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CONGRESO INTERNACIONAL LECTURA 2011

El mundo pensado

Ernesto Yhanes • La Habana

La lectura, cuando es un acto reflexivo, activo, crítico,  puede hacernos imaginar otros mundos posibles.  Puede despertar en el hombre esa cualidad  que lo diferencia del resto de las criaturas:  la capacidad de levantar la vista, fruncir el seño y suponer: “¿Qué tal si…?” Ese poder de especulación, de soñar con lo que aún no ha sido, es la idea que ha predominado en el séptimo Congreso Internacional Lectura 2011.

En esta edición, que sesiona del 25 al 29 del presente mes, participan más de 160 delegados de más de 20 países.
 
Entre otras personalidades, se encuentra el escritor colombiano Fernando Cruz Kronfly; el ilustrador español Javier Zabala y las escritoras María Teresa Andruetto, Ángela Pradelli y Sandra Comino, de Argentina; Nilma Lacerda y Luciana Savaget, de Brasil; Gaby Vallejo, de Bolivia, y Margarita Robleda, de México.

Los participantes cubanos sobrepasan los 40. Destacan el escritor Leonardo Padura Fuentes, el ensayista y premio Nacional de Investigaciones Culturales Luis Álvarez Álvarez, el escritor para niños Enrique Pérez Díaz, el premio Nacional de Edición Esteban Llorach Ramos y la ensayista e investigadora Olga García Yero.


El congreso lleva por lema aquella frase martiana que reza: “se ha de conocer las fuerzas del mundo para ponerlas a trabajar”. Y, durante todas sus conferencias y seminarios, se ha intentado debatir acerca de la lectura como acto reflexivo y emocional, como un proceso de comunicación que engloba las multifacéticas relaciones del ser humano con el universo.

Entre los conferencistas estuvo el lingüista brasileño Luiz Percival Leme Britto, quien en su ponencia “O valor da leitura” remarcó la importancia de inculcar el hábito de una lectura crítica, en contraposición a la pasividad del alfabetismo pragmático que muchas veces suele enseñarse. Este último, aseguró, dota al hombre de determinadas competencias para funcionar en sociedad, pero al mismo tiempo lo convierte en un ser alienado, incapaz de reflexionar sobre su propia condición.

“No estamos proponiendo a los niños que les guste la lectura —afirmó—, estamos proponiendo que los niños sean pequeños filósofos, que indaguen de la vida constantemente, que se molesten. No se trata simplemente de encantarse, sino de molestarse, de encontrarse. Hay que perder esta idea ingenua de que la buena lectura es solamente la lectura de fantasía, esto tiene que ver con una noción de literatura que no se hace para incomodar o para molestar, sino para acomodar. Y no me gusta acomodarme con nada, nunca me ha gustado”.

También resultó impactante la conferencia de otra lingüista, la profesora Alma Rodríguez, de México, quien expuso los resultados de su tratamiento a jóvenes con discapacidad psiquiátrica a través de un taller literario. Durante las terapias intentó rescatar a estos muchachos, mediante la palabra, del encierro interior en el que viven. “El enfermo mental vive en una soledad acosadora, propiciada por el otro —nosotros, los sanos— y por el yo, algo característico de su enfermedad”, explicó.

La experta en Neurolingüística aseguró que el desarrollo de la inteligencia lingüística ayuda a reforzar las áreas sanas del cerebro. Al incentivar el proceso de decodificación de los significados mediante la lectura y la escritura se fortalece la memoria reticular y es posible rescatar la memoria implícita. Por lo que el taller constituye una terapia de rehabilitación tanto cognitiva como emocional.

Por su parte, la escritora argentina Ángela Pradelli, a través de un texto intimista donde recordaba a su abuela, inmigrante italiana, reflexionó sobre la posibilidad que brinda el lenguaje de imaginar mundos alternativos. Apuntó que el habla es el único espacio en el que verdaderamente existe el futuro, el futuro es un tiempo verbal que lleva a la esperanza y, por tanto, si no tuviéramos palabras, tampoco habría futuro.

Pero ¿por qué mi abuela cambiaba su lengua natal por el español para rezar, por qué necesitó una lengua nueva para hablar del futuro y enunciar en sus plegarias los días inciertos por venir en una tierra desconocida? —se preguntaba la escritora—. Esa mujer italiana que rezaba pedía por su propio futuro en una lengua que no era la suya. Las maldiciones eran en italiano y las plegarias en español.”

Y agrega: “Tal vez creyera que una semántica diferente le traería por fin los signos de la felicidad. Quizá mi abuela sintió que rezar en español era existir en la lengua del otro y por lo tanto ser reconocida por los demás. Tal vez fuera el camino para ser menos extranjera, para olvidar en parte, al menos en aquellos discursos tan sentidos, la extraterritorialidad a la que estaba confinada. No puedo dejar de asociar aquella escena de infancia a dos ejes fundamentales en mi vida: la escritura y la docencia. Porque en verdad, y estoy dispuesta a defender esto con énfasis, las clases de lengua en la escuela secundaria qué otra cosa más importante pueden ser que la construcción de un futuro diferente. Una escuela secundaria que se deje atravesar por los discursos, que resignifique las palabras y oxigene los enunciados que nos constituyen logrará lo más importante: la enunciación del universo”.

El escritor colombiano Fernando Cruz Kronfly disertó sobre el contexto social y psicocultural que hizo posible el surgimiento del ensayo como género. Explicó que solo una época como el Renacimiento, con su concepción antropocéntrica del mundo, le hubiese permitido a Michel de Montaigne, creador del ensayo, desarrollar ese tipo de textos donde, en realidad, el objeto no era otro que sí mismo.

“Montaigne debe empezar un viaje introspectivo a su mundo interior. Entonces comienza a ‘escribir para sí mismo’ y por ‘su propia cuenta’. Nace el ensayo, en cuanto género reflexivo literario, como una derivación del hablar consigo mismo y del escucharse desde la otredad del sujeto escindido que, sin embargo, aún así no enloquece. En medio de este proceso que impulsa el advenimiento de una nueva condición humana en la modernidad, Montaigne dice algo conmovedor para su tiempo: ‘Yo soy el objeto de mi libro’. Empieza a expresarse la condición humana moderna antes inimaginable, la del hablante consigo mismo y por su cuenta y riesgo.”

Sobre las influencias de la historia del arte en la ilustración contemporánea invitó a reflexionar el ilustrador y escritor español Javier Zabala. A través de numerosas imágenes comparativas, Zabala demostró la forma en que gran parte de los ilustradores en la actualidad emplean en sus trabajos códigos visuales y estilos de autores trascendentales de la pintura como Goya, Picasso o Pieter Brueghel el Viejo.

Opinó, además, que el arte de la ilustración se halla en un momento favorable, pues los artistas cuentan con los recursos necesarios para su expresión, pero que necesita ganar en autonomía y dejar de importar cánones de otras manifestaciones para convertirse en una expresión autorreferencial.

El evento es convocado, con frecuencia bianual, por el comité cubano de la Organización Internacional del Libro Juvenil (IBBY, siglas en inglés) y siempre ha tenido por sede al Hotel Habana Libre de esta capital.

Auspician, además, el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, el Ministerio de Cultura, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, el Instituto Cubano de Radio y Televisión y la Editorial Gente Nueva, entre otras instituciones.

A 12 años de creado, la presente edición cuenta con varios eventos novedosos, como el Primer Coloquio Internacional sobre el Libro para Bebés, Niños y Jóvenes y la mesa redonda “Los ángeles escuchan historias…”, dedicada a la memoria de María Elena Walsh, Albertico Yáñez, Ana Pelegrín y Ariel Ribeaux Diago.

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.