disfrute de ser más inclusiva que nunca, de romper viejos y recientes compartimentos estancos, de ganar para ella a todos los jóvenes que, con talento artístico e inquietudes sociales, puedan encaminar su accionar dentro de la organización. Conseguirlo implica amplitud, agilidad, visión, y también recursos que, por vías propias o mediante la colaboración interinstitucional, deben estar dispuestos con flexibilidad porque las justas iniciativas o los explosivos apuros de un proyecto no pueden siempre esperar por los demorados plazos de una pertinente planificación. Comprender esas necesidades es crucial en el presente para todo el sistema de la cultura.

Como en la antiquísima pedagogía de los oficios, no se puede transmitir un saber ni impregnar una conciencia sin brindar y exigir, a la vez, un espacio para hacer. Tenido más como el que brinda, el artista es la más de las veces el que recibe. En ese contacto real se compromete y crece. Perseguir ese gozne vital entre la creación propia y la utilidad de su cesión pública, ha sido y es principio permanente de la AHS. Y es la mejor evocación cotidiana a Luis y Sergio Saíz Montes de Oca.

En sus 25 años, como clásica joven en plenitud, antecedida por esas mismas flechas inscritas en la Brigada de Instructores de Arte “Raúl Gómez García”, en el Movimiento de la Nueva Trova y en la brigada homónima, sin la Asociación Hermanos Saíz nos faltaría una parte del espíritu que anima a la cultura cubana. Motor y polea, a su edad, no necesita más cumpleaños. Renuevo sí, renovarse también, pero permanecer eternamente joven.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.