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No podía la Casa de las
Américas, a través de su
dinámico Centro de
Estudios del Caribe,
dejar de rendir
homenaje, medio siglo
después de su muerte, al
compañero Frantz Fanon.
También se cumple medio
siglo de su más
difundido libro, Los
condenados de la Tierra,
el cual, traducido al
español con el memorable
prefacio de Sartre,
apareció en Cuba en
1965, a instancias del
Che Guevara, lo que
mucho significa. Aunque
no es el único título de
Fanon que ha visto la
luz en Cuba, aquel lo
dio a conocer
ampliamente entre
nosotros.
Dentro de poco, en el
seno mismo de este
coloquio, será
presentada una nueva
edición de la obra, que
la Casa de la Américas
ha tenido el honor de
publicar. Si me permiten
un pequeño comentario
personal, diré que en el
primer número que, a
mediados de 1965,
preparé de la revista
que es órgano de nuestra
institución y se llama
como ella, incluí una
reseña del libro
nombrada “Fanon y la
América Latina”.
No repetiré lo que
entonces escribí, y
ahora es el epílogo de
nuestra edición. Pero al
menos debo recordar que,
sin forzar la mano, el
fervoroso
anticolonialista Fanon
se nos reveló de la
estirpe del fervoroso
anticolonialista Martí,
quien había dicho: “Con
los pobres de la tierra/
Quiero yo mi suerte
echar”, y fue
completamente leal a
este propósito. Esos que
Martí llamó “los pobres
de la tierra” no estaban
lejos de los que serían
considerados por Fanon,
siete décadas después,
“los condenados de la
Tierra”.
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Vale la pena tener en
mente que los países del
tercer mundo comparten
hasta cierto punto una
historia común, que hizo
posible que Fanon se
sintiera identificado
con la lucha argelina, y
el Che Guevara con la
del Congo.
Fanon, formado como
médico siquiatra en
Francia, donde escribió
sobre su condición de
negro entre blancos su
libro temprano Piel
negra, máscaras blancas,
había nacido en la
vecina isla de
Martinica, y allí
recibió, con su
condiscípulo
Édouard
Glissant, clases de
liceo de Aimé Césaire.
Bien sabemos que los
tres fueron
profundamente caribeños,
y elaboraron proyectos
ambiciosos no
coincidentes: Césaire,
la negritud; Glissant,
la creolización; Fanon,
el destino común de los
condenados de la Tierra.
Es pues lógico que
sintamos tan cerca a
esos grandes compañeros
de experiencias
geográficas e
históricas.
En esta ocasión, nos
detenemos ante la
memoria de Frantz Fanon,
cuyas lecciones
conservan tanta vigencia
y nos acompañan hacia un
humanismo renovado que
habrá dejado atrás la
explotación, los
colonialismos, los
racismos, todo aquello
que nos divide y
acorrala.
24 de octubre de 2011.
Palabras del Presidente
de la Casa de las Américas, en la
inauguración del Ciclo
de Pensamiento Social
Caribeño: “Actualidad de
Frantz Fanon: hacia un
humanismo renovado”, que
se celebra en la
institución habanera del
24 al 28 de octubre.
Fuente: La Ventana |