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En su extenso prólogo a
una edición reciente de
Los condenados de la
tierra, el sociólogo
puertorriqueño Agustín
Lao advierte que
leer a Frantz Fanon en
el siglo XXI supone y
requiere una
hermenéutica que
transcienda los términos
que en el discurso y el
debate ciñen su obra a
la perspectiva
anticolonial de los
movimientos de
liberación y el
tricontinentalismo, o a
la crítica poscolonial y
la desilusión provocada
por el supuesto “fin del
marxismo” y la
frustración de los
grandes proyectos de
emancipación. Retomar a
Fanon en un escenario
donde se multiplican las
luchas locales con
reclamos identitarios y
culturales —expone Lao—,
demanda una hermenéutica
de otro tipo, al
tratarse de una figura
que permite relacionar
aspectos claves de
diferentes corrientes de
pensamiento social y los
proyectos de liberación.
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Para tal actualización
del pensamiento del
escritor y psiquiatra,
la socióloga francesa y
profesora de la
Universidad París 7,
Sonia
Dayan-Herrzburn,
presente en el Ciclo de
Pensamiento Social
Caribeño Actualidad de
Frantz Fanon, llama la
atención sobre los
aportes que pueden hacer
las antiguas colonias.
Sin embargo, la también
directora de la
publicación
especializada en
fenómenos políticos
contemporáneos
Tumultes, insiste en
que si el pensamiento
del martiniqués se
retomara desde los
países hegemónicos del
Norte, provocaría, aun
medio siglo después de
la muerte del autor,
nuevos descubrimientos y
polémicas, como lo
hiciera aquel libro de
1961 prologado por Jean
Paul Sastre.
En el contexto francés,
¿qué posibles lecturas
tiene la obra de Fanon?
Fanon ha sido leído
hasta el presente, sobre
todo en un entorno
militante. Se ha
considerado menos como
pensador y como teórico.
Hemos estado marcados
fundamentalmente por el
prefacio de Jean Paul
Sarte a Los
condenados de la tierra.
En 2007 con el auspicio
de la UNESCO organizamos
en París un gran
coloquio internacional
consagrado a Frantz
Fanon para mostrar su
importancia en el
pensamiento actual. Poco
a poco se ha ido
produciendo un regreso a
la obra de Fanon, a lo
que ha contribuido
también la reedición de
una compilación de sus
textos con prefacio del
filósofo camerunés
Achille Mbembe.
Fanon es muy importante
en el contexto francés,
de una parte, porque
permite analizar el
pasado colonial de
Francia, un país donde
se han producido
muchísimas dificultades
para estudiar y recordar
definitivamente esa
parte de la historia
nacional.
La utilidad de Fanon
para ese propósito se
conjuga con una visión
que debe tenerse en
cuenta en la manera de
lanzar la política de
Francia. Nos llama a no
perder de vista el
racismo profundo en la
sociedad francesa, sobre
todo en el control de
los medios artísticos y
de comunicación. Su
bagaje intelectual
resulta útil para
analizar la situación y
las actitudes de una
parte de la población
compuesta por
afrodescendientes, por
niños, jóvenes, gente
que ha venido de todas
partes del continente y
que deberían ser
tratados como verdaderos
ciudadanos, pero que son
todavía objeto de la
discriminación.
Si bien es cierto que la
obra de Fanon fue
escrita para el Tercer
Mundo, ¿concibe Ud. una
posible apropiación de
sus ideas por los
impulsores de las
recientes movilizaciones
populares europea y
norteamericana contra el
capitalismo?
En Europa existe
escasamente la
movilización espontánea.
Sin embargo, se ha
desatado el movimiento
de los indignados, que
ha tenido varias
réplicas en otros
países. Las premisas de
este movimiento no
tienen un basamento
político, sino que su
estructuración se
produce más bien al
nivel de la ética.
Aunque se desarrolla
sobre todo en un terreno
ético impulsado por el
respetable Stéphan
Hessel, como
consecuencia de este
carácter, se plantea uno
de los principales
problemas que enfrentan
los movimientos en
Europa: el hecho de que
no generan una efectiva
organización política.
Fanon no fue un pensador
de la espontaneidad, que
sí es característica de
estas nuevas
convocatorias populares.
Sus esfuerzos se
encaminaron hacia la
comprensión de los
movimientos impulsados
por aquellos que tienden
a la revuelta popular, a
la revolución y la
adhesión a un movimiento
político como lo fue el
Frente de Liberación
Nacional de Argelia, que
luego se transformaría
en partido.
Por otro lado, el
tercermundismo no existe
más. Con la
mundialización, la
organización geopolítica
internacional no es la
misma que aquella de los
años 1950. Vivimos en un
mundo muy diferente, no
obstante, en él continúa
existiendo una
aspiración de
emancipación con móviles
profundamente humanos.
¿Cómo deben asimilarse
las concepciones del
autor de Los
condenados de la tierra
sobre el lugar de
los jóvenes en la lucha,
a la luz de nuestros
tiempos?
Teniendo en cuenta que
estamos de cara a un
período histórico
distinto, los análisis
de Fanon pueden, por
ejemplo, ser aplicados a
una situación como la
del pueblo palestino. La
realidad de Palestina,
aunque en el mismo caso
de otros países
colonizados, es análoga
en lo fundamental a lo
que fue la Argelia en la
que luchó Fanon, como
también lo es en cierta
medida a la situación de
Sudáfrica en tiempos del
apartheid. En una
colonización con
apartheid como la de
Palestina, los análisis
de Fanon pueden ser
aplicados, prácticamente
al pie de la letra, al
papel que han jugado los
jóvenes y las mujeres
comprometidos en la
lucha.
En otras regiones, las
lecturas de Fanon pueden
ser más útiles para la
causa de los
afrodescendientes y la
población negra en
general, la cual sufre
de una discriminación
con bases muy antiguas.
En EE.UU.,
efectivamente, ha sido
muy leído y, por otro
lado, ha sido apropiado
por los intelectuales y
luchadores de América
Latina, donde sus ideas
encuentran nuevas
actualizaciones en la
lucha antidominación.
Hoy, Fanon es
interesante, pero en
otro nivel, en la medida
en que nos da las
herramientas para
analizar lo que ha sido
y continúa siendo la
actitud de los gobiernos
hacia los pueblos
colonizados y de
aquellos pueblos que
colaboran todavía con
los antiguos
colonizadores para
oprimir a su propia
población.
De otro lado, a pesar de
las resonancias que
tuvieron los
pronunciamientos de
Fanon sobre el poder de
la violencia, también se
le considera como un
gran humanista…
Quizá sea una de las
cuestiones más
complicadas para
entender el pensamiento
de Fanon. En él se
produce una afirmación
constante de la voluntad
de ser humano de ser
reconocido como tal.
Para Fanon,
independientemente del
color de la piel, es
primordial la existencia
plena de todos los
hombres y mujeres.
En el humanismo de Fanon
se encuentran los
valores plenos de la
humanidad. Al mismo
tiempo, puede pensarse
que Fanon no hace más
que retomar los valores
del humanismo
occidental, pero es muy
diferente, porque
reconstruye, de manera
decisiva y original, la
existencia del hombre a
partir de la experiencia
de los pueblos que
habitan las colonias,
los dominados, los
condenados.
En su condición de
psiquiatra, consideró a
las personas que sufrían
enfermedades mentales
como sujetos plenamente
humanos. Tal reflexión
le ayudó a descubrir una
de las características
fundamentales de la
actitud colonial: la de
considerar a los
colonizados como
bárbaros, como
primitivos, como
animales. Deconstruir
tal forma de
deshumanización es una
de las fuerzas mayores
de su pensamiento
humanista.
Recibió la herencia de
lo que durante la
Segunda Guerra Mundial,
develó un célebre libro
del escritor judío
italiano Primo Levi, al
mostrar la
deshumanización de los
nazis en los campos de
concentración y de
exterminio. Fanon
conoció también al
escritor francés Robert
Antelme, en sus análisis
sobre la especie humana.
Fanon estuvo
probablemente marcado
por las expresiones de
deshumanización de las
que fue testigo Europa.
De tal modo, llamó a
reconocer la esencia de
la condición humana
sobre la base del
derecho, del respeto, la
libertad, la dignidad y
la igualdad de todas las
personas.
¿Qué puntos de contacto
con el humanismo de
Fanon pueden señalarse
en pensadores sociales
posteriores a él?
Después de Fanon en
Francia se desarrolló la
corriente del
posestructuralismo que
declaró el fin del
hombre, en crítica
frontal con el
humanismo. Estamos
actualmente ante otra
corriente que puede
personalizarse en la
figura del palestino
Edward Wadie Saïd. Él
restaura el humanismo,
pero con dimensiones
diferentes, partiendo de
la experiencia de los
colonizados, quienes
adquieren una humanidad
plural. Estos individuos
se vuelven visibles, no
aparecen como elementos
de una decoración, sino
como verdaderas personas
con los mismos derechos
que los otros.
¿Cuánto aporta la
apertura de nuevos
debates sobre Fanon como
los de este Coloquio
realizado en la zona del
Caribe?
Intentamos que pudieran
venir muchos otros
estudiosos de la obra de
Fanon más allá de la
parte francesa del
Caribe, porque es
realmente muy importante
que se produzcan
encuentros entre los
colegas de esta región,
que tiene una historia
tan violenta, de
masacres, de
colonización, de
importación de esclavos,
de movimientos
independentistas.
En el Caribe existe un
pensamiento
verdaderamente fuerte
que debe intercambiarse
en función de su
profundización y de la
colaboración, porque,
sin duda alguna,
persiste aún la
invisibilidad del
espacio intelectual
propio de la región. El
Caribe es centro y lugar
de encuentros a partir
de su poesía magnífica,
su literatura y su
pensamiento social. |