El habitual espacio el
Sábado del libro puso en
circulación el pasado 29
de octubre Massaguer.
República y vanguardia,
de Jorge R. Bermúdez,
nuevo título de la
Colección Majadahonda
del Centro Cultural
Pablo de la Torriente
Brau.
En palabras de René de
la Nuez el volumen
“constituye un lujo” y a
la vez salda una deuda
con el caricaturista,
publicista y comunicador
que fuera una de las más
importantes figuras de
la gráfica durante la
primera mitad del siglo
XX en el país.
“Había que rescatar a
Massaguer, un verdadero
genio de la caricatura”,
destacó el
dibujante durante
la presentación, y
añadió que el texto
contempla el humor como
arma filosófica y
psicológica, mientras
explica en qué consiste
y hasta dónde llega.
Igualmente significativa
es la manera en que
Massaguer. República y
vanguardia abre al
público un periodo
escondido del humorismo
en Cuba, resaltó De la
Nuez.
Por su lado, Bermúdez,
quien cuenta con una
prolífera obra referida
a la literatura, la
gráfica y el arte,
señaló que este libro es
el tercero de una
trilogía que explora la
historia visual de la
nación, que incluye
De Gutenberg a Landaluze
(1990) y Gráfica e
identidad nacional: la
imagen del cartel cubano
del siglo XX (2000).
El investigador
puntualizó que en su
criterio la gráfica ha
anticipado a la plástica
en nuestro ámbito por su
relación directa con los
medios de comunicación y
que para comprender el
desarrollo del arte en
la Isla hay que
acercarse al discurso
visual de las
publicaciones
periódicas, campo que
todavía está por
catalogarse.
La propuesta de algunas
de nuestras revistas
insertó —y más de una
vez adelantó— a Cuba en
lo que se hacía en el
mundo dentro de esta
manifestación, acotó
Bermúdez, y recordó el
papel de Massaguer como
editor de Carteles,
Gráfico
y Social, esta
última una de las
publicaciones más
avanzadas de su tiempo,
que no descuidó el
universo gráfico que
acompañaba a grandes de
las letras universales
como Alfonso Reyes,
Alfonso Hernández Catá o
José Carlos Mariátegui.
Asimismo, la caricatura
—continúo el crítico—
resulta una de las
expresiones más
constantes del arte
cubano y se puede
estudiar el devenir del
país a través de este
género, dentro del cual
Massaguer es una figura
de indiscutible
protagonismo.
El autor subrayó que en
sus más de 28 mil
caricaturas y dibujos,
haciendo uso de la
ironía y un fino humor,
el comunicador natural
de Cárdenas genera un
estilo muy personal, que
lo hace no solo el
cronista visual por
antonomasia de la
República, sino también
un prestigioso personaje
de la gráfica
internacional de la
época.
Catalogado como
“simbiosis entre
biografía novelada,
testimonio y ensayo”,
Massaguer. República y
vanguardia
redescubre en una
cuidada edición a quien
Bermúdez llamara el “más
conocido de los
creadores cubanos
olvidados”.
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