La Habana. Año X.
5 al 11 de NOVIEMBRE

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ANDY DE LA TOUR:
“Los inconformes extrañamos a Harold Pinter”
Marianela González • La Habana

Harold Pinter ha vuelto a Cuba. Insisten en que creamos que nunca pisó esta tierra, pero no lo hemos soñado: aquí estuvo anoche, en el teatro del Museo de Bellas Artes en La Habana. Nos habló en inglés y le entendimos perfectamente: ¿no dijo que el idioma en el arte es, apenas, una ambiciosa transacción? Ambiciosa es esta puesta, pero transamos: otra vez, este “hombre de ninguna tierra” y de todas, nos regaló su “lenguaje de montaña”, su “última predicción” sobre el arroz imperial del mundo moderno que cada día nos sirven en plato hondo, para que no derramemos ni un grano. A cambio, los cubanos ovacionamos a los seis actores colosales que envió para que vayamos familiarizándonos con los textos, para que nos conozcamos mejor los “pinterianos” del mundo. Comienzo con Andy de la Tour. Narra ahora su experiencia como actor en Celebration y No Man´s Land. Mucha historia y poco tiempo: esperamos por Harold para iniciar la última función de esta, su (otra) noche en Cuba.      

¿Por qué concebir Una noche con Harold Pinter justamente a partir de estas obras, entre tantas que el autor escribió?

Presentar en Cuba la obra de Harold Pinter es un placer; pero también es un reto. La selección fue difícil porque teníamos material para estar horas y horas con él. Nos interesaba, ante todo, ofrecer ejemplos de sus obras clásicas, como No Man´s Land; pero también, incorporar su prosa y sus poemas. La decisión de terminar la puesta con su discurso de aceptación del Nobel de Literatura en el año 2005 ofrece, como cierre de todo, una posibilidad de mostrar al hombre increíble que fue Harold Pinter, su manera de pensar. Creo que toda la obra es una idea bastante clara de ese sistema de pensamiento.  

La obra no fue subtitulada, ¿cómo ha sido la comunicación con el público?

Increíble. Hemos tenido solo dos puestas; pero han sido a sala llena y todos, al terminar, nos esperan fuera para agradecernos, para decirnos que la disfrutaron mucho. La obra de Harold no es precisamente muy conocida en Cuba, de modo que las puestas en La Habana han logrado la mayor de mis intenciones: hemos visto cómo, a partir de los textos, el público es capaz de descubrir por sí mismo a Pinter. Al poeta, al dramaturgo, al intelectual militante… al que prefieran llevarse consigo. Harold Pinter fue un escritor inglés, pero es una figura universal. Su idioma es universal y esta puesta lo ha demostrado.   

¿Qué tiene aún para decirnos Harold Pinter, tres años después de su muerte?

Es una pregunta muy grande. Creo que la respuesta más acertada está en el discurso que cierra la obra: sus palabras de aceptación del Nobel. Ahí él deja claras, mejor de lo que yo podría, cada una de las cosas en las que creyó. Es un texto político, pero muy humano. Nos da algunas pistas sobre la importancia de ser honestos con nuestros principios y de no rendirse nunca. Muchas de las denuncias que planteó siguen intactas, pero ahí están y a alguien le pesarán algún día.  

¿Cuánto le conoció?

Muy bien. Fuimos amigos y trabajamos juntos en cinco o seis ocasiones. En los 80, estuvimos muy involucrados en el movimiento de solidaridad con los sandinistas en Nicaragua. Lo extraño. Los inconformes extrañamos a Harold Pinter.

El teatro inconforme en su país, el de Harold, ¿qué posibilidades tiene en la Europa de los recortes?

En los últimos dos años, los grupos financiados por el gobierno han estado a salvo; pero otros más pequeños, independientes, han sufrido grandes recortes o se han visto en la necesidad de cerrar. Si eso se junta con las limitaciones en el sector de la educación, que afectan principalmente a los programas de artes, tenemos como resultado una masacre cultural. Es la lucha más grande que tendremos los teatristas ingleses de aquí a unos años.

No soy un experto en la situación del teatro británico en estos tiempos, pero creo que existe una contradicción entre la creatividad artística y la economía dispuesta a financiarla. En el teatro público, financiado por el gobierno, la creatividad nunca ha estado mejor. Claro, no me refiero al teatro comercial, asentado principalmente en el West End: me parece demasiado aburrido y muchas veces, limitado a meras adaptaciones de películas de Hollywood.

La situación del gran público dentro del teatro nacional goza de excelente salud, pero la crisis de 2008 se convirtió en una excusa para que el gobierno conservador lanzara un ataque ideológico hacia elementos de la sociedad con los que nunca ha estado de acuerdo. El teatro creativo, por supuesto, está entre ellos.

 
 
 
 


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14 Festival de Teatro
de la Habana

 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.