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Entrevista con Bárbara Llanes
Me encanta subir al escenario
Marilyn Garbey • La Habana
Fotos: Ramsés Ruiz

La soprano Bárbara Llanes es la figura protagónica del espectáculo Canción para estar contigo, del Teatro de Las Estaciones, una de las propuestas cubanas de teatro para niños que se presenta en el 14 Festival Internacional de teatro de La Habana. Aquí habla de esa experiencia.

¿Cuándo nació la idea de juntar en el escenario a Bárbara Llanes con los títeres de Zenén Calero?

Soñé el espectáculo la primera vez que vi La caja de los juguetes. Era un montaje de ballet y no tenía textos. Me di cuenta de que Rubén Darío Salazar montaba sus espectáculos con la música como hilo conductor, son coreografías donde intervienen los actores y las figuras. Vi otras obras del grupo con música bellísima de Elvira Santiago. Me dije: si Rubén tiene esa capacidad para escuchar la música, de componer sus espectáculos a través de la música, puede hacer una ópera, una zarzuela o un espectáculo musical maravillosamente bien. Ese es un don que no tienen todos los directores de cine o de teatro, esa posibilidad de escuchar su obra a través de un formato musical.

Primero grabé canciones para algunas obras del Teatro de Las Estaciones, por ejemplo, Los zapaticos de rosa. Y empezamos a pensar en hacer algo juntos, como un concierto con intervención dramática; pero no me conformaba porque lo que he querido hacer siempre es teatro musical. Nunca me había lanzado en esa aventura porque no había encontrado un caldo lo suficientemente sustancioso desde el punto de vista de la dirección, de la forma de trabajar, de la disciplina en los grupos de teatro que conozco y que se dedican al teatro musical. Al encontrar al Teatro de Las Estaciones pensé que sería maravilloso hacer una pequeña operita para niños, y me lancé. Creo que Rubén no estaba muy seguro de que podríamos hacerlo, y no estaba convencido de que esto iba a tener un final feliz, empezó a enviarme por correo electrónico poemas para niños de diferentes autores. Como no toda la poesía es musicalizable, empecé a seleccionar las que creía que podía ponerle música, pero cuando terminé no había relación entre unos y otros. Rubén me preguntó: ¿qué historia vas a contar con estos poemas? Hice las canciones, la obertura y la pieza orquestal que acompaña la escena del león en el circo, y pensé en la historia que podría acompañar a aquellas canciones. Al mismo tiempo, Rubén pensaba su puesta en escena. Le propuse una historia que él envió a Norge Espinosa quien trabajó de manera que de aquella primera historia no quedó mucho, solo el nombre de Carmita y la muñeca Alubia. Me pareció muy linda la frase corazón de alubia, el poema dice: “la dulce abuela corazón de alubia”. Norge lo reescribió: “grano de sol y de frijol”, para que se fijara que la alubia es un frijol. Había que poner un circo para que saliera el elefante y poner en escena el conflicto entre el león y el elefante porque a Nicolás Guillén se le ocurrió hacer un poema divino que dice: “adelante el elefante”. Los personajes, como las niñas de caramelo, se fueron relacionando y, poco a poco, empezamos a hilar finamente esta historia que ha sido un reto muy grande y por la que nosotros estamos felices y contentos. Por suerte, la disquera Colibrí y el Instituto Cubano de la Música nos apoyaron muchísimo, y el hecho de haber podido grabar toda la música con un buen grabador para hacer un disco, es muy loable.

¿Hay algún vínculo entre tu trabajo en Los zapaticos de rosa y el filme José Martí: El ojo del canario?

No hay vínculos. Fernando Pérez buscaba otra cosa que no era yo. Me vio en la televisión y le pareció que no era el personaje que buscaba. Hizo casting y hasta pensó en la posibilidad de que una actriz doblara mi voz, no le gustaba mi físico, al menos el que vio en la televisión. Finalmente, después de ver a mucha gente, me llamó. Hicimos un trabajo musical fuerte, porque me gustaba su propuesta y quería aportar. En el proceso, comenzó a pensar en la posibilidad de que yo hiciera el personaje. Cuando filmé la escena, Fernando me dijo que le había gustado mucho y me pidió regresar al set para hacer otras tomas.

¿Cómo valoras esta experiencia como actriz?

Ha sido una realización absoluta. Sería maravilloso continuar por ese camino, siempre lo he querido hacer, pero no he tenido un grupo como Teatro de Las Estaciones, donde me hubiera desarrollado de esta forma. Me encanta estar en el escenario, pero  hacerlo en un lugar propicio como con este grupo. No quería estar en cualquiera, quería hacer algo que me llenara, no quiero estar en un lugar por gusto, quiero hacer algo que me emocione. Cuando suena la obertura, me transporto, me entrego a lo que viene y voy cambiando de estado de ánimo según se desarrollan las escenas. Vivo el espectáculo, no lo hago por los demás, sino por mí. Para llegar a ese estado que es como el nirvana, hay que estar contento con lo que haces. No se puede trabajar por quedar bien con alguien o por figurar, si no porque estás convencido de que eso es lo que quieres hacer, que te emociona y te conmueve. Con Rubén y Zenén, con el Teatro de Las Estaciones, estoy feliz. Ellos trabajan con pasión, con emoción. Es lo que persigo: la pasión, la emoción. Y eso llega al público.


Entrevista realizada el 10 de abril de 2011 y transmitida originalmente por Habana Radio
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GALERÍA de IMÁGENEs
14 Festival de Teatro
de la Habana

 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.