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La lluvia fue una
presencia constante en
los primeros días del
Festival de Teatro de La
Habana. Me impidió
llegar a la sala
Llauradó para ver
Coincidencias, del
BläkPox
Colective de Finlandia.
Entonces atravesé los
portales del Prado
habanero y volví a ver
Mekaniskmo, la
pieza de George Céspedes
para Danza Contemporánea
de Cuba, con "El Bolero",
de Ravel como telón de
fondo y con los obreros
de una fábrica como
protagonistas.
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Coincidencias
(Sattumia) |
La cucarachita Cuca
en la sala-teatro El
Arca
El Teatro Guiñol de
Guantánamo presentó
La cucarachita Cuca,
una nueva mirada al
clásico cuento, de la
autoría de la actriz
Aliexa Argote, quien
asume el rol protagónico
como actriz titiritera.
Ahora se propone una
vuelta de tuerca a la
archiconocida historia
de la cucarachita
Martina, aquella que
tuvo la suerte de
encontrarse una moneda y
de casarse con el
ratoncito Pérez. Aliexa
continúa la fábula.
Martina cuida al goloso
ratón, que una vez más
cayó en la tentación al
oler la sopa, y es su
prima Cuca quien la
sustituye en sus labores
domésticas. Limpiando se
encuentra una moneda, y
a partir de ahí
parecería que se
repetirían los hechos,
pero el argumento toma
otro giro porque a la
joven no la convencen
sus pretendientes y se
asusta cuando descubre
un ratón. De la gracia y
el talento de la actriz
se nutre este
espectáculo unipersonal,
también de su
imaginación y de la
asimilación del legado
del Guiñol de Guantánamo
y de maestros como
Armando Morales o René
Fernández, quienes mucho
han contribuido en la
formación de las nuevas
generaciones de
titiriteros. Aliexa ha
creado un montaje muy
sencillo, convirtiendo
los instrumentos de
limpieza en figuras que
cobran vida para
representar la fábula,
transformados en
personajes. A saber, el
guante deviene gallo, la
punta de la escoba es el
ratón, el sacudidor de
polvo es el perro. Y es
tal el poder de
convencimiento de la
actriz que los niños
asumen la verdad
escénica que les propone
y participan del juego
como activos
protagonistas.
Soñando historias, por
Tres gatos locos,
de Argentina, en la
Plaza de Armas
La función comenzó tarde
por desperfectos
técnicos, pero el
público permaneció
expectante y fuimos
recompensados por un
espectáculo que conjuga
gracia y talento para
indagar en temas de
hondura política. La
imaginación es amenazada
por la bruja capitalista
con armas tan
fulminantes como la
comida chatarra, la
televisión basura, los
videojuegos y la
telefonía móvil. Dicho
así parecería un teque,
pero es extraordinaria
la expresividad corporal
de los actores y sus
cualidades vocales, el
uso de la música, la
capacidad par
interactuar con los
espectadores e
involucrarlos en un
juego en el que un
caballero rescatará a la
princesa de sus sueños.
Al despertar se impondrá
la dura realidad, la que
impide la plena
realización de los seres
humanos, la de las
diferencias sociales. No
hay cambios de
vestuario, no hay
aparataje escenográfico,
tan solo talento e
imaginación, unidos al
poder de encantar al
auditorio con la
narración.
Si vas a sacar un
cuchillo, USAlo,
de EE.UU., en el Teatro
Trianón
Si vas a sacar un
cuchillo, USAlo
bajo la de dirección de
Carlos Díaz, fue la
propuesta de Fundarte.
Del encuentro entre un
petrolero y una sirena
surge el pretexto para
iniciar un juego
escénico que quiere
llamar la atención sobre
algunos de los problemas
más graves que agobian a
la Humanidad: la pérdida
del amor en la vorágine
de la vida
contemporánea, el saqueo
de la naturaleza para
mantener un estilo de
vida insostenible por el
consumo excesivo, la
incomunicación entre los
seres humanos que
conlleva la soledad.
Sobre el escenario
descansa una palmera
hecha de plástico, que
lo escinde en dos
márgenes. En una vive el
petrolero y en la otra
se pasea la sirena. Los
textos de Samuel Beckett,
el escritor que dibujó
con mano diestra el
drama de la
incomunicación, son
pretendidos puentes para
la comunicación. El
actor Carlos Caballero
regresa al escenario del
Cine Trianón, donde
tantas veces fue
aplaudido por los
espectadores, acompañado
por la bailarina y
coreógrafa Elizabeth
Doud. La obra va
rompiendo fronteras
entre el teatro y la
danza, entre las
diferencias
lingüísticas, entre la
realidad y la ficción,
entre orillas que son
como un matrimonio mal
llevado. Carlos Díaz
calificaba como el
director ideal para un
proyecto de esta
naturaleza porque es un
creador que ha roto
obstáculos que impiden
la comunicación entre
seres humanos y ha
promovido el
reconocimiento de las
diferencias. Para ser
consecuentes con el
contexto donde nace el
proyecto, la ciudad de
Miami, la representación
se hace en inglés y en
español. Así también se
derrumba la barrera del
lenguaje, se propicia el
diálogo, se multiplica
el número de
espectadores. Si vas
a sacar un cuchillo
USAlo es un montaje
que recién comienza su
andar por los escenarios
y aún requiere de
ajustes, como el
profundizar en la
compenetración entre los
dos intérpretes, aún
desde el minimalismo
sensorial que sugieren
la dramaturgia de
Beckett y el montaje de
Carlos Díaz. Así ganará
más intensidad esta
propuesta que reclama
nuestra mirada sobre el
efecto del petróleo,
causante de la guerra,
que ha contaminado hasta
los cantos de sirena que
atrajeron a Odiseo de
vuelta al hogar.
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Si vas a
sacar un
cuchillo, USAlo
/ If you’re
going to pull a
knife, USAlo
(USE it).
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Jerry viene del zoo
en el Café Bertolt
Brecht
Antonia Fernández,
directora del Estudio
Teatral Vivarta, habla
de su montaje Jerry
viene del zoo, una
versión de El cuento
del zoológico, de
Eduard Albee,
interpretado por Joelvis
Lobaina: “Los cartones
que utilizamos en la
obra son los desechos
del centro comercial
Carlos III que tenemos
encima de nuestra sede,
reciclamos lo que bota
el mercado y lo
convertimos en material
de trabajo. Siento que
en los días que vivimos,
hay un afán excesivo de
los individuos por el
dinero, un deseo de
tener mucho dinero. No
creo que sea malo tener
dinero, pero se
identifica el ser con lo
que tiene en bienes
materiales. Albee, el
autor, concibió al
personaje como un
desvalido, yo subrayé
ese despojo, esa
pobreza. Así enfaticé la
soledad en que hemos
estado ese actor y yo,
haciendo teatro y
trabajando con los
constructores, pero sin
claudicar porque nuestra
responsabilidad es hacer
teatro. Este es un
espectáculo de bolsillo
donde solo nos tenemos
el uno al otro, él y yo.
Joelvis es una persona
extraordinaria, me
conmueve por su entrega
al trabajo, por su
perseverancia para ser
actor. Cuando lo conocí
no tenía ni escuela ni
experiencia teatral, y
trabajó duro para
transformarse en lo que
es hoy. Le estoy muy
agradecida por haberme
convertido en testigo de
ese ascenso, es una de
las virtudes que tiene
el arte, se puede
convertir en una
escalera para la
transformación del ser
humano”.
No puedo ver todo lo que
se presenta en el
Festival, pero alcanzo a
encontrarme con algunos
amigos. Me sorprenden
gratamente las colas en
los teatros y casi
pierdo un brazo en las
escaleras de la sala
Hubert de Blanck porque
una multitud clamaba por
ver The society,
de la Compañía Jo
Stromgren, de Noruega,
una aguda reflexión
sobre la lucha por el
poder, sobre la amistad
y la traición, hablada
en un idioma sin sentido
y matizada por el humor
y por esa peculiar
manera de asumir la
danza teatro. Este es el
tipo de teatro que
prefiero, donde la
inteligencia y la
imaginación se
convierten en armas
poderosas para dialogar
con el público. Sin
complacencias. |